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A. Catalán: "En Madrid sobra el Ayuntamiento o la Comunidad"

Navarro de nacimiento y sentimiento, luce con orgullo su origen a lo largo y ancho del planeta tras el acuerdo alcanzado con Marriot hace ahora tres años y medio. Una joint venture que ha permitido a Antonio Catalán, Corella 1948, internacionalizar la marca AC que fundó en 1998 tras su salida de NH Hoteles, la otra cadena que fundó a partir del dinero conseguido en su boda, y cuya primera piedra fue un hotel en Pamplona. Reconoce que no siente nostalgia de lo que hizo, más bien dice “sentirse satisfecho de lo que hice en la compañía, aunque ahora la gestión es un desastre porque solo saben bajar los precios”.

Los precios es una de sus grandes obsesiones. Asegura no entender cómo es posible que en la Castellana de Madrid se pueda dormir por 60 ó 70 euros la noche, “algo que solo ocurre en España”. Y como ejemplo pone Nueva York tras el 11S, donde los precios “no se tocaron”. Sin embargo, asegura que “en cuanto hay cadenas españolas, tú tranquilo que bajamos a 40 euros”. Y todo porque “el turismo no tira”. ¿No funciona? Preguntamos… Y él, insiste: “mientras permanezcan las guerras del norte de África podremos aguantar, es un turista de prestado, pero aquí tenemos que cambiar de percepción e intentar subir las tarifas porque los visitantes pueden pagar todavía un poquito más”.

Eso sí, es consciente de que la realidad es la que es y de que en este momento “sobran habitaciones como sobran infraestructuras”, ya que “poner un tren de Alta Velocidad a Extremadura porque lo tienen el resto de Comunidades es un disparate”. Aún así pone como ejemplo a su propia cadena de lo que sucede en estos momentos cuando nos explica que AC funciona en Madrid, Barcelona y alguna provincia más. En el resto, añade, “estamos desaparecidos aunque no podemos quejarnos”. No es para menos, ya que desde el mes de agosto han abierto 32 nuevos hoteles en Estados Unidos, pero también en Europa y Latinoamérica y ya avisa de que no piensa quedarse quieto porque ya está pensando en los siguientes pasos que van a dar, aunque declina darnos alguna pista de por dónde van a ir los tiros por mucho que insistimos.

A continuación saca los planos de algunos de los edificios que están preparando para albergar nuevas aperturas, algunos de ellos “espectaculares” afirmar. Nos explica los pormenores con un brillo en los ojos propio de aquel que disfruta con lo que hace. Propio del padre que mira a su hijo cómo se hace mayor. Le preguntamos por Madrid. Por la caída de turistas que llegan a una “cacho” de ciudad, como él dice. “Lo de la capital es para meterlos a todos en la cárcel. Hemos bajado de 52 millones a 38 millones. Barcelona, en cambio, y con Mas diciendo sandeces todos los días, mantiene el turismo”.

Se vuelve, deja los mapas, se reclina en su silla, y a continuación nos dice que el sector turístico solo necesita que se gestione con sentido común. Para eso reclama que se cree un gran organismo en la Capital, al estilo de Turismo de Barcelona. Una entidad que nació con Barcelona 92 en donde todas las instituciones implicadas estaban implicadas: el Ayuntamiento, la Generalitat y, sobre todo, los empresarios. Una gestión conjunta que empieza con un presupuesto de 600.000 euros y que ahora cuenta con más de 14 millones de euros, afirma. “No se trata de gastarnos una fortuna. Hay que apoyarse en las embajadas –que están encantadas de que alguien vaya a hacerles caso- y contar con periodistas que hablen de tu ciudad”.

En el caso de Madrid, prosigue, lo que sobran son instituciones. “Mira la T4. Allí tienes una oficina de turismo del Ayuntamiento y otra de la Comunidad. Hay que hacer las cosas de forma diferente, y creo que hay una falta de voluntad porque se pisan la manguera entre ellos”. De hecho, es que en el caso de Madrid, prosigue, “sobra el Ayuntamiento o sobra la Comunidad. Lo pensaría cualquier persona con sentido común, pero nadie se atreve a decirlo en público”.

