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Trucos para que no ‘te pille el toro’ en el trabajo

Cuantas veces nos han encargado un trabajo, y a la hora de preguntar para cuándo debía estar listo, la respuesta ha sido: para ayer. Nervios, tensión… y los deberes mal hechos son, en muchas ocasiones, el resultado final. No hay que agobiarse. Si consigues distribuir el tiempo de manera eficiente lograrás cortar ‘las dos orejas y el rabo’. Y, de paso, ponerte una medalla delante de tu jefe. Organizarse para terminar a tiempo es como una corrida de toros. Hay que saber utilizar la muleta para evitar las embestidas. Te echamos un capote.

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DE CARA

Como hace un buen diestro cuando ve salir el toro por la puerta de toriles, es decir, fijarse y ver cuáles son sus movimientos, en el trabajo lo que hay que hacer es llevar a cabo una buena distribución para, de esta manera, ser más eficiente. Por eso, lo primero es interiorizar que hay que planificar lo que vamos a realizar. Si no se da este paso, los riesgos de cogida son elevados.

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NADA DE COMPLEJOS

Es que el toro es muy grande, pesa más de 500 kilos, menudos pitones tiene… ¡Fuera! Por muy elevada que sea la montaña de trabajo, no hay que acomplejarse. Ni tampoco es necesario ir al psicólogo o a un retiro zen. Basta con mirar en tu interior y analizar tu personalidad, tus puntos fuertes y tus puntos débiles, y hacer un plan en función de tus características. Es decir, ‘torea’ con un estilo propio. Y si, por tu forma de ser, tiendes a dispersarte, detalla al dedillo las tareas.

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POR ESCRITO

No hay peor enemigo para el torero, además del toro, que el viento. Y hay una frase que es vox populi: las palabras se las lleva el viento. En tu trabajo, escribe cuál será el plan que quieres seguir. Sus ventajas son más que patentes: para empezar, te permitirá tener una visión de conjunto. Asimismo, despejará tu mente de otros detalles menos importantes que formarán parte de la tarea. Y si, por cualquier circunstancia, se te olvida algo, lo tendrás a mano.

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HACER FAENA

Una vez que se ha estudiado cuáles son las embestidas, y por qué pitón entra mejor el morlaco, es momento de hacerse gustar, de llevar a cabo la ‘faena’. Dicho de otra manera, cada uno tiene su propio reloj biológico, su propio ritmo. Y sabe cuándo, a lo largo del día, es más o menos eficiente. Volviendo al símil taurino, si torea mejor con la mano diestra o con la izquierda. Por eso, si el trabajo más complicado lo llevas a cabo en ese horario donde estás más fino, la presidencia acabará otorgando los trofeos.

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CONOCE LOS TERRENOS

Hay un refrán que dice que quien mucho abarca, poco aprieta. Es decir, que no intentes cortar las dos orejas y el rabo a un toro manso. Traducido al trabajo, eso significa que hay que marcarse planes realistas, con objetos concretos, que se puedan evaluar, y que motiven. Además, piensa que siempre puede haber imprevistos o contratiempos que pueden retrasar la conclusión del mismo.

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BOLA DE CRISTAL

Hay quien dice que la bola de cristal hay que usarla para los amores. Razones no le faltan. Porque en cuestiones laborales, los pies en la tierra. Concreta con tu jefe qué es lo que quiere exactamente, sin ambages, y cuáles son sus prioridades. De esta manera no te dispersarás y te podrás centrar en lo realmente importante. Al igual que el torero sabe lo que le gusta a su público, tú tienes que hacer lo mismo con tu jefe.

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BIEN ENVUELTO

No hay que tomarlo al pie de la letra. Nada de envolver un trabajo con papel cuché. Pero es conveniente que te enteres bien sobre cuál es el nivel de exigencia final que se requiere. A veces basta con un simple borrador. Otras, habrá que adornarlo con gráficos, ilustraciones, u otros elementos que requerirán de más tiempo. Detalles que es posible que te roben tiempo. Y el tiempo es oro.

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LISTAS

Al finalizar la faena, el torero medita acerca de cómo ha ido la misma: qué ha hecho bien, qué ha hecho mal, dónde ha fallado… y saca las pertinentes conclusiones. Al igual que él, y al concluir la jornada, es recomendable poner por escrito cuáles han sido las tareas realizadas y cuáles son las pendientes para el próximo día. Las listas son una fórmula de revisar los objetivos alcanzados y los que quedan por conquistar. Además, son un potente impulsador ya que te ayudarán a ver que, poco a poco, te vas acercando a la meta fijada.

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LA CUADRILLA

Un matador de toros tiene que tener una buena cuadrilla que le ayude en el ruedo. Si no es así, malo. ¿Quién no ha conocido en el trabajo a algún compañero que se dedicaba a perder su tiempo y el de los demás? Los ladrones de tiempo hay que desterrarlos, echarlos a un lado, fuera, out. Si se pone a tu lado, levántate como si fueras a hacer otra cosa (mirar un archivo, comprobar un dato con otro compañero…). Así pensará que no le invitas a sentarse y permanecerá menos tiempo a tu vera al sentirse poco cómodo.

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EXAMEN FINAL

Abrir la puerta grande es la mejor recompensa para un torero. Pero eso dura un día. Al día siguiente otra plaza, otro coso, otro toro, otra faena. Con esto lo que se quiere decir es que no hay que anquilosarse y pensar que todo ya está hecho. Es bueno hacer examen de conciencia y, cada cierto tiempo, revisar la manera de organizarte. Así mejorarás. Ya lo dijo Benjamín Franklin: “Si el tiempo es lo más caro, la pérdida de tiempo es el mayor de los derroches”. ¡Suerte, y al toro!

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