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Así es el batallón ‘Hacendado’ de Mercadona (y II)

spbernelAlgunas fueron empresas consolidadas que iban a menos. Otras nacieron por propia demanda de Mercadona. Pero todas tienen un nexo común: su unión con Mercadona las ha hecho más fuertes.

 

Sp-Berner

Cincuenta años de vida jalonan la historia de esta empresa familiar especializada en la transformación de plásticos. Al contrario que otros interproveedores de Mercadona, Sp-Berner no depende solo del gigante de la distribución. Sus productos también tienen otros compradores como Carrefour o Ikea, y están presentes en más de 30 países. Esta capacidad es clave para su crecimiento en tiempos de crisis. De hecho, cerró 2013 con unas ventas de más de 123 millones de euros (7% más que en 2012) y un beneficio antes de impuestos de 6,1 millones de euros. “Sp-Berner está superando con éxito este tiempo de grandes y profundos cambios buscando la excelencia a través de la seguridad alimentaria, la calidad, la productividad y la cultura del esfuerzo. Mejorando nuestra eficiencia y trabajo en equipo, con personas adecuadas para cada puesto”, afirma Julián Escarpa, presidente de la compañía con sede en Aldaya (Valencia). En esta estrategia, la innovación también ha sido fundamental y buena muestra de ello son los 30 millones de euros que esta corporación ha invertido en su planta de reciclado de materiales plásticos, y en la inversión y desarrollo de nuevos productos.

Mercadona conocía la capacidad de esta firma, y en 2002 le propuso unirse a ellos. Desde ese momento, Sp Berber fabrica infinidad de productos para los supermercados valencianos, como sus populares cubos negros para fregar. La compañía cuenta con cuatro fábricas, tres en Valencia con un total de 210.000 metros cuadrados, y otra en Suzhou (China) de 17.000 metros cuadrados. Además emplea a 900 trabajadores. ¿Próximo reto? “Reinventarse para superar con éxito esta etapa muy crucial que estamos viviendo: para conseguirlo, la rapidez y el enfoque al cliente son factores clave”, añade Escarpa.

Grupo Siro

La firma con sede en Venta de Baños (Palencia) es a la vez damnificada y beneficiada de la distribución moderna. Nacida en 1991, tras la compra de la división galletera de Danone, su presidente Juan Manuel González Serna siguió adquiriendo empresas con el fin de convertirse en una marca de referencia en el mundo de las galletas. Pero los tiempos cambian y a finales de la década se comprobó que en los lineales solo había lugar para la marca líder y para la enseña del distribuidor. Ágiles como pocos, Siro cambió de estrategia y en 1998 abandonó su marca y se convirtió en interproveedor de Mercadona.

 

El volantazo fue acersirotado. La compañía ha pasado de malvivir en el siglo pasado a crecer año a año hasta alcanzar unas ventas de 565 millones de euros en 2013, con un incremento durante los años de la crisis del 43%. “Apostamos por un crecimiento conjunto y por un futuro compartido con Mercadona. Esta estrecha colaboración se enmarca en los altos niveles de exigencia e innovación como fuente de competitividad para mantener un modelo de alianza sostenible”, explican desde esta empresa, que comenzó su relación con Juan Roig surtiendo solo galletas para convertirse ahora en el suministrador de otros productos como pasta, bollería, pastelería, pan de molde y cereales. En cifras: Mercadona supone para Siro el 88% de sus ventas, lo que obliga a esta antigua compañía marquista que da empleo a 3.855 personas a invertir de forma constante en sus instalaciones para seguir el ritmo de aperturas de la cadena de supermercados. Así, por ejemplo, en 2013 dedicó 12 millones de euros a I+D+i y destinó más de 30 millones a la modernización y ampliación de sus diferentes factorías. “La alianza ha permitido crecer conjuntamente a ambas compañías, creando una relación que va más allá de lo puramente empresarial. Se trata de una forma compartida de entender la alimentación”, concluyen desde Siro.

Martínez Loriente

Fue en 1999 cuando el propio presidente de Mercadona, Juan Roig, confíó a Martínez Loriente el desarrollo de un proyecto para cubrir las necesidades de carne de sus supermercados. Un año después, comenzó a levantarse la planta de Cheste (Valencia), de 33.000 metros cuadrados, desde donde salió, en junio de 2002, la primera bandeja de carne. Ya en 2004, y en Tarancón (Cuenca), arrancó una segunda planta, de 8.000 metros, a la que se sumó, en 2007, la Sala de Sacrificios de vacuno de Buñol (Valencia), con 32.000 metros, y capacidad para 600 animales-día.

En la actualidad, es interproveedora en vacuno, porcino y ovino, así como en productos elaborados y arreglos, y sumartinezloriente facturación alcanzó los 534 millones de euros en 2013. “Nuestro objetivo es mantenernos siempre a la vanguardia en seguridad alimentaria, calidad, calidez y precios”, explica Francisco Garrigues, su consejero delegado. Para ello, cuenta con un departamento de Calidad compuesto por más de 70 personas, y dispone de acuerdos de investigación aplicada con una decena de institutos y universidades nacionales e internacionales. Durante los últimos años, ha invertido más de 10 millones de euros para modernizar y ampliar sus fábricas de Buñol y Cheste. Y no dudó en reducir, en 2013, un 4% el precio medio de sus productos, lo que redujo sus beneficios (de 9,7 millones de euros en 2012, a 761.909 euros el pasado año). La práctica totalidad de la materia prima con la que trabajan es de origen nacional (91% en 2013), y ha adquirido una granja en Villamarchante (Valencia), con 74 cuadras, y capacidad para 5.000 reses anuales. Su accionariado está constituido por Embutidos Martínez (45%), Incarlopsa (45%) y la propia Mercadona (10%).