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Loreto Ordóñez: “España ha dejado de estar en el ojo del huracán”

Ganar cuando se dispone de todos los ases de la baraja es muy sencillo. Pero hacerlo cuando se juega con malas cartas es mucho más complicado. Loreto Ordóñez, máxima responsable de la división de energía de GDF Suez en España, responde al segundo caso. Estamos ante una mujer que afronta con naturalidad el reto de desenvolverse con acierto en un mundo dominado por los trajes y las corbatas. “Siempre he vivido esta situación. Me formé como ingeniero de minas, una carrera en la que las mujeres se podían contar con los dedos de la mano. Por tanto tengo claro que siempre estaré en minoría. Es algo que llevo con normalidad. Quizá por ello el resto de colegas eléctricos lo asumen sin problemas y mi relación con ellos es cordial”, asegura. Esa naturalidad con la que se enfrenta a los retos también ha sido vital para que esta apasionada del deporte haya sido capaz de convertir la deficitaria filial ibérica de la firma gala en una empresa que presume de facturar más de 500 millones de euros y de obtener beneficios. Unos números impensables para una compañía pequeña dentro del territorio nacional (el grupo, en cambio, es una de las grandes del continente), que cuenta con un porfolio diversificado de más de 2.000 megavatios (MW) de generación repartidos en plantas minihidráulicas, fotovoltaicas y ciclos combinados en Castelnou (Teruel) y Cartagena (Murcia).

dentgro-1El sistema español da prioridad a las renovables y al carbón frente al gas. Eso provoca que sus plantas estén casi paradas ¿Cómo se lucha contra esta situación?
El sol y el viento no siempre están cuando se les requiere. Por eso se necesita una tecnología de backup fiable y rápida que sea capaz de atender a las renovables. Nosotros creemos que los ciclos combinados son la solución perfecta. Y nuestra estrategia ha ido encaminada a dotar a nuestras centrales de mecanismos de flexibilidad que sirvan para paliar la volatibilidad de las renovables. Gracias a ello nos hemos convertido en referentes a nivel de grupo. Y no estamos hablando de cualquiera cosa, ya que GDF Suez tiene 150.000 empleados, cuenta con 120 gigavatios (GW) de capacidad instalada y mueve más de 120 billones de metros cúbicos (bcm) de gas. Para darse cuenta de la magnitud basta con ver que España como país tiene instalados 102 GW y consume 36 bcms de gas.

A pesar del esfuerzo, ¿les compensa permanecer en España?
Seguimos apostando por el mercado eléctrico español. Tenemos más de 1.000 millones de euros invertidos en nuestros activos y queremos rentabilizar nuestra inversión. Sabemos que como tecnología de base no vamos a producir a gran escala. De ahí nuestro esfuerzo por diferenciarnos en la flexibilización. Por otro lado, España es el quinto mercado europeo y ninguna utility puede permitirse el lujo de no estar presente en este país hoy en día.

Además de adaptar las plantas de generación a la situación real de la demanda, ¿qué estrategias lleva a cabo la filial para ser capaz de ser rentable en un entorno tan adverso con el gas?
También gestionamos un pequeño porfolio de activos renovables, principalmente fotovoltaicos. Pero la clave de todo está en que nos hemos posicionado en todas las actividades liberalizadas del mercado eléctrico, que son generación y comercialización. En este último campo suministramos gas y electricidad a grandes clientes industriales, lo que nos genera unos ingresos de más de 300 millones de euros al año. Por eso, nuestra idea es seguir siendo fuertes en comercialización, apostando ahora por el mercado B2B, que está compuesto por empresas más pequeñas que el gran cliente industrial.

dentro-2¿Cuál es el factor diferenciador de la empresa en este campo?
Somos fuertes en el asesoramiento al cliente para que saque el mayor valor posible al suministro energético. Por este motivo, solemos acompañarle durante muchos años. Lo lógico sería pensar que con esa experiencia en el sector industrial estaríamos preparados para dar el salto a la comercialización a particulares. Pero para eso se necesita otra estructura más grande que la que tenemos. Es algo que todavía vemos muy a largo plazo.

¿Cree que la reforma eléctrica ayudará a que ninguna tecnología de generación se sienta discriminada con otras, como ocurre ahora?
Es pronto para decirlo, ya que está en fase de discusión. No sabemos qué saldrá al final. De momento, todas las reformas que se han hecho han sido para tratar de controlar el déficit tarifario, que en la actualidad es de más de 29.000 millones de euros. Esa cantidad es una barbaridad, ya que es el 2,2% del PIB nacional, y me parece lógico que se quiera atajar ese problema. Pero cuando se solucione se debe llevar a cabo un análisis para saber qué modelo energético se quiere tener a largo plazo. En ese momento habrá que decidir qué tecnologías nos podemos permitir y que apuesta medioambiental queremos tener.