¿Está de acuerdo entonces con la propuesta de los ‘sabios’ para que el IVA turístico se mantenga en el 10%?

Eso es una operación de márketing. Cuando compramos no miramos el IVA, mientras que el IRPF es lo que más volumen de recursos de a las familias. Es cierto que la medida podría reactivar el consumo, pero no será el revulsivo que espera el Ejecutivo. Hay que empezar de una vez por todas con los recortes. A una persona no puedes decirle que no puede hacer un pedido porque no tiene crédito y como tú le pagas a 90 días, no tiene margen para descontar. O arreglamos el sistema financiero y la economía empieza a andar o aquí no hay nada que hacer.

Sus palabras van de aquí a allá. De lo general a lo particular para volver a lo general. “Mi padre tenía un taxi, mi madre un estanco. A mí me compraban una trenca y con ella tiraba todo el invierno. Si se rompía me ponían unas coderas y listos. Una forma de vida diferente, una España de subsistencia y cada vez nos parecemos más a ella”.

¿ES bueno que las nuevas generaciones sepan lo que es una crisis económica?

La generación que ronda ahora los treinta años no sabe todavía por dónde le viene. Han vivido una época en la que todo lo que les rodeaba era bueno. Una vivienda en propiedad, la segunda casa, un gasto desproporcionado… Europa tiene que cambiar o será el museo del mundo. Las prestaciones que tenemos son imposibles de mantener. Es matemática pura. Cuando yo era pequeño, los padres vivían en casa de los suegros, ahora no. Estamos compitiendo con algo que es imposible, la cultura de los chinos, de Asia en general. Ellos quieren demostrar al mundo que son mejores que nadie. Trabajan como nadie, se comen los libros, hablan inglés…

¿Nos falta cultura del esfuerzo?

Totalmente. Eso es lo que nos falta. Esforzarnos más. Trabajando como trabajamos y con las horas que hacemos es imposible que mantengamos todo como estaba. El estado del bienestar tiene que ir reduciéndose. Las Comunidades no pueden recaudar. Si llevamos seis millones de parados es que algo estamos haciendo mal, ¿no? Nuestro modelo económico no es el adecuado. Mira Coca Cola cerrando tres embotelladoras. ¿Por qué lo hace? Puede que su consumo haya caído, pero sobre todo se ha dado cuenta de que le sale mucho mejor concentrar la producción y llenar España de camiones porque el transporte está tirado. No le cuesta nada. Hay miles de camioneros parados en este momento.

Dice que nos falta esfuerzo, que nos estamos convirtiendo en un país de subsistencia… ¿dónde va el país?

Hacia un modelo de país latinoamericano. El día en que no hay crédito, por ejemplo Antonio Catalán no habría montado una cadena de hoteles, ¿y quié lo hubiera hecho? Los ricos de la época. Los que tienen la Coca Cola, tienen la Coronita, los aviones, la telefonía, etc. Al final los países son de Carlos Slim y su grupo de amigos, como es el caso de México. Pero si uno mira a Portugal o a Perú estamos en las mismas. La clase media desaparece. Es un modelo que teníamos que revisar. ¿Dónde están nuestros grandes negocios? En la moda, fundamentalmente, pero todo está fuera.

¿Qué papel debe jugar la sociedad?

La sociedad civil está en estado de shock. Ahora mismo tenemos mucha información para lo bueno y para lo malo. El fenómeno gamonal es el fenómeno de mucha gente que tiene muchos problemas para llegar a fin de mes. En nuestro país tenemos Comunidades que están totalmente subvencionadas. Y los empresarios, los ciudadanos, solo pensamos en irnos fuera.

¿Cambiamos a los políticos?

