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Y Nintendo perdió la partida

¿Quién no recuerda el exitazo de la Wii? Gracias a su sencillo mando, que permitía practicar el tenis como si se estuviera en plena pista, miembros de familias enteras que nunca habían jugado disfrutaban como si fueran el mismísimo Rafa Nadal. Reveses, golpes de derecha, mates espectaculares… Cualquiera podía convertirse en un fenómeno y hacer deporte sin tener que salir del salón de su casa. “El mercado de videojuegos estaba creciendo, y Wii supo responder a ese crecimiento captando usuarios nuevos gracias a un interfaz natural. Dio en el clavo”, admite Juan Carrillo, director del Master en Game Design de U-tad.

Los números hablan por sí solos. Con más de 100 millones de consolas vendidas, Wii se ha consolidado como uno de los grandes éxitos del sector de los videojuegos en los últimos años. Todo lo contrario que su sucesora. Wii U se lanzó en noviembre de 2012, un año antes que sus potenciales competidoras –PlayStation 4 y Xbox One–, y de momento anda por debajo de los cinco millones de unidades vendidas, una cifra que su rival de Sony ha superado en solo seis meses. La firma japonesa ha puesto en el mercado una máquina que no convence a expertos ni a inexpertos.

¿Qué ha ocurrido? Para Juan Carrillo, Nintendo ha cometido varios errores con su nueva consola. En primer lugar, intentar recuperar a los hardcore gamers –jugadores habituales– sin renunciar al nuevo público -jugadores casual– que había conquistado. “Los hardcore gamers son los que gastan. Están atentos a las noticias, compran las consolas en el momento de su lanzamiento… Pero, al intentar llegar a ellos sin abandonar a los jugadores casual, han tratado de abarcar demasiado. Contentar a todo el mundo. Y eso es muy difícil conseguirlo”, señala Carrillo. Como consecuencia, como comparten otros analistas, quedaba un producto aparentemente innecesario para compradores poco habituales y escaso para los expertos. “Las especificaciones técnicas de Wii U no son muy elevadas; la calidad del software no es muy sofisticada; no se tienen en cuenta los juegos online. Ofrece unas características similares a la PS3 y Xbox 360, que son dispositivos de hace seis o siete años. Está pobremente posicionada frente a PS4 y Xbox One”, señala Kimio Kase, decano de Graduate School of International Management (GSIM) en Japón y profesor del IESE.

El segundo fallo ha tenido que ver con la comunicación del producto y el lanzamiento. “¿Se trataba de una nueva consola, o era una versión de la Wii?”, se pregunta Juan Carrillo. No estaba claro, y la mayoría de los usuarios de Wii son casuales. No son seguidores habituales de los videojuegos: si se quiere que compren una nueva consola, hay que darles argumentos muy claros. “La masa de usuarios de Wii no ha visto una razón de peso para comprarse Wii U. No hay nada entre el catálogo de juegos que impulse a comprarla. Y el nuevo mando parece una tablet: no es el sencillo mando que le gusta usar al jugador poco experimentado”, añade el experto de la U-tad.

Nintendo ha intentado llegar a todos los públicos, y no ha conectado con ninguno. Las características técnicas de Wii U son superiores a las de Wii, pero no llegan a la potencia de PS4 y Xbox One. Y la novedad del juego social ya fue convenientemente copiada por Sony y Microsoft para sus consolas, de modo que ha dejado de ser una ventaja competititiva. El panorama es complicado para Nintendo. Las ventas de Wii U han sido bajas, y la consecuencia es la pescadilla que se muerde la cola: si no hay juegos, no compras la consola; si la consola no se vende, los desarrolladores no se fijarán en ti. “Varios creadores potentes ya han dicho que no van a trabajar para Wii U. Entre ellos, Electronic Arts”, recalca Ricardo Pérez, profesor de Sistemas y Tecnologías de la Información de IE Business School. “Las ventas de juegos por unidad también son muy bajas. Hay que vender muchos juegos por consola, y Nintendo ya ha anunciado una previsión de juegos por consola menor de lo esperado. Es una razón más para que los desarrolladores se olviden de ellos”, añade Pérez.

El presidente de Nintendo ya está haciendo gestiones para que los third parties –desarrolladores externos– creen para Wii U. “No lo tiene fácil. PS4 y Xbox One poseen especificaciones técnicas superiores. Los desarrolladores deberían  bajar las especificaciones, lo cual supone un coste añadido. Para 100 millones de consolas, seguro que lo harían. Para cinco millones escasos…”, señala Juan Carrillo. A ello hay que añadir que los third parties ven que casi solo Nintendo ha hecho dinero con la Wii. “De los diez juegos más vendidos en esta consola, todos son de ellos. Los clientes de Nintendo son grandes fans de Mario y Zelda. En el puesto 11 aparece uno de Sega, y en el 15, uno de Ubisoft. Con la Wii U se añade que habría que desarrollar para GamePad –el nuevo mando con forma de tablet–: más esfuerzo, cuando las ventas de la consola son bajas. Demasiado riesgo”, añade Carrillo.