¿Y cuál es la solución para un país que tiene una capacidad de generación que es más del doble de la que se necesita?
Lo primero que hay que decir es que esto no es un problema de España sino de toda Europa. La contracción de la demanda afecta a todos los países de la Unión Europea. Quizá no tanto como en España, que ha perdido entre ocho y nueve años por la crisis y que ahora consume electricidad como en 2005. Pero fuera ocurre algo similar. En todos los lados ha habido un boom de inversiones, tanto en gas como en electricidad. En ese contexto ha tenido lugar un incremento excesivo de renovables que tienen prioridad de despacho en los sistemas, ya que se ofertan a precio cero. Luego tenemos que las tecnologías térmicas que se construyeron para dar fiabilidad al sistema, es decir los ciclos combinados, no funcionan. La mejor prueba la tenemos en el carbón, que produce mucho más que el gas porque “contaminar” es barato. El coste de la tonelada de CO2 es ahora mismo casi nada y eso nos deja con las centrales de gas paradas. Son las plantas más limpias y eficientes, pero son las últimas en entrar al sistema eléctrico. Esta situación ocurre en toda Europa y los países se lo pueden permitir porque la demanda se ha contraído. Pero todo cambiará con la recuperación. En ese momento nos daremos cuenta de que se ha desaprovechado una tecnología muy valiosa y más barata que la que se tiene en la actualidad. Por eso todas las energéticas europeas pensamos que la solución debe venir de Bruselas. Y así lo hemos hecho saber.

dentro-3¿Cree que les harán caso o seguirá pasando como en España que carece de modelo energético a largo plazo?
Como he dicho antes el problema es global. Todos sufren la caída de la demanda, el exceso de generación y el alto precio de las renovables. No queda más remedio que hacer una reflexión y dar con el modelo energético que queremos para la década 2020-2030.

Y ese modelo, ¿qué líneas generales debería tener?
Vayamos por partes. Las utilities europeas pensamos que para dar salida al exceso de capacidad habría que potenciar las interconexiones. El ejemplo lo tenemos en España, que consume menos de la mitad de la capacidad instalada que tiene, tanto en gas como en electricidad. A día de hoy se cuenta con una capacidad de interconexión del 4%, que será del 6% en 2015. La UE habla de alcanzar el 10%. Cuando se logre se conseguirá vehiculizar la energía sobrante.

Por otro lado, el modelo también debería definir el compromiso medioambiental del continente. Y si es alto, entonces también hay que estudiar por qué tecnologías hay que apostar para que no se desbarate la cuenta de resultados. Eso lleva a estudiar el tipo de remuneración o primas que se tienen que dar y su cuantía. También hay que ver qué capacidad térmica de respaldo hay que tener detrás de todo, ya que la sociedad tiene la costumbre de dar al botón de la luz aunque el sol no salga o no sople el viento. Y, finalmente, saber cómo se va a remunerar a las centrales de base. Por eso nosotros proponemos un sistema de pagos por capacidad.

Al final de lo que estamos hablando es de cómo podemos ser limpios, seguros y además baratos. ¿Es posible poner esas tres palabras en la misma ecuación?
Existe un clamor en la Unión Europea para buscar un consumo energético competitivo. Las industrias están preocupadas por los precios de la energía. Por ese motivo, yo creo que la tarifa eléctrica solo tiene que contener todo aquello que sean costes asociados a la generación, transporte y distribución. El resto de apartados, como políticas sociales, medioambientales y múltiples tasas e impuestos deberían estar fuera de la tarifa. De esa forma no ocurriría como en la actualidad, en la que el coste de la energía no llegó al 30% del precio final para el consumidor en el año 2013.

dentro-4¿Los ‘extras’ son los culpables de los altos precios de la energía?
Desde 2008, los costes de generación han bajado un 31% pero la tarifa eléctrica ha aumentado, dependiendo los sectores, entre un 36% y un 44%. Un mínimo análisis razonable de estas dos variables te da mucho en qué pensar y te lleva a la conclusión de que las decisiones políticas están detrás de los costes puros y duros del sistema. Así no se puede tener una industria competitiva. El precio de la energía debería contener solo lo que supone la generación el transporte y la distribución.

Y en ese mundo ideal que ha dibujado para el sistema, ¿qué papel tiene GDF Suez España?
Independientemente de que crezcamos en comercialización, nuestro objetivo siempre será rentabilizar la inversión en generación. Para conseguirlo es importante contar con un marco regulatorio que nos permita competir en igualdad de condiciones y que la demanda energética crezca. De esa forma. el factor de carga de nuestros ciclos combinados aumentaría de forma notable.

¿Piensa que España está bien encaminada para salir de la crisis y que, por tanto, la demanda energética aumentará?
De momento ha dejado de estar en el ojo del huracán, y al mismo tiempo la situación en el resto de Europa se ha deteriorado. Ha habido una cierta contaminación aguas arriba del efecto crisis. Quizá por ello las potencias europeas se centran más en mirar sus políticas nacionales que en focalizarse en los países periféricos. A pesar de ello, en los últimos meses se están haciendo bien las cosas en España, lo que se está reflejando en los datos macro, que hablan de estímulo en la economía y en el consumo.

Por sus respuestas se puede ver que Loreto Ordóñez no se arruga ante nada y que seguirá pugnando por colocar a su empresa a la altura de las mejores. También luchará porque el papel de la mujer sea más protagonista en el campo directivo. “Yo no soy partícipe de las cuotas pero sí de la empleabilidad de las mujeres y de darles la posibilidad de desarrollar sus competencias. Creo que es una gestión lógica ya que nadie con un mínimo de raciocinio puede permitirse el lujo de desperdiciar el 50% del talento”·, concluye.