Economía General

Los mejores inventos ‘made in Spain’

Grandes o pequeños. Por tierra, mar o aire. De uso más limitado, o para todo el mundo. Desde hace muchos años, una serie de ingenios españoles han conquistado el mundo. Son solo una pequeña selección, pero demuestran que a los españoles también se les ilumina la bombillita.

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submarino

SUBMARINO

Viajando en el tiempo, el primer invento con el que nos encontramos es el ‘Proyecto de Torpedero Marino’. Porque, allá por 1884, así lo definió un militar llamado Isaac Peral y que tenía en mente defender a España de las modernas máquinas de guerra que otros países estaban desarrollando por aquel entonces. Lo que se conocían como naves que se sumergían ya existían, pero que tuvieran sistemas de navegación, motores eléctricos, periscopio, y que lanzaran torpedos, entre otras cualidades, no. No lo tuvo fácil, incluso hubo quien le tildó de loco, que aquello era un engaño. Pero él siguió en sus trece, y en 1888, su ingenio se hizo a la mar.

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autogiro

AUTOGIRO

Otro de los pioneros también es un ingeniero pero en vez que navegar entre las profundidades de los mares y océanos lo suyo fue surcar los aires. Hablamos de Juan de la Cierva y su autogiro. Como su propio nombre indica, el rotor gira automáticamente por la propia fuerza del viento, al contrario que sucede en los helicópteros actuales, en los que un motor es el que da vueltas a las hélices. Su ingenio disponía de alas, cosa que no poseen los helicópteros actuales, y un motor con el de un avión. Por tanto, se puede decir que era una especie de mezcla entre avión y helicóptero. Los primeros experimentos tuvieron lugar en Madrid entre 1923 y 1924.

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calculadora

CALCULADORA DIGITAL

¡Qué levante la mano quien no haya usado una calculadora! Pues que le den las gracias a un santanderino, ingeniero de caminos, y que prácticamente toda su vida se dedicó al noble arte de inventar. ¿Su nombre? Leonardo Torres Quevedo. Él desarrolló una serie de aparatos que hoy son la razón de ser de muchos artilugios que utilizamos de manera cotidiana en nuestro día a día. Uno de ellos es la calculadora. Su mente gestó este ingenio que podría realizar, de manera autónoma, una serie de cálculos matemáticos. Y no hablamos solo de sumas, restas, multiplicaciones o divisiones. Llegaba a operaciones bastante más difíciles.

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telefericotorresquevedo

TELEFÉRICO

No busquen otro nombre que no sea el de Leonardo Torres Quevedo para buscar el ‘culpable’ de este otro invento. Como dijimos, su mente inquieta no paró de bullir aparatos durante toda su vida. Él pensaba que las máquinas formaban un tándem perfecto con el hombre, algo así como una especie de perfectos aliados. El primer funicular, como también se llama, lo construyó en su propia casa en un pequeño pueblo de Santander. Luego fue desarrollándolo. Los habitantes de San Sebastián, a finales del siglo XIX y principios del XX, disfrutaron de uno. Pero el más famoso de todos está a miles de kilómetros de su tierra natal. Concretamente, en las cataratas del Niágara. Todavía hoy sigue funcionando, y si por a alguien le quedan dudas de su nacionalidad, se le conoce con el nombre de ‘Spanish Aerocar’ (en la foto).

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chupachups

CHUPA CHUPS

No solo ha conquistado el mundo, sino que también ha saltado a las estrellas. Si no, que se lo pregunten a los tripulantes de la nave espacial MIR. Porque algo tan sencillo como un palito pinchado en un palo fue el primer producto industrial que viajó al espacio sideral. Sus orígenes se remontan a mediados de la década de los 50 del pasado siglo XX cuando a Enric Bernat se le ocurrió unir ambos elementos. Desde entonces, no ha parado de conquistar paladares y países. La cada vez mayor competencia hizo que sus ventas fueran decayendo, y hoy la marca es propiedad de un grupo italiano.

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futbolin

FUTBOLÍN

Este invento se puede decir que engancha a las personas desde que son niños hasta que se jubilan. Porque todo el mundo no se puede resistir a esta mesa en la que dos equipos de fútbol (normalmente sus colores varían dependiendo de la ciudad donde esté ubicado) intentan ganar el uno al otro. Normalmente juegan dos personas, pero también lo pueden hacer cuatro (dos a cada lado). El número de barras, en las que se colocan los jugadores, también es de cuatro por conjunto. Fue Alejandro Finisterre, un gallego, quien le dio forma en plena Guerra Civil española.

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guitarra

GUITARRA

Se la conoce por varios nombres. Pero uno de los más conocidos es el de guitarra española. Esta caja de manera, con un mástil, y seis cuerdas, se utiliza en cualquier tipo de música, desde la más clásica hasta la más moderna. Instrumentos similares se conocen varios a lo largo de la historia, y hay quien busca la similitud más cercana con la vihuela. Una curiosidad: las seis cuerdas se incorporan en el siglo XVIII, y fueron muchos los españoles que fueron perfeccionándola a lo largo de los años.

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navaja

NAVAJA

Prohíbeme algo que yo encontraré la forma de saltarme la ley. Algo así debieron pensar los españoles en el siglo S. XVI cuando Carlos V decidió ‘quitar de la circulación’ las espadas, o armas de hoja larga. Por este motivo se comenzaron a desarrollar las navajas, cuyo filo, u hoja, se puede ocultar en el mango que lleva una hendidura a propósito, y así camuflarla. Y todo gracias a un eje que era el que permitía plegarla. Tal fue su éxito, que con la velocidad del rayo fue llegando al resto de países de Europa, y a Hispanoamérica.

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fregona

FREGONA

Si alguien pensaba que nos íbamos a olvidar de la fregona, ha errado. He aquí otro ingenio que se basa en unir un palo a algo (como el chupa chups), aunque en este caso se trata de una mopa. Asimismo se desarrolló a mediados del pasado siglo XX, y las patentes están a nombre de Manuel Jalón (también militar e ingeniero, como de la Cierva y Peral), aunque tuvo que litigar, y ganar, varios juicios frente a otras personas que defendían como suyo el invento. Por cierto, no hay fregona que no esté ligada a un cubo con un escurridor.

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sacapuntas

ALFILALÁPICES

Hasta su llegada había quien utilizaba un cuchillo para sacar punta a los lapiceros, una navaja, o cualquier otro tipo de instrumento como cuchillas de afeitar. Fue en la localidad guipuzcoana de Eibar, donde Ignacio Urresti (sobre la década de los 30 del siglo XX) decidió que eso era demasiado peligroso en manos de cualquier hijo de vecino. Eso sí, no era tal y como conocemos hoy en día a los sacapuntas. Se trataba de un artilugio con una manivela y que pesaba más de un kilo. En la foto, uno de los modelos que se basaron en su idea.

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