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Drama en las renovables: la energía eólica se queda sin aire

Siguiendo con nuestro repaso a lo que está ocurriendo actualmente en el sector renovable, llegamos a la energía eólica. Se trata de la fuente de generación limpia más eficiente, barata y veterana. Pero esas cualidad no han evitado que la reforma energética del Ejecutivo también la haya castigado. ¿Hasta qué punto? Para dar respuesta a esa preguntas tenemos a Luis Polo, director general de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), la patronal del sector, que en esta entrevista repasa la situación de las compañías eólicas. Y que, como podrán ver, no es mucho mejor que la de sus vecinas fotovoltaica y termoeléctrica.

– ¿Cuál es la situación actual del sector tras la reforma?
Las empresas se encuentran ahora mismo valorando los daños de la Reforma y viendo como minimizan el impacto. Ya hay empresas que han anunciado despidos y otras que están valorando si se quedan o se marchan de España. Mientras tanto, los cierres ya han llegado a las instalaciones industriales: desde la moratoria a las renovables anunciada en enero del año pasado, pasando por el impuesto extraordinario del 7% sobre los ingresos de las instalaciones eólicas, y ahora el establecimiento de un techo a la rentabilidad de las instalaciones a un 7,5% antes de impuestos, todo ello ha provocado el cierre de 9 centros de fabricación y la pérdida de 25 empleos industriales cada día en los primeros seis meses de 2013 (último dato disponible). Hoy la prioridad de AEE es que la industria eólica española, con empresas líderes que aportan valor en toda la cadena de suministro, no se vaya de España porque no hay pedidos para el mercado doméstico. El Gobierno tiene que entender que sería una lástima que dentro de unos años, cuando la demanda eléctrica se haya recuperado y sea necesaria más potencia eólica, haya que importar aerogeneradores que hoy exportamos.

dentro-1Para ello, son necesarias medidas de apoyo a la industria, muy tocada después del fuerte golpe regulatorio. Y estamos convencidos de que así será, porque el sector eólico cumple todos los requisitos de los sectores por los que quiere apostar el Gobierno en su Agenda para el fortalecimiento del sector industrial en España, que el ministro Soria presentó el pasado martes. El eólico es un sector exportador: en 2013, España fue el tercer exportador del mundo de aerogeneradores (tras Alemania y Dinamarca). Somos el quinto país del mundo en patentes eólicas, porque la inversión del sector en I+D supera con mucho la media española. Hay parques eólicos en 800 municipios y centros de fabricación en quinces comunidades autónomas, por lo que el sector tiene un auténtico efecto multiplicador sobre la economía española. Y países que el Gobierno toma como referencia de lo que hay que hacer en materia industrial, como Alemania y Francia, apuestan fuertemente por la eólica. Por eso estamos convencidos de que el sector eólico no puede perder su fuerza en España ni su peso como líder mundial.
¿Siguen quedando oportunidades en el mercado nacional?
A día de hoy, con los actuales precios del mercado eléctrico y con las contraprestaciones que exigen determinadas comunidades autónomas (cánones eólicos, otros impuestos, etcétera), no sería rentable hacer nuevos parques. Pero lo fundamental que va a frenar a las empresas a hacer nuevas inversiones es la falta de seguridad jurídica que hay en el país tras una Reforma Energética retroactiva, que ha cambiado las reglas del juego a mitad de partido. De hecho, en el primer semestre sólo se instaló en España un aerogenerador de 0,08 MW. Hoy por hoy, las únicas oportunidades claras que hay en el mercado están en Canarias, dónde la nueva regulación establece un cupo de 450 MW con incentivos. La pregunta es si los inversores se animarán a instalar nueva potencia sabiendo que la nueva normativa permite revisar condiciones cada tres años.

dentro-3– ¿Qué están haciendo las compañías para sobrevivir teniendo en cuenta el parón inversor que ha habido en el campo eólico en España?
En primer lugar, optimizar costes y refinanciar deuda. En segundo lugar, valorar las posibles acciones legales contra la reforma energética (AEE ya ha interpuesto su recurso contencioso administrativo ante el Supremo contra el RD y la orden ministerial). En tercer lugar, el sector lleva años internacionalizándose con éxito y sin duda va a seguir actuando en esa línea.

– Hace tiempo se habló de que la antigüedad de algunos parques y que sería importante invertir en la renovación de los mismos para que fueron más productivos. ¿La reforma también ha frenado en seco esa idea?
Si a lo que te refieres es a la repotenciación, entendida como la sustitución completa o parcial de los aerogeneradores de una instalación por otros de mayor potencia unitaria (más modernos y de mayor rendimiento), de momento no es una vía que se contemple porque no hay un marco regulatorio que la favorezca, pues a las dificultades que traerían consigo nuevos permisos medioambientales y de todo tipo hay que añadir que es difícil invertir y financiar algo con un horizonte temporal de 6 años que es cuando finaliza el primer período regulatorio. Las empresas se están planteando otras opciones, como el alargamiento de vida de las máquinas, optimizando la operación y el mantenimiento.

– ¿Por qué se castiga a una tecnología como la eólica que no es que sea precisamente la renovables más cara?
Es incomprensible. Al aplicar la misma base de rentabilidad a todos los activos, independientemente de cuándo se pusieron en marcha, se penaliza más a la eólica que es la más antigua y eficiente. No se entiende que el sector más eficiente y el que en su momento asumió más riesgo sea el más penalizado.

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