Economía General

Empresarios catalanes en contra de la independencia

No hay ninguna razón política en Europa para premiar la secesión de una parte de un Estado porque no le interesa. Son palabras de Alejandro López-Fonta, director de Alabaster New Concept, con la que estuvieron de acuerdo el resto de contertulios de la mesa en contra de la secesión organizada por Capital. Y pusieron sobre la mesa las palabras de Durao Barroso, Van Rompuy, Angela Merkel o Francois Hollande sobre la salida de la UE del nuevo Estado si se gestara. “La república de Cataluña no es firmante de los tratados y quedaría automáticamente excluida”, aseguró Ferran Brunet, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Aunque matizó: “Sí podría entrar en el futuro pero, de entrada, fuera”. Y eso supondría fronteras, pasaportes y aranceles.
Preguntados acerca de por qué debe permanecer Cataluña en España, varios fueron los argumentos. Según Juan Mellen, director ejecutivo de Red Aede, “porque las nuevas formas de competir en el siglo XXI se basan en la cooperación”. Mientras que Mariano Ganduxer resaltó que “no tiene sentido romper una patria grande para hacer un engendro que nadie conoce”. Por interés, y por sentimiento, también fueron razones esgrimidas. “Una Cataluña independiente no sería un Estado más democrático y más libre como nos pretenden hacer creer. Porque al nacer con dificultades y con tensiones, y con más concentración de poder, iríamos a un país con menos libertades, con más corrupción, y no tan transparente y mejor como los independentistas nos quieren hacer ver”, manifestó el editor Francesc Moreno. A lo que Alejandro López-Fonta añadió: “Porque su futuro seguirá siendo tan bueno como lo ha sido hasta ahora, permitiéndole llegar hasta donde ha llegado”.
Centrándonos en la economía, esta iniciaría una especie de descenso por una gran pendiente y sin frenos. En palabras del presidente del Grup Bonanova, “la caida del comercio interior con España sería del orden del 45%, el superávit que tenemos con España de 16.000 millones de euros desaparecería, y la actividad económica disminuiría hasta tal punto que tendríamos un 34% de paro”. Cifras a las que añadir que el déficit con la Seguridad Social pasaría de 2.700 a 6.000 millones de euros. “Los partidarios de la independencia hablan de los 16.000 millones que podremos repartir cada año porque nos sobran. Pero lo que no se explica es que ya llevamos tres años en los que esos miles de millones no existen, los ingresos son inferiores a los gastos, y el dinero que llega es dinero de deuda pública”, relató Francesc Moreno. Lo que se traduce en que, a Cataluña, le faltan 4.000 millones de euros para pagar sus gastos. ¿Más datos? Según Brunet, habría 437.000 empleos menos aunque, tirando de ironía, Francesc Moreno apuntó que habría menos empleo privado pero, público, más: “El paro será inexistente si la Generalitat contratara a todos los catalanes. Lo que no sé es cuándo cobraríamos, y cuánto”. Asimismo cifraron la deuda pública entre el 100% y el 120% del PIB. “Ya Cataluña está rescatada por el Gobierno de España que, además, le está dando liquidez”, indicó Ferran Brunet.
Financiación ¿sí o no?. Las inversiones, en opinión de los contertulios, ya se están desviando. “Tengo un amigo que es representante para la Península Ibérica de una gran empresa del mundo del ocio. Y le han dicho, que si llega la independencia, no va a ser él, desde Cataluña, quien vaya a distribuir al resto de España. Y que si conoce a un amigo en Madrid, estarían encantados de que se lo presentase”, dijo Francesc Moreno. Y Juan Mellen puso otro ejemplo. De las 40 empresas que están en Aede, su media de exportación es del 74%. Incluso las hay que facturan hasta un 98% fuera. “Estas compañías viven en el mundo y duermen en Barcelona. Si sucede la ruptura, se marcharán porque querrán una seguridad”, apuntó. Mientras que Mariano Ganduxer planteó que, desde junio hasta septiembre, habían huido 20.000 millones de libras esterlinas de depósitos bancarios en Escocia: “Me han comentado que hay firmas que están abriendo cuentas de la misma entidad en Madrid, Valencia y Palma de Mallorca. Los activos financieros de estas empresas no estarán sujetos a un posible corralito. Esto está presente en muchos empresarios”. También dejaron claro que una empresa industrial, que ha hecho inversiones millonarias, no se va a ir al día siguiente. “Pero el incremento de la inversión ya no lo hace”, concretó el director de Alabaster New Concept.
Hablando de bancos, de nuevo sacaron a colación el caso escocés, donde las grandes corporaciones hicieron mutis hasta que vieron las orejas al lobo. Entonces manifestaron claramente su marcha. “Si el sistema financiero, que ya está débil, colapsa, la repercusión sobre el empresario sería tremenda”, afirmó Francesc Moreno. Y apuntaron que los primeros afectados no serían las grandes ni las medianas empresas, sino las pequeñas. “Sabadell como Caixa utilizan parte de sus activos y pasivos recibidos en el resto de España para prestarlos en Cataluña. La caja tiene un 26% de activos aquí, y los préstamos que concede son del orden del 40%. Eso quiere decir que debe financiar, más o menos, el 14% con activos del resto de España. Esto se acabaría”, pronosticó el presidente del Grup Bonanova. Además, dichas entidades financieras no contarían con el paraguas protector del Banco Central Europeo (BCE). “Eso significa que, o se desdoblan, o se trasladan a Madrid, a París, a Londres, o a Luxemburgo”, matizó Mariano Ganduxer. Por eso, piensan que las cúpulas directivas de estos gigantes tienen planes alternativos. “Los intereses financieros no juegan con la incertidumbre”, añadió Alejandro López-Fonta.
¿Cómo afectaría la independencia a la confianza de los inversores internacionales en las emisiones de deuda pública catalana? “Si pierdes PIB, evidentemente no van a dejar ni un euro”, indicó el director de Alabaster New Concept. Además, plantearon que sin una Agencia Tributaria a pleno funcionamiento, la independencia práctica es imposible. “El problema de una inmediata secesión es que tendrían fondos para diez o quince días, porque carecería de instrumentos recaudatorios y de elementos crediticios en el mercado, más la fuga evidente de capitales”, argumentó Francesc Moreno. Por eso, los independentistas no hablan de una ruptura inmediata. Lo que están haciendo es ganar tiempo para crear las condiciones y, así, seguir completando las instituciones de Estado. Y, cuando todo esté maduro, dar el paso. Por eso no hablan de un cambio el día diez de noviembre. “El fracaso más grande de toda esta operación es la Agencia Tributaria Catalana. La gente es muy patriota pero no da los datos fiscales”, señaló el editor.
Eso sí, consideran que los independentistas han jugado muy bien la baza del derecho a decidir. “El Estado español nos ha tenido abandonados durante treinta años, y los partidos de aquí no han sabido, o no han podido, hacer la faena. Entonces, la solución solo está en las urnas”, propuso el profesor de la UAB.