Empresas General

Así se gestó Caixabank

A finales del siglo XIX, y principios del XX, Barcelona vivió una profunda crisis causada por la pérdida de las colonias españolas. Fruto de ello, fue la huelga general de 1902, con 14 muertos y centenares de heridos. Para ayudar a las familias de los fallecidos, parte de la burguesía barcelonesa creó una suscripción pública. Y surgió una comisión encargada de estudiar la viabilidad de una caja de previsión que ayudase a los más desfavorecidos. Así nacía, en 1904, este coloso financiero. Le contamos su desarrollo en imágenes.

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AlfonsoXIII

62.590 PESETAS

Con los fondos obtenidos de los socios protectores (62.590 pesetas), nacía el 5 de abril de 1904, la Caja de Pensiones para la Vejez. A este capital hubo que añadir otras 25.000 pesetas aportadas por el rey Alfonso XIII (en la foto), que de esta manera avalaba el proyecto. Su primer presidente fue Lluis Ferrer-Vidal, y el primer director general Francesc Moragas. Hubo que esperar hasta julio de 1905 para que comenzara a atender al público. Su campo de acción era Cataluña (así estaba escrito en sus estatutos), y hubo que esperar hasta 1913 para que diera el salto a Baleares, y a 1933 y 1935 para que hiciera lo propio en Madrid y Andorra, respectivamente. Su primera sede social se estableció en el número 56 de la Vía Laietana, y fue inaugurada en 1917.

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expansion

RÁPIDA EXPANSIÓN

En tan solo tres décadas (1905-1935), su desarrollo fue muy rápido (se abrieron 109 oficinas). La razón es bien sencilla: la gente desconfiaba de la banca tradicional, ya que había habido diferentes suspensiones de pagos. Eso tradujo en una cuota de mercado del 59,5% de los depósitos de las cajas catalanas, y el 25,6% de los depósitos del sector del ahorro en España. Un despegue que no hubiera sido posible si su director general no hubiese adoptado las siguientes medidas: vio que las aportaciones de los obreros y de los burgueses no eran suficientes para garantizar el futuro de la entidad, por lo que modificó sus estatutos para captar así a las clases medias; entendió que era necesaria una red de oficinas en diferentes localidades; y destinó la mayor parte de los recursos a la compra de deuda pública. Después se convirtió en colaborador exclusivo para Cataluña y Baleares del Instituto Nacional de Previsión (INP).

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obrasocial

OBRA SOCIAL

Hasta 1918, los excedentes de las cajas de ahorro se destinaban a reservas técnicas y, de vez en cuando, a premios a impositores y donativos a instituciones benéficas. En estas llegó Moragas y pensó que ellos tenían que alejarse tanto del paternalismo como del carácter benéfico que predominaba entonces en este tipo de instituciones. Fue bajo estas premisas por lo que integró en su estructura a un buen número de iniciativas surgidas de la sociedad civil: el Instituto Catalán para la Rehabilitación Física de Mutilados, la Asociación Ángel de la Guarda para colonias infantiles… Lo hizo entre 1918 y 1930. A destacar, en 1915, el primer Homenaje a la Vejez, y en 1923 abrió la biblioteca de Santa Coloma de Farners, que dio paso a otras muchas. Hasta la Guerra Civil, la entidad siguió una línea continuista.

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posguerra

POSGUERRA

Las consecuencias de la Guerra Civil fueron nefastas. Por un lado, la pérdida de valor de parte de los depósitos de la zona republicana. Por otra, empleados fallecidos. Incluso algunos directivos tuvieron que abandonar el cargo por sus ideas, y el INP canceló todos los acuerdos. Por si fuera poco, el nuevo régimen estableció un sistema que frenaba la apertura de oficinas, ya que era necesaria una autorización previa. Las pocas que recibieron el visto bueno (253 entre 1940 y 1975) se localizaron en pequeños pueblos y zonas rurales. Invirtió el 80% de su activo en deuda pública, por encima de la competencia (60%). En la foto, la apertura de la sucursal de Vila-Seca.

