Economía Empresas General

Diez marcas que se "suicidaron" cambiando su nombre

Son 10 ejemplos, pero podrían ser muchos más. A lo largo de la historia existen infinidad de productos, marcas y empresas que han cambiado su nombre. ¿Motivos? Variados. Desde compras. a miedo a la piratería. o meras operaciones de lifting. El caso es que todos estos casos demuestran que el branding es vital y que un buen o un mal nombre te puede ensalzar o hundir el negocio.

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De Zumisol a Zumosol
En 1987, la empresa Leche Pascual empezó a comercializar zumos. El nombre que se les ocurrió fue el de Zumisol. Pero a los pocos meses lo cambiaron. La marca no acababa de tirar y hacía falta dar nueva aire al producto. Ese cambio se produjo con la aparición de ese personaje mítico del mundo de la publicidad que fue el primo, ahora sí de Zumosol. Con el cambio de nombre y la aparición del cachas de turno, que estaba así gracias a los ingentes litros de zumo que se tomaba, la marca tomó aire y se convirtió en líder de España. Lo malo es que la felicidad no duró para siempre y la aparición de la marca blanca hizo que la enseña perdiera importancia en el sector. Al final a Pascual no le ha quedado más remedio que deshacerse del primo vendiendo sus zumos a la empresa turca Toksöz. Por cierto que la lechera es una experta en transformaciones. Su última metamorfosis ha sido la de Grupo Leche Pascual por la de Calidad Pascual, para dar más énfasis a la clave del éxito de la firma.

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Amazon no fue siempre Amazon
Corría el año 1995 cuando un tal Jeff Bezos inauguró una librería online que tenía un catálogo de 200.000 títulos y que permitía comprar enviando un e-mail. Se llamaba ama…. Uy, perdón. No era así. El nombre era cadabra.com. Parece que el bueno de Bezos quería dar a su empresa un toque mágico a lo abraacadabra. Menos mal que un año después lo pensó mejor y decidió rendir un homenaje al río Amazones, rebautizando la empresa como amazon.com A partir de entonces, poco más que añadir. Solo que de aquella vetusta librería online queda muy poco. Ahora estamos quizá ante El Corte Inglés de Internet, donde se puede comprar casi de todo.

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De Petit Suisse a Danonino, la primera de Danone
A ver, hagamos una prueba. ¿Usted cuando se toma un Petit Suisse o se lo ofrece a su hijo le dice que si quiere un Danonino? Casi seguro que no. Y seguro que le seguirá dando dos, como antaño. Porque hay cosas que aunque se intente no pueden cambiar. Danone es una de esas empresas que más odian los nostálgicos por los repentinos cambios de nombre con los que maltratan a sus productos. Danonino fue un caso. Se dice que el rebranding fue porque el petit suisse es el nombre de un queso fresco francés y que les obligaron a cambiar el nombre. Sea como sea y por mucho que la firma se haya gastado en marketing, y hayan plantado un dinosaurio en la tapa, el Petit Suisse siempre se llamará así y también se tomará de dos en dos.

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El conejito de Mallory Battery
No se trata de un error. Cuando en publicidad se menciona a un conejito siempre se asocia a las pilas Duracell. Y así es también en este caso. Lo que ocurre es que la empresa se llamaba Mallory Battery y solo a partir de los años 70 cambió su nombre por el que todos conocemos en la actualidad. Sirva como curiosidad que la primera denominación de la empresa se debe al apellido del fundador. Pero la palabra Duracell, que viene de durable cell (pila duradera) les vino mucho mejor a le firma y fue clave para el conocimiento mundial de la marca.

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El calvo de Mr. Proper se limpió a sí mismo
“Eres más calvo que Mr. Proper”. Esa frase era muy habitual hace unos años en España. El producto de limpieza para baños de la multinacional Procter & Gamble estaba muy arraigado en el país y todos lo conocían. En eso que, de repente, el simpático personaje decidió llamarse Don Limpio. No le creció el pelo ni nada por el estilo. De hecho sus anuncios eran similares a los de siempre. Lo único que varió fue el nombre. ¿Por qué ocurrió esto? Existen dos teorías. La oficial dice que el nombre de Don Limpio era más cercano para los consumidores españoles. La extraoficial habla de motivos económicos. En los 90, el producto Mr. Proper estaba presente en todos los países. Pero no valía lo mismo. Eso originó que se pirateara a sí mismo y que camiones del producto de España cruzaran la frontera para ser vendidos en Francia por un precio más barato. Lo mismo ocurría en otros lugares. Ante esta situación, y para respetar la independencia de cada una de las filiales P&G decidió bautizar al detergente con un nombre diferente para cada país. Fin del problema y fin de Mr. Proper.

