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Los emprendedores ven el futuro con buenos ojos

Los pequeños negocios son fuente de vida. Si hay voluntad de emprender, de no quedarse quieto, y de caminar, la rueda económica acabará moviéndose… y avanzará con paso firme. “Datos de EEUU y Reino Unido muestran cómo las pequeñas empresas son las responsables de crear cuatro de cada cinco nuevos trabajos y más de la mitad de las innovaciones comerciales. Por eso, su impacto en las economías locales es doblemente importante”, resalta Bronek Masojada, chief executive officer de Hiscox.

Esta compañía internacional de seguros, especializada en pymes, elabora cada año un estudio titulado El ADN del emprendedor que tiene como base a 3.500 empresarios y socios de firmas con menos de 50 empleados en Alemania, Holanda, Francia, Reino Unido, España y Estados Unidos. “Sus respuestas demuestran que confían en el futuro”, añade Masojada. Y sus datos también: el 45% de los encuestados registraron incrementos de beneficios en sus cuentas, y el 56% aumentó sus clientes.

¿Quiénes son los más optimistas cuando miran al horizonte? Los alemanes, seguidos de los holandeses y los norteamericanos. Británicos, españoles y franceses, por este orden, son un poco más cautos. Eso no significa que el made in Spain quede relegado a un segundo plano. Porque, entre otras cosas, lideran la creación de productos y servicios nuevos, y son los que registraron mayores crecimientos en sus pedidos (junto a los teutones). Fruto de ello, el 42% de los emprendedores españoles encuestados se muestran esperanzados. Todo un salto cualitativo si tenemos en cuenta que, un año antes, solo un 28% estaba de acuerdo con tal afirmación.

Nubes en el horizonte. Los propios ahorros, los de familiares y amigos (family, friends & fools), business angels, capital semilla, becas, ayudas públicas, microcréditos… muchas y variadas son las fuentes de financiación que sirven para la puesta en marcha de un proyecto. Tener dinero es esencial para arrancar, y las limitaciones financieras (amplificadas por la crisis) pueden excluir a aquellos que no disponen de fondos suficientes. En las etapas iniciales es necesario cash. Los pequeños empresarios lo saben, y así lo manifiestan. Porque tres de cada cuatro encuestados por Hiscox afirman que todavía es difícil encontrarlo. Y más en España, donde ese porcentaje se dispara hasta el 83%.

Por eso, y según el Global Entrepreneurship Monitor, la principal razón por la que se produce el abandono de la nave emprendedora es la dificultad para obtener financiación. Aunque, en los últimos años, se han observado diferentes esfuerzos para arribar a buen puerto tales como subvenciones tanto a fondo perdido como para la creación, así como el funcionamiento de redes de business angels.

“El capital riesgo en primeras fases –venture capital– es relativamente escaso para el tamaño de la economía del país”, es una emprendedorde las conclusiones del Libro blanco de la iniciativa emprendedora en España, de la Fundación Príncipe de Girona. Además, resalta que las redes de inversores privados –business angel– “están bastante desarrolladas y salen bien paradas en la comparación con otros países del entorno”.

Conseguir money no es el único nubarrón. Otra tormenta repleta de rayos y truenos que avistan en el horizonte quienes están dando los primeros pasos empresariales es la morosidad. Aunque en los últimos años se ha reducido la proporción de malos pagadores, todavía el 45% de los encuestados afirma tenerlos. En España, esa cifra adquiere incluso tintes de tornado, ya que sube al 68% (dos de cada tres), aunque se ha desinflado un poco respecto a 2013, cuando llegó a ser el 75% (tres de cada cuatro).

Trabas burocráticas. Si hay una barrera, un muro de Berlín con el que se topan quienes deciden arrancar su propio negocio, ese no es otro que la burocracia. Así queda reflejado en el Global Entrepreneurship Monitor. En concreto, y en España, las condiciones que obtienen las peores valoraciones por parte de quienes quieren ser el jefe de uno mismo están, por este orden, la formación y la educación emprendedora en la etapa escolar, el apoyo financiero, las políticas gubernamentales asociadas con la burocracia e impuestos, y las normas sociales y culturales. “Las diversas trabas administrativas y los impuestos obstaculizan tanto la puesta en marcha como el crecimiento y consolidación de las iniciativas emprendedoras”, se puede leer en dicho informe.

Porque de media, y según los datos de Hiscox, las pequeñas empresas ‘invierten’ cerca de dos horas semanales en rellenar formularios. Por fortuna, tanto en Alemania como en España y Estados Unidos, se ha reducido el tiempo en rellenar papeles y esperar tras las ventanillas. En promedio, los dueños de pymes han sido capaces de recuperar casi una hora de tiempo productivo cada semana. En el caso de España, la cifra equivalente es de 46 minutos, mientras que en EEUU es solo de 22 minutos. Muy por debajo de los 91 minutos del Reino Unido.

Valores y estilos. Una aplastante mayoría de los encuestados por Hiscox considera su negocio como lo primero y una vía para tener una fuente regular de ingresos. Y entre los beneficios que les reporta destacan “la flexibilidad de un negocio propio por encima de trabajar durante horas”, y “la satisfacción de poder controlar su rumbo”. Respecto a las horas trabajadas, fue de 40,6 horas por término medio a la semana, el nivel más bajo de los últimos cuatro años. Los alemanes fueron los más ‘currantes’, con 42,3 horas, seguidos de franceses (42,2) y alemanes (42,1). En el otro lado de la balanza, los británicos (38,7 horas). “En todos los países están contentos con el número de horas, excepto en España. Son los que les gustaría trabajar menos (46%), seguidos de los alemanes (38%) y británicos (36%)”, según El ADN del emprendedor. Por contra, a uno de cada cuatro franceses les gustaría trabajar más. Y eso que son los que menos días de vacaciones tienen al año (17), por debajo del resto, que disfrutan de entre 20 y 21 días (con la excepción de EEUU, donde esa cifra se reduce a solo 10 días).

Lo que sí es una seña de identidad propia de los emprendedores españoles frente a sus homónimos es que casi la mitad tiene previsto dejar la compañía en el próximo lustro. ¿Cómo? Pues un 49% valora un retiro, el 26% una venta total, un 12% tiene previsto dejárselo a algún familiar, un 11% ve en el futuro una venta parcial, y un 2% piensa en una emisión de acciones en el mercado de valores. Todo lo contrario que los germanos: solo un 18% considera tal opción.