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viviendas

VIVIENDAS

El Plan de Estabilización de 1959 fue el pilar sobre el que se asentó el crecimiento de la economía española. Sin embargo, la entidad tuvo que esperar hasta 1977 para volver a ser la que era. Hasta entonces, sobresalió por el arranque, en 1960, de su actividad inmobiliaria, construyendo promociones de viviendas de carácter social. Mucho más adelante, en 1992, adquirió Inmobiliaria Colonial. Y en 2003 crearon una sociedad inmobiliaria para promover apartamentos en régimen de alquiler destinados a jóvenes y personas mayores.

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despegue

DESPEGUE

El inicio de la informatización, en 1963, supuso un salto cualitativo que le permitió, en el último cuarto del siglo XX, iniciar su despegue definitivo. En ese periodo se procede una política de descentralización. Fruto de la misma fue la creación de delegaciones territoriales. Aprovecharon al máximo las facilidades del nuevo marco regulatorio que permitía a las cajas operar como la banca para iniciar una fuerte expansión. Con solo dos o tres empleados empezaron a abrir oficinas, primero en Cataluña, luego en toda España (1.220 entre 1975 y 1989). Su ‘modus operandi’ consistió en absorber pequeñas cajas de ahorro, constituyendo en 1984 GrupCaixa. Ya en los años 80, reforzó su red financiera, y tomó participación en Banca Catalana y Credit Andorrà, entre otras instituciones.

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RENOVACIÓN

A mediados de los 70, la política comercial sufrió grandes cambios. Se lanzaron nuevos productos y se prestaron nuevos servicios financieros. También se comercializaron las primeras tarjetas, y se creó la red de cajeros automáticos más grande del sistema financiero español. Incluso llegó a liderar la concesión del crédito hipotecario. Asimismo, comenzaron a subir los créditos a pymes y comercios. Una renovación que también necesitaba un cambio de imagen. Y ahí apareció Joan Miró. Suya es la estrella que en la actualidad es el símbolo de la entidad. La primera vez que se vio fue en un tapiz que se encargó al artista para presidir el hall de la nueva sede de la calle Diagonal (en la foto). También se inició una reconversión de las actividades de la obra social y se creó la Fundación la Caixa.

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FUSIÓN

Fue en julio de 1989 cuando los consejos de administración de la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros de Cataluña y Baleares, y la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Barcelona, firmaron el protocolo de fusión. Nacía la Caixa. En la foto, José Antonio Samarch (centro) y, a su izquierda, José Juan Pintó, que compartieron presidencia durante unos meses. Dicho acuerdo consolidó su posición en el mundo de la gran empresa, ya que ambas contaban con participaciones significativas. Por aquel entonces, tenían 2.296 oficinas con casi 12.000 empleados. En 1991, el negocio se distribuyó en seis grandes bloques: la banca, los seguros, las sociedades financieras, los valores, las inmobiliarias y otros.

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NOMBRES PROPIOS

Con la fusión, José Vilarasau siguió teniendo los mandos de la dirección general. Nombró como directores generales adjuntos a Ricardo Fornesa, Isidro Fainé  y Antonio Brufau (en la foto, Ricardo Fornesa, a la derecha, y José Vilarasau) . La Caixa entonces pasó a regirse por un consejo de administración que dependía de una asamblea general formado por 160 miembros. En la misma estaban representadas las entidades fundadoras y de interés social (30%), las corporaciones locales (21%), los impositores (36 %), y el personal (13%). Su primera participación industrial fue la compra en 1971 de un paquete de acciones de Acesa. Ya en el 2000 se constituyó CaixaHolding para gestionar las filiales y las participadas.

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presente

PRESENTE

Más de un siglo ha pasado desde que la idea vio la luz hasta hoy. Y este coloso financiero no ha parado de crecer. A diciembre de 2014, su número de clientes supera los 13,4 millones, con más de 31.000 empleados, y más de 5.200 oficinas repartidas por toda España. ¿Número de cajeros? 9.544. Otros datos interesantes es que su activo total es de 338.623 millones de euros, el patrimonio neto supera los 25.000 millones, el ratio de eficiencia se sitúa en el 54%, y los créditos sobre clientes brutos casi asciende a 200.000 millones de euros. Además, la entidad es accionista de entidades como Repsol, Gas Natural o Grupo Agbar.

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