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Coches pequeños convertidos en grandes clásicos

Dicen que los perfumes (y el veneno) se venden en frascos pequeños. Y los coches, también. Porque desde que la industria automovilística vio la luz, no han parado de aparecer coches ‘minis’. Un tamaño que permitió el acceso a ellos a muchas personas, que se echaran a la carretera, y disfrutaran del poder de moverse a su antojo. Nunca han dejado indiferente a nadie e, incluso, hoy son objeto de adoración. Tener uno de ellos es como tener un tesoro. Hasta las estrellas de Hollywood cayeron rendidos a sus pies.

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Seat600

SEAT 600

Muchas curiosidades giran en torno a este vehículo que puso a España sobre ruedas. Nacido en 1957, costaba 70.000 pesetas, y en sus comienzos había lista de espera para hacerse con uno de ellos. Sus puertas se abrían hacia atrás (luego cambió), y aportó movilidad y libertad a los ciudadanos. Un coche, según rezaba la publicidad de entonces, “para la familia y el hombre de negocios”. A lo largo de su dilatada historia, muchos cambios fueron incorporándose a la carrocería e interiores de un auto con motor trasero y maletero delantero. Su adiós tuvo lugar en 1973, con casi 800.000 unidades en el mercado.

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Isetta

BMW ISETTA

Hasta estrellas de Hollywood, como Gary Grant, no pudieron resistirse al ‘encanto’ de este coche con forma de huevo al que se accedía por la parte frontal. Quizás lo que no sepan es que este vehículo salvó a BMW, que estuvo al borde de la desaparición a mