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Los bares ya no son un negocio seguro

Hubo un tiempo en España en el que si alguien quería montar un negocio que, de antemano, sabía que le iba a funcionar bien, se decantaba por un bar. De hecho, y utilizando el símil de la margarita, cuando uno iba por la calle, y empezaba a contar locales, podía decirse eso de: uno sí era un bar, el siguiente, no; el colindante sí, el que iba a continuación, no.. Un dato: el país de la piel de toro ha llegado a tener hasta 350.000 bares y establecimientos hoteleros. ¿El qué más del mundo? Casi, porque los chipriotas en este apartado nos ganan.

¿Debacle total? No hay que tirarse de los pelos. Si un ciudadano de a pie quiere visitar uno de estos ‘centros’, oferta no le falta: en España hay un bar por cada 176 habitantes. Pero son bastantes menos de los que había antes de que comenzara la crisis: entre 2007 y 2012, las comunidades autónomas han visto decrecer un 18,5% sus actividades de restauración, según el Anuario Económico de La Caixa.

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Datos que son corroborados por el último informe Nielsen 360. Y todo porque el consumo fuera del hogar se ha resentido. Dicho de otra manera, se está poniendo de moda la denominada ‘vuelta a la madriguera’. ¿En qué consiste? Se trata de una tendencia por la que el consumidor prefiere contener su gasto consumiendo en casa buena parte de lo que antes gastaba fuera. La principal consecuencia de esta transformación es que en el último año la hostelería perdió 6.923 establecimientos. Por categorías, la más sacrificada fue la de los bares y cafeterías, que vio desaparecer 3.063 locales, seguida de la del ocio nocturno, cuyo número descendió en 1.625 establecimientos (el mayor descenso en términos relativos), y de los hoteles y restaurantes, que se dejaron 1.316 unidades por el camino.

Son los municipios de Cáceres los que acaparan el mayor número por provincias, con más de 8 bares por cada 1.000 habitantes. Mientras que por CCAA, son las Islas Baleares quienes están en lo más alto del podio, con una tasa de 7,7. Los territorios eminentemente turísticos son los que obtienen las tasas más altas: poblaciones de montaña con turismo de nieve, la Costa Brava y la asturiana, las Islas Canarias, Galicia y parte del norte cantábrico, por encima de las de Andalucía.