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Danone la vuelve a liar con las natillas
El gigante de los yogures es muy bueno haciendo marketing. Tanto que logra que la sociedad se quede con las marcas de sus productos y retenga los jingles de sus spots. Así pasó con las natillas. Muchos recuerdan a los deportistas Caminero y Sergi Brugera, cantando “Natillas Danone, listas para gustar. Repetimos”. Así estaban las cosas cuando en 2002 el producto cambió de nombre y se llamó Danet. Se volvió a hacer una campaña de promoción salvaje pero, como en otros casos de la misma empresa, nadie llega al supermercado y pide unas Danet, sino unas natillas Danone. Y tampoco un Danonino sino un Petit Suisse. Y qué decir del yogur griego de Danone. ¿Alguien sabe que se llama Oikos? A pesar de eso, la firma siempre ha afirmado que el rebranding de sus productos les ha salido bien. En el caso de las natillas el cambio se originó porque Danone no quería que su producto estuviera asociado con el genérico. Eso sería una desventaja de cara a un posible competidor.

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Las compras terminaron con Pryca y Continente
Pryca era una cadena de supermercados española fundada en los años 70, cuando comenzaba el boom de los centros comerciales, heredados de Francia. Continente era su rival. Pero en el año 2000, la gala Carrefour, que ya era la dueña de Pryca, y que llevaba un año fusionada con rival nacional, decidió que las marcas de hipermercados españolas desaparecieron y solo quedó la enseña del comprador. Una operación con toda la lógica del mundo, para no dispersar mensajes y no perder sinergias.

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El caos de las telecos
Que levante la mano el que se acuerde de eresMas. ¿Y de Wanadoo? Los que ya han cumplido los 30 casi seguro que les suenan estos dos portales y hasta hace poco hasta tuvieron cuentas de correo con su nombre. Ninguno existe en la actualidad. La ola de adquisiciones que tiene lugar en Internet sepulta enseñas con facilidad. La historia de estos dos es curiosa. En la época de las incubadoras, finales de los 90, eresMas era el portal de contenidos de Retevision. Su nombre anterior había sido Iddeo. El proveedor de servicios fue conocido porque fue el primero que se atrevió a lanzar una tarifa plana de Internet. Todo iba normal hasta que en 2003 Fance Telecom compra Amena (el operador móvil de Retevision) y también se hace con eresMas a la que cambio de nombre rebautizándolo con Wanadoo. Tres años más tarde se volvió a los cambios y surgió Orange para englobar todos los productos de la marca.

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El éxito de Faunia se debió a un cambio de nombre
En los 90 había un gran proyecto al que no iba nadie. El lugar en sí tenía un polo norte en miniatura, una miniselva con monos y un montón de animales dentro de su hábitat. Es decir: era una especie de zoo, pero más moderno. Su nombre era el de Parque Biológico de Madrid. Sus responsables no sabían el motivo por el que los visitantes eran casi nulos. Hasta que a uno de ellos se le ocurrió que quizá el problema no estaba en el producto sino en el nombre. ¿Quién demonios iba a llevar a sus hijos a un sitio llamado Parque Biológico de Madrid? Dicho y hecho. Se contrató a una agencia y pronto se renombró por Faunia. A día de hoy, este parque sigue al alza y su cambio de nombre tiene mucho que ver en su éxito.

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Mondelez Internacional sepultó a Kraft
Hace tres años el dueño de marcas tan conocidas como Milka, Suchard, Toblerone, Oreo, Fontaneda, Philadelphia, El Caserío, Royal, Saimza o Trident aprovechó la venta de su negocio de alimentación en América para cambiar su nombre. De Kraft se pasó a Mondelez Internacional. Una denominación que, según la firma, representa un mundo de productos deliciosos. De momento, se desconoce si se está satisfecho con el dulce cambio de denominación. Pero en esta ocasión es menos importante, ya que sus productos son más conocidos que la propia empresa. Muy pocos sabían que El Caserío lo hacía Kraft y ahora muchos desconocerán que ese producto está avalado por Mondelez. Otra cosa sería si se cambiara la denominación de los quesitos en porciones.

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