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Salvavidas para emprendedores

Muchos emprendedores están tan absortos están en sus proyectos que no ven más allá del cuello de su camisa. Fruto de esa ‘miopía’, el resultado no es otro que el fracaso. Quienes pueden abrirles los ojos, y así evitar caer en la derrota, son los denominados mentores. “No es un consultor, ni un profesor, ni un coach, ni un amigo, ni mucho menos un Dios”, indica Nacho de Pinedo, CEO de ISDI (Instituto Superior para el Desarrollo de Internet). Entonces, ¿qué son? Pues personas con muchas tablas en el mundo emprendedor, o en una determinada área, cuya misión es guiar a las startups. “Es alguien que genera un proceso de trabajo, que te plantea cuestiones, y que genera retos y compromisos”, concreta Alberto Díaz, CEO de Digital Migration Partners.

¿Otras características? Es gente creíble por su formación y experiencia, que suele tener buen trato, que sabe escuchar, capaz de dar una información honesta, y que le gusta ayudar a los demás. Asimismo sabe indicar cuáles son los errores que no hay que cometer, e indica la hoja de ruta adecuada para el éxito.

“Compartir tus miedos y tus ilusiones con otro individuo te permite evitar errores. Es como tener un sparring que te responde con preguntas, las desarrollas y las compartes”, resalta Javier Enrich, uno de los cofundadores de Home Staff. ¿Y cuál es la diferencia entre mentorización y formación? Usemos a Rafa Nadal como conejillo de indias. Mientras que el formador le enseñaría los movimientos básicos para moverse y ejecutar la acción (algo a todas luces inútil, porque el tenista se los sabe de memoria), un mentor le diría cómo corregirlos para maximizar el rendimiento.

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“Tiene que generar un clima de confianza, motivador, formal y organizado”, relata Alberto Díaz. Porque no se trata de alguien que pasa por la puerta de la startup, tiene ocurrencias, y las suelta, sin más. Él sabe escuchar, motivar, y generar un proceso. Pero no ejecuta nada. “La meta es escalar el potencial de la empresa”, mantiene Sebastián Muller, project manager de Impact, una aceleradora especializada en el entorno de internet móvil. Por ejemplo, llevándola a la internacionalización, a una nueva ronda de financiación, o a impulsar el lanzamiento de un nuevo prototipo.

Eso sí, no se ‘tiran a la piscina’ sin ton ni son. Para que pongan su ‘punto de mira’ en una startup se fijan en que ésta esté constituida como sociedad y que el emprendedor, o emprendedores, se dediquen a ella a tiempo completo. Después, que ya tengan algo en concreto, ya sea una aplicación, una web, etc. Y, por último, que sepan cuál es el target al que se dirigen. ¿Y qué debe buscar el emprendedor en un mentor? Lo primero, y muy importante, imaginar cuál es el ideal para el proyecto. Por ejemplo, a todo el mundo le encantaría poder disponer del director general de Facebook. Pero si el proyecto no está relacionado con las redes sociales, contar con él no serviría de nada. Una vez se tiene el perfil, hay que buscar a la persona. Si se quiere lanzar algo en Latinoamérica, tener a gente con experiencia en la región es básico. Por tanto, hay que saber para qué se quiere y por cuánto tiempo. Y huir de esquemas del tipo yo conozco a este, y éste conoce a este otro.

¿Dónde encontrarlos? En eventos donde los protagonistas sean la innovación y la creación de empresas, en incubadoras o lanzaderas de negocios, o en determinados entornos empresariales, como las Cámaras de Comercio. Incluso Linkedin puede ser una buena plataforma. Pero, ¿cómo elegir el más apropiado? Hay que comprobar que tiene una trayectoria profesional contrastada; que posee valores como gran capacidad de comunicación y empatía; que sea honesto y riguroso; si antes ha sido emprendedor, mejor; contrastar los resultados si ha desarrollado mentoring previamente; y saber si está involucrado en otros proyectos.