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Rusia cierra el grifo del gas a Ucrania. ¿Nos tenemos que preocupar?

dentro-1Cada vez que Rusia y Ucrania se sienta a discutir sobre el gas, Europa tiembla. Y con razón. Y es que no conviene olvidar que Rusia es principal suministrador de gas natural al viejo continente con 139,7 bcm y un porcentaje sobre el total que supera el 30%. Hoy mismo Moscú ha decidido cerrar el grifo de suministro a todos los tubos que atraviesan Ucrania por el impago de las facturas atrasadas. ¿Supone un problema para la UE? Así de primeras, se podría decir que no, aunque con matices. Que Moscú deje los gasoductos ucranianos sin nada no significa que Europa se quede a oscuras. Para evitarlo se utilizará la vía del norte que atraviesa el mar Báltico y trae el producto hasta Alemania. Pero el coste es mayor y si el conflicto se alarga sí que puede haber un problema para las arcas europeas.

Por fortuna, este problema no lo tiene España. El cierre del grifo de Gazprom, la estatal rusa que controla el gas y el petróleo de Putim, no afecta para nada a nuestro país. Bueno, la verdad es que incluso la beneficia. Algo que veremos más adelante. El motivo lo tenemos en que España no importa nada de Rusia. Sus vías de suministro son otras y tiene en Argelia al protagonista principal, con un 52,6% del total. Tras este país se encuentra Noruega (11,6%), Qatar (11%), Nigeria (9,7%) y Trinidad y Tobago (6,3%), como principales proveedores de gas a España. Solo el 2,55% del total, que nos llega desde Francia puede verse afectado por las decisiones de Moscú, una cantidad insignificante y que se solucionaría aumentando la utilización del gasoducto Medgaz, que une la Península Ibérica con Argelia.

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Medgaz, que empezó a funcionar en 2011 más los buques metaneros que vienen de medio mundo aseguran a España un suministro diversificado. De él y del que conecta nuestro país con Francia nos llega el 53% del total de las necesidades gasísticas nacionales. El resto, 47%), navega hasta España en buques que transportan el gas licuado (GNL).

Esta diversificación es una virtud de la que no pueden presumir algunos de nuestros vecinos comunitarios, como Alemania, que dependen en un 36% del gas de Moscú. Tampoco pueden estar tranquilos en Italia (27%) y en Francia (23%). La solución a este problema para estos países sería hacer como España y construir instalaciones para que los metaneros atraquen y descarguen el gas. Pero esto no es barato y requiere tiempo. España se adelantó a los problemas. El resto no. Por tanto, la respuesta más rápida a un problema a largo plazo entre Ucrania y Rusia es encargar a España que traiga más gas desde Argelia a través de Medgaz y transportarlo por el tubo que atraviesa los Pirineos y nos une a Francia.

Si se llega a esta situación resulta evidente que nuestro país saldría favorecido de lo que ocurre a miles de kilómetros de distancia. Y, aunque solo fuera por una vez, se convertiría en salvador de Europa y no en un lastre como así ha sido en los años de la crisis.