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Los servicios públicos suben los precios a pesar de la crisis

Lo lógico, lo normal, lo natural (lo que ustedes quieran añadir), es que durante un periodo pésimo para la economía, como el que España está viviendo, los precios de los productos y servicios bajen para adaptarse a los maltrechos bolsillos de las familias. Eso es lo que ocurre siempre. Bueno, en este caso no. Este país es una rara avis y resulta que algunas cositas siguen subiendo, aunque la gente no tenga dinero para pagarlas.

alcantarilladoNos estamos refiriendo en concreto a los servicios públicos, que pasan literalmente de las estrecheces familiares, y siguen costando cada año un poco más. Para comprobarlo, basta con acudir a fuentes como el INE, el Colegio de Registradores de la Propiedad o la CNMC. Eso es precisamente lo que ha hecho Kelisto.es para ofrecernos un gráfico devastador sobre los gastos en el hogar. Los resultados indican que servicios claves para la vivienda como el agua, la basura, el alcantarillado o los impuestos municipales han subido un 25% desde el año 2007. Mención aparte merece la factura de la luz, cuyo importe medio ha pasado de 553 euros a 840. ¡Un incremento del 51,75% realizado durante los años de la crisis!

electricidadAlguno podrá decir que los culpables de que suba el recibo eléctrico son las Endesa, Iberdrola y compañía, que son empresas privadas y que nada tienen que ver con las Administraciones Públicas. Esto es una verdad a medias debido a que más del 50% del importe de la factura proviene de decisiones políticas, y nada tienen que ver con la actividad eléctrica que, ésta sí, ha bajado. Es decir, los esfuerzos de las eléctricas, que han conseguido abaratar los costes de llevar la luz desde las plantas de generación a nuestras casas, no sirven para nada porque los políticos por detrás ya se encargan de inflar lo que pagan las familias.

Estas cifras demuestran que para encontrar a gente insensible ante los problemas de la inmensa mayoría solo hay que mirar hacia los poderes públicos. Resulta evidente que los políticos miran para otro lado y que son ajenos a lo que ocurre en la sociedad. Lejos de ajustarse el cinturón, aprietan cada vez más a los ya exprimidos ciudadanos. Por fortuna, las empresas privadas, que compiten en un mercado liberalizado real, sí que han tenido que reducir precios. Obviamente tampoco lo han hecho por solidaridad sino por obligación. Pero sea por el motivo que sea, la verdad es que no es mala noticia que los productos alimenticios hayan reducido su coste casi un 9% en los últimos años. Y que los gigantes textiles hayan rebajado el ticket de compra un 36,57% debido a la crisis.

En la misma línea tenemos otros bienes o servicios de índole privado, como las telecomunicaciones (-12,80%) o las hipotecas (-28,40%). Otros ejemplos, como los seguros y los medicamentos, mantienen sus importes precrisis. Y solo el transporte puede presumir de ser un extraño dentro de los servicios públicos, ya que es el único que ha reducido su factura en un 10%, según Kelisto.es

A pesar de ello, es imposible negar que mientras la empresa privada vive y compite y se adapta a un entorno de cuentas sin saldo, paro y bolsillos repletos de telarañas, las empresas públicas -léase los poderes públicos y los políticos- siguen habitando en una nube muy alejada de la realidad del país. Lo malo es que encima son esas personas las que, dicen, tienen que sacarnos de ésta.