Bajar el precio de la consola es una de las posibles salidas para Nintendo. Así podría vender más unidades y ser más atractiva para los desarrolladores. Otra podría ser tratar de comercializar sus exitosos juegos en otras plataformas, algo que los expertos ven improbable. “No le resultaría rentable. La clave de este negocio está en controlar la plataforma tecnológica”, explica Ricardo Pérez. “Introducir juegos en los smartphones o en las tablets está bien si tu negocio es el software, pero también es dar negocio a tu máximo competidor. No creo que Nintendo deje el hardware, como hizo Sega, porque le va bastante bien. Pero también es cierto que el camino de los juegos hacia smartphones y tablets es inevitable. Lo están retrasando mientras puedan”, señala Juan Carrillo.

Todas las soluciones anteriores irían en contra del modo Nintendo de entender el negocio. Controlando la consola y los juegos, ha obtenido beneficios desde el primer día. Todo lo contrario que sus rivales, que necesitan una base instalada amplia para rentabilizar una consola que pierde dinero al principio. La situación actual de Wii U bloquea a los japoneses, y habrá que ver cómo salen de ella. Mientras tanto, respiran gracias al segmento portátil. El juego en los dispositivos móviles crece como la espuma, pero la consola de Nintendo lidera este campo. “3DS es la otra cara de la moneda. Tiene mejores resultados de lo que la gente se cree. A PS Vita –consola portátil de Sony– le ocurre lo contrario. Ni siquiera Sony da cifras de ventas, porque son muy bajas. Las camufla con las de la PSP –también consola portátil de Sony–”, indica Carrillo. En opinión de este experto, 3DS ha funcionado por sus innovaciones tecnológicas. “Hay juegos que aprovechan bien el 3D, y por eso las ventas han sido buenas. La calidad de los juegos es muy alta”. Además, explica Carrillo, el público de 3DS se ve menos influido por los smartphones, porque no tiene: es más infantil. Frente a ella, PS Vita tiene características innovadoras que no se aprovechan bien. “El usuario de PS es hardcore. Y más adulto, en cuanto a jugabilidad, estética y marketing. Los usuarios de Vita sí tienen smartphone y tablet. Por eso están intentando bajar la edad del público al que se dirigen”, apunta el experto de la U-tad.

Como se ve, la batalla en el mundo de los videojuegos está a flor de piel. Y más que va a estar, porque el futuro es bastante incierto. “Una de las preguntas es si ésta será la última generación de consolas”, apunta Ricardo Pérez. “Las consolas tardan entre cinco y siete años en rentabilizarse. La inversión y el desarrollo necesitan unos años para recuperarse. No sabemos si en siete años se jugará en la nube, si habrá juego casual, si pasaremos más tiempo en el salón de casa…”, añade.

Tampoco se ve claro el futuro para los creadores de contenidos. “Tener grandes juegos de éxito cada vez es más difícil. Electronic Arts presenta pérdidas trimestre tras trimestre. Lo mismo le ha pasado a otros, como Zynga -creadora de Farmville, el exitoso juego de Facebook-. Es difícil mantener una factoría de éxitos. La gente juega de manera distinta”, señala Pérez.

Es la época de las grandes apuestas. Como la de Microsoft, que ha gastado 9.000 millones de dólares en Xbox hasta que se ha convertido en rentable. “Iba a invertir lo que fuera, porque estaba convencida de que su sistema dominaría el salón de la casa”, señala Ricardo Pérez. Ahora está con títulos nuevos y reforzando la propiedad intelectual. “Tenía el juego Gears of War en exclusividad y ahora ha comprado el estudio”, señala.

Es una estrategia, y seguro que Nintendo encuentra la suya. “Está en un momento complicado, pero es una compañía que ya se ha reinventado varias veces. Antes de surgir la Wii era la cuarta del mercado, por detrás de PlayStation, Xbox y Sega”, señala Ricardo Pérez.

Por otro lado, Juan Carrillo llama a poner las cosas en su contexto, y destaca que 2011 ha sido el primer año de pérdidas de la firma nipona a lo largo de sus cien años de historia. Además, no descarta que Wii U remonte el vuelo. “Muchos piensan que ya está muerta, pero yo creo que no. La consola no es mala. Wii tiene muy difícil la pelea con las tabletas. Pero poder utilizar el mando  –el GamePad– como una tableta y jugar sin tener que usar la televisión son características bien pensadas, aunque han estado mal comunicadas y el lanzamiento se ha llevado a cabo en un momento difícil”, dice el experto de la U-tad. De sus palabras se extrae que ni mucho menos hay que olvidar a Nintendo. Aunque se presume que PlayStation va a ser la ganadora de esta generación, habrá que estar atento a la creatividad de los inventores de Super Mario. Si ya dieron en el clavo recientemente con la Wii, no hay que descartar que lo logren de nuevo.