Economía General

Las claves de la Operación Méndez Álvaro

La puesta en marcha de la llamada “Operación Méndez Álvaro” es, sin duda, una buena noticia para la ciudad y el área metropolitana de Madrid. Y lo es a la vez por razones económicas y urbanísticas. Económicas porque en este periodo de incipiente recuperación de la actividad económica, que se ve reflejada incluso en los indicadores de la construcción, una operación de esta envergadura puede suponer un espaldarazo que genere reacciones en cadena y permita a los inversores recuperar la confianza, y al mercado inmobiliario recuperar su papel como motor de múltiples actividades económicas. Y urbanísticas, por la necesidad largamente dilatada de trabajar en este espacio que ocupa un área privilegiada, y que ha pasado de zona industrial a residencial y de servicios sin un plan director claro que permitiera aprovechar todas las potencialidades que tiene para convertirse en una pieza clave para la ciudad y el área metropolitana.

Sin ninguna duda, el ámbito de intervención planteado tiene una posición privilegiada por varios motivos. En primer lugar, la proximidad al gran “hub” de transportes que representan el conjunto de la Calle 30, la estación de autobuses de Méndez Álvaro, la estación de contenedores de Abroñigal y la estación ferroviaria de Atocha con sus enlaces de corta, media y larga distancia. No hay que olvidar tampoco la proximidad a los grandes pulmones verdes del Madrid del siglo XXI, el parque Tierno Galván, el parque lineal del Manzanares y Madrid Río. Finalmente, la proximidad a la milla cultural del Paseo del Prado y su extensión en la Ronda de Valencia, son factores claves para contribuir al necesario incremento del número de visitantes que puedan satisfacer en Madrid su demanda de un turismo de calidad complementario a la oferta del litoral.

No obstante, es preciso recordar la importancia de abordar las intervenciones urbanísticas en zonas tan complejas y singulares como ésta en clave, no sólo de manzana o de barrio, sino de ciudad e incluso de área metropolitana. Y hacerlo entendiendo que más allá de la rentabilidad a corto plazo de cada una de las operaciones, la rentabilidad a medio plazo está fuertemente afectada por decisiones que, una vez tomadas, no son fácilmente reversibles a causa del alto número de condicionantes e intervinientes en las mismas. Entre ellas se deben tener en cuenta factores claves como el efecto barrera de las vías del ferrocarril, que ha afectado al desarrollo de Madrid hacia el sur desde los tiempos del ensanche de Castro del siglo XIX, o la viabilidad tecnológica de equipamientos como la estación de contenedores. Así mismo, se deben analizar y desarrollar las vías de comunicación circunferenciales que conectan entre sí el tridente barroco de avenidas que parten de la Glorieta de Atocha y cuya deficiente configuración actual es en gran parte responsable del menor desarrollo de esta área respecto a otras con menor potencial. Sin duda será clave que las diferentes instituciones que tienen intereses en la zona trabajen conjuntamente, para evitar focos de desarrollo que queden aislados y que nieguen los modelos previstos de crecimiento económicos y de población.

Si esta operación se lleva a cabo de un modo inteligente y con visión global, el entorno de Méndez Álvaro y Arganzuela pueden convertirse en una alternativa de gran calidad para el desarrollo residencial y terciario que incluya espacio comercial, hotelero y de oficinas en un área con mayor potencial de crecimiento que su contraparte en el extremo norte de la avenida que recorre Madrid de norte a sur. La apuesta de una de las compañías españolas de referencia en el mercado internacional, por instalarse en el entorno del nuevo ámbito de actuación con una pieza arquitectónica de gran calidad, es un primer paso esperanzador. Quizá sea bueno estudiar, más allá de lo que recojan los planes aprobados, la posibilidad de pensar en edificación en altura que, liberando espacio verde público tan necesario en la ciudad de Madrid, cree también elementos representativos que se distancien del bullicio ferroviario y contribuyan al configurar el paisaje de la ladera sur de la ciudad. Ojalá aprovechemos entre todos esta gran oportunidad para contribuir a crear una ciudad con un modelo que apueste por el uso compartido y equilibrado entre espacio público y edificación residencial y de servicios, con una convivencia armoniosa entre peatones, vehículos privados y transporte público, en la mejor tradición de las ciudades del entorno mediterráneo.