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Recupérame: perdido, encontrado… ¡y devuelto!

Unas llaves, el teléfono móvil, la cámara de fotos, el paraguas, la maleta… ¿Quién no los ha perdido alguna vez? Comisarías, policía municipal y ayuntamientos son los lugares más comunes donde acaban depositándose los mismos. Pero las oficinas de objetos perdidos, cada año, almacenan cientos de miles de piezas que no se restituyen a sus propietarios debido a que se desconoce su identidad. “Ponemos al alcance de particulares y empresas la tecnología y las herramientas online necesarias para facilitar la devolución de unos bienes olvidados”, indica el fundador de Recupérame, Juan Corrales (41 años, licenciado en Empresariales). ¿Cómo? Mediante unas etiquetas, de diferentes tipos, tamaños y materiales (termoadhesivas, permanentes, colgantes…), que el usuario debe adquirir y que incluyen dos códigos identificativos. El precio del pack para particulares (unas 20 etiquetas) oscila entre los 10 y los 14 euros. Mientras que, para las empresas, el coste varía dependiendo del servicio que quieran.

El funcionamiento es sencillo: una vez adquiridas las etiquetas, y pegadas en el producto, si este se extravía, quien lo encuentre, y tenga intención de devolverlo, o bien introduce el código único en la web (www.recuperame.es), o un código bidi que podrá escanear desde el móvil para contactar directamente con el dueño. “Entonces se le envía un mensaje al dueño. Si éste ha querido compartir sus datos, ambos se ponen en contacto. Pero si la persona que encuentra el objeto quiere mantener el anonimato, puede gestionar la devolución a través nuestro”, subraya el CEO. Por eso, recientemente, la compañía ha firmado un acuerdo con el Grupo Correos por el cual este se encarga de devolver los objetos en el caso de que el propietario y quien encuentra el objeto lo necesiten. Por ejemplo, en el caso de un comercial de Valladolid que pierde una tablet o un ordenador en un viaje a Granada. Y, si se desea, la recuperación puede estar incentivada con una recompensa.

Tras año y medio dándole vueltas a la batidora de las ideas, el proyecto comenzó su andadura a principios de 2014. Y, desde entonces, quienes más interés han puesto en contratar sus servicios son las empresas. “Sobre todo aquellas que se dedican al b2b2c, bien para ellas mismas, bien para sus clientes”, indica Juan Corrales.

Hasta ahora, los productos ‘estrella’ son cámaras, teléfonos, ordenadores, bicicletas, cascos, maletas, llaves… “Pero cada vez más existe la tendencia a etiquetar el jersey favorito, la cazadora de marca o el peluche preferido del niño. Bienes que no son preciados solamente por su coste económico sino también por su valor sentimental”, explica Corrales. De hecho, hasta hay quien ha etiquetado… ¡un sofá! “Se trata de una persona que viaja mucho por Europa. Lo que no sabemos es si lo lleva consigo”, confiesa el CEO. Si es así, y en un descuido lo pierde…