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Ojo exportadores a Rusia. Hay riesgo creciente de impago

El mercado ruso sufre una desaceleración de su crecimiento económico, y es probable que la situación se deteriore aún más como resultado de las sanciones que le han sido impuestas recientemente. De acuerdo con el último informe sobre el país difundido por Crédito y Caución, se observa un impacto en todos los sectores rusos que se percibe en la disminución de la demanda interna, una moneda más débil, el aumento de la inflación y un acceso limitado a la financiación y a la salida internacional de capitales.

RUSIALas compañías que exporten a Rusia podrían experimentar un aumento en los retrasos de los pagos y en los impagos. No todos los sectores se verán afectados por igual. Las sanciones impuestas a Rusia en las importaciones de alimentos y productos agrícolas afectarán especialmente al sector de la alimentación, en concreto a subsectores como el pescado, la carne y los productos lácteos con un impacto negativo en toda la cadena de valor. Los sectores que dependen de la demanda de los consumidores, como los bienes de consumo duraderos y el sector de electrónica de consumo sufrirán una desaceleración.

Por su parte, es previsible que Europa y Estados Unidos impongan sanciones financieras en forma de peaje a las compañías rusas que dependan de dicha financiación. Las industrias petrolera y gasística siguen obteniendo buenos resultados gracias a los altos precios de los productos básicos, pero las empresas de otros sectores estratégicos como la metalurgia o la minería están sufriendo, y podrían no llegar a ser capaces de refinanciar sus enormes deudas. Aunque el gobierno ruso está dispuesto a prestar apoyo financiero, sus reservas, aunque amplias, son limitadas.

Sectores como el Farmacéutico podrían sufrir un menor impacto, e incluso otro, como los productores locales de productos agrícolas, podrían beneficiarse de las restricciones a la importación de alimentos. Sin embargo, en caso de que se instaure el control de precios, los beneficios empresariales recibirán un duro golpe, dado que los mayores costes no podrán transferirse directamente a los consumidores.