Estilo de vida General

Y el ganador del mundial será… la FIFA

Fama internacional y crecimiento económico. Todos los países organizadores de una Copa del Mundo de Fútbol sueñan con estos dos ‘goles’ una vez que el árbitro de la final hace sonar su silbato y los campeones levantan el ansiado trofeo. Pero no siempre es así. Si nos remitimos a la edición de Sudáfrica 2010, el coste para el Estado fue un 1.709% mayor de lo planeado. No solo no se alcanzaron los 600 millones de euros de beneficios, sino que las pérdidas superaron los 2.300 millones. Sin embargo, las ganancias de la FIFA y sus marcas asociadas (Adidas, Coca-Cola, Emirates, Hyundai, Kia, Sony y Visa) sobrepasaron los 2.500 millones de euros (el mayor de su historia, un 50% más que el celebrado en Alemania cuatro años antes). ¿Quién golea y quién acaba goleado en estos ‘partidos’? Para el país, solo es un buen negocio cuando ya cuenta con una infraestructura asentada. El ejemplo más claro es Estados Unidos 1994, cuyo desembolso fue inferior a los 500 millones de euros, y es considerada la edición más rentable de toda la historia. ¿Razón? A los estadios de fútbol americano, con enormes aforos, solo hubo que hacerles pequeños retoques para adaptarlos al soccer.

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La inversión en Brasil ya supera los 10.000 millones de euros, básicamente en estadios, aeropuertos y nuevos sistemas de transporte. Costes que, en un 99%, son asumidos por presupuestos públicos. “La percepción de los ciudadanos, con movimientos de contestación y oposición, se está convirtiendo en un elemento contra las políticas públicas de inversión”, resalta Gildo Seisdedos, profesor de IE Business School. ¿Y qué impacto tendrá sobre las ciudades sede? “No compensará el dinero gastado”, añade. La razón es que, muchas de ellas, no cuentan con equipos de fútbol potentes. “Después del evento no tendrán un uso, por lo que su impacto será nulo”, señala Anna Ayuso, investigadora de Cidob. De eso saben bastante en Japón. Junto a Corea organizó el campeonato en 2002 . Pero mientras los coreanos siguen usando los estadios, los nipones solo mantienen activos dos de los diez campos que levantaron y que supusieron un gasto superior a los 4.000 millones de euros. En Brasil, solo la renovación de dos estadios (de los 12 que acogerán encuentros), y parte de un tercero, han sido financiados de forma privada. “El problema es que se ha invertido mucho en estadios pero poco en infraestructuras. Y las ampliaciones proyectadas en aeropuertos, por ejemplo, no estarán a punto”, añade Ayuso.

Según un informe de la agencia Moody’s, el impacto económico de este mundial será “limitado y poco duradero”. Su título (Un gol rápido para el sector de las bebidas, viajes, construcción y servicios de transmisión) es todo un anuncio para navegantes. Dicho de otra manera, salvo para el turismo y la alimentación, el evento tendrá efectos negativos para el resto de sectores productivos del país. Todo lo contrario que para la FIFA. Según Gerardo Molina, experto en Marketing Deportivo, el estamento futbolístico se lleva el 95% del negocio que generan las citas mundialistas sin necesidad de realizar grandes inversiones. Las mismas están en manos de los anfitriones. Para el mundial carioca, los ingresos se estiman en unos 3.000 millones de euros, de los que una parte corresponde a patrocinios comerciales, y las otras dos, a derechos de televisión. “El mundial será una oportunidad perdida para haber invertido en infraestructuras necesarias para la economía brasileña”, manifiesta la investigadora de Cidob.