Estilo de vida General

España gestiona mal su talento y pierde

Los aficionados al deporte de la canasta recordamos con entusiasmo el mundobasket del año 2006. Después de un gran campeonato, la final se presentaba difícil. Grecia venía de derrotar a los todopoderosos americanos, con Lebron James, Carmelo Anthony y Dwyane Wade a la cabeza. Y nosotros habíamos perdido a Pau Gasol, después de una aguerrida semifinal contra Argentina. Un planteamiento táctico magistral nos dio la victoria por nada menos que veintitrés puntos. Y la recompensa para su principal artífice (el entrenador, Pepu Hernández) fue despedirlo.

En un día como hoy, después de la dolorosa derrota ayer de nuestra selección, uno se acuerda mucho de Pepu Hernández. Un líder que preparaba concienzudamente los partidos, se encargaba de que cada jugador supiera lo que tenía que hacer y conseguía exprimir el talento de su equipo, que era mucho. Si hiciéramos un paralelismo con un responsable de una empresa, podríamos decir que Pepu hizo muy bien su trabajo: estudió a la competencia, aleccionó bien a sus empleados, sacó lo mejor de ellos, supo motivarles y el resultado fue la victoria. Un premio al trabajo bien hecho y un gozo inmenso para todos los aficionados. Era un placer ver jugar a España.

Ayer ocurrió todo lo contrario. Los comentaristas clamaban porque se emplearan sistemas en ataque, cuando parecía no haber ninguno. Como consecuencia, no había fluidez en el juego. No sabían qué hacer. No se movían. Tampocó exprimió el talento de sus “empleados”, que es innegable y a veces implica quitarles cuando no funcionan: Marc Gasol ayer no tuvo su día; el excepcional Serge Ibaka perdía su potencial y perjudicaba al equipo tirando de tres; Ricky Rubio volvió a protagonizar algunas jugadas alocadas que parecía haber superado en este mundial. Felipe Reyes no jugó ni un segundo, y es un jugador que siempre aporta y levanta el ánimo de sus compañeros cogiendo rebotes imposibles. Rudy no tuvo continuidad, y eso pudo influir en que estuviera poco afortunado durante su tiempo en la cancha. Para colmo, el entrenador quitó del campo incomprensiblemente a Pau Gasol en el último cuarto. El equipo volvió a atascarse sin el único jugador que anotaba. Francia se fue y ya no la alcanzamos.

Si se podía decir que Pepu y su equipo gestionaron bien su equipo y su talento, preparando bien su tarea (los partidos) y exprimiendo los buenos recursos humanos de que disponía (los jugadores), no parece que pueda decirse lo mismo de Juan Antonio Orenga y sus colaboradores. En esta vida todos cometemos errores, vamos aprendiendo y cogiendo experiencia. Pero este mundial demuestra que no acertar con el líder en el momento adecuado puede minar la viabilidad de cualquier iniciativa, aunque el capital humano sea el mejor. Como el propio entrenador reconoció, en este campeonato estaban todos, y estaban sanos. La pregunta es ahora por qué se eliminó a aquel líder que había en el año 2006, y qué puede hacer quién lo hizo para solucionarlo.