Los políticos tienen que empezar a pensar en cambiar, evidentemente. Hemos pasado del todo por la patria al todo por el voto. Tenemos un déficit de 16.000 millones en la Seguridad Social, y hay que hacer lo que sea para salir adelante. Necesitamos una profunda reflexión, pero en la próxima década habrá que hacer cambios esenciales, pero no sé cuáles deben ser. No termino de ver cómo encaja todo en la economía global. Lo que no hagas tú no lo va a hacer el Estado por ti. ¿Aquí alguien se atreve a tocar las prestaciones sociales? No. Es un tema colectivo, de concienciar al mundo.

Una de las obsesiones de Antonio Catalán es el futuro del país, pero sobre todo lo que le preocupa es el paro y la desaparición de más de un millón de empresarios desde que arrancó la crisis económica. “Sin ellos no podremos hacer nada”

¿Cómo recuperamos la creación de empleo?

No es un ejercicio fácil. Tenemos que cambiar. Yo, por ejemplo, he vendido el barco que tenía. ¿Puedo vivir sin el? Por supuesto que sí. Es que la economía del país es como la suya y como la mía: si ganas 10 y gastas 25, y debes 15. Si esto crece llega un punto en el que tienes que plantearte que tienes que reducir los gastos. Cuando ves al PP diciendo que todo está hecho… Vale que hay que enviar mensajes optimistas, pero tampoco hay que pasarse.

¿Una deuda del 100% del PIB puede pagarse?

Vivimos por encima de nuestras posibilidades ¿y dónde están los ajustes? En su salario, en el mío, en los parados, en los impuestos, en todas las normas que se aprueban con nocturnidad… Van a por el ciudadano permanetemente. Las normas de juego las cambian a mitad del partido. Ahora resulta que vienen fondos a comprarnos. ¡Cómo no van a venir! Son fondos buitres que vienen a los bancos a ver si compran sus deudas por la mitad de precio.

¿Y qué dicen los Marriot cuando ven este panorama?

Les cuesta entender el país. Lo que pasa es que ellos tienen la suerte o el mérito de tener 5.000 hoteles sin poner un duro, así que no entienden el riesgo. Ellos tienen un montón de fees y solo tienen que hacerlo bien. Es un modelo totalmente cambiante. En Estados Unidos no tienen cadenas. Son todo propietarios, y el 70% del grupo Marriot son franquicias. Claro, cuando vienen aquí, ven a un auténtico dueño de hotel, y eso les vuelve locos. Yo soy el único socio que tiene Marriot, y el problema viene a la hora de aunar las dos culturas. Nosotros somos uno más de la familia, pero para mí es indispensable que pongan la marca AC en el nombre, para otros no lo es tanto.

Así que trabajar con una multinacional se hace complicado…

En las multinacionales entienden los de arriba. Los de en medio van a su ritmo. Si tienen el presupuesto cumplido, todo lo demás les da igual. Y esa es la putada. Y ahí creo que los españoles tenemos bastante complejo. Nos creemos peores que el resto, pero no es así. Podemos tener socios internacionales que sean mucho más grandes que nosotros, pero no tienen por qué ser más listos que nosotros. Mira por ejemplo el sector turístico, donde tenemos los mejores operadores por encima de todos.

Socarrón como él solo, bromea con su historia personal cuando se la cuenta a los dueños de Marriot. “Cuando les digo que mi padre tenía un taxi…” “Automáticamente me convierto en uno más del club, el emprendedor, el sueño americano por naturaleza”.

¿Empresario y emprendedor van de la mano?

Son dos cosas distintas. Cualquier persona de mi equipo, por ejemplo, es emprendedora, pero para poder serlo tienes que estar en una casa que lo fomente. Yo siempre digo que el salario mínimo nos lo pagan por venir, el resto por pensar. Evidentemente hay sitios donde eso no ocurre, como es el caso de Marriot, que es una compañía totalmente estática y a la que sacarla de sus estándares es profundamente complicado.