General Opinion

¿Burbuja.com?

En España somos pocos los que vivimos la burbuja tecnológica del 2000 al 2003 y seguimos trabajando en este sector. Eran tiempos donde todo lo que apuntara a Internet parecía que iba a convertirse en oro de la noche a la mañana. Pero los inversores reclamábamos que el dinero invertido en las startups se recuperase en un plazo razonable y eso no pasaba. Al final, se cumplieron las advertencias que venían realizándose desde el año 1998: Internet era una burbuja y tenía que explotar. Lo hizo.

Hoy por fortuna ya no hay mega empresas que aparecen y desaparecen del mercado en un abrir y cerrar de ojos, aunque sí es cierto que nos encontramos en lo que parece ser una segunda edad de oro. Los casos de Facebook, que ha tenido continuas correcciones desde su salida a bolsa y que ahora empieza a dar resultados interesantes, LinkedIn, que pese a tener un nivel de ingresos bajo duplicó su valor nada más salir a Bolsa, y otros como Twitter, valorado en más de 10.000 millones de euros, invitan a reflexionar acerca de este mal llamado mundo 2.0.

Es cierto que hay algunos ejemplos que nos pueden parecer espectaculares por ratios de valoración (como la reciente venta de La Nevera Roja por 80 millones de euros). Pero todavía nos encontramos muy lejos del escenario que vivimos en el año 2000. Estas empresas, sobrevaloradas o no, tienen unos activos reales y tangibles y no sólo están basadas en expectativas como ocurría antaño.

Ya no son empresas sin facturación que quieren vender a los inversores su capacidad futura, sino sociedades que producen resultados que hacen posible un análisis a la hora de decidir si se quiere o no invertir en ellas. Ya no se trata de alquimia, sino de proyecciones financieras que se pueden hacer con más o menos tino.

Lo que sí detecto en España es una enorme inflación de dinero para invertir en startups. Hace 10 años apenas lo había, y ahora, al calor de algunas operaciones aparece más capital que proyectos de nivel y potentes sectorialmente que apoyar. Esa es la única burbuja que sí detecto, la valoración hinchada de proyectos que no lo merecen ya que hay hoy en día demasiado inversor ávido de invertir en internet y en startups. No diré que hay dinero para todo el mundo, pero casi. Viveros, business angels, fondos de capital riesgo a la búsqueda de jóvenes emprendedores con ideas más o menos realistas que puedan multiplicarlo. En este país no hemos dado tantos casos de éxito como para alimentar todo el dinero que quiere hacerse ahí su hueco.

La generación de nativos digitales ha llegado para quedarse. Cada día aumenta el interés de la sociedad por el mundo online y se van derribando viejos muros acerca de la peligrosidad de las compras en internet. De hecho, hay mas fraude en las tarjetas en espacios físicos que por su uso en la Red. Eso es solo un detalle determinante para pensar cómo, en tan sólo diez años, ha cambiado la sociedad.

Atrás quedó ya la diferenciación entre mundo real y mundo digital. Ahora ya solo existe un mundo y, teniendo esto en cuenta, la `burbuja.com parece que nunca más volverá a existir. Si hay una burbuja, atémonos los machos porque no se trata de internet. Internet hoy en día ya es todo.

Si ese día llega no lo llame burbuja, llámelo crisis, es decir, crisis completa, de toda la sociedad, y espero que ahora que parece que empezamos a salir de esta, la próxima tarde mucho en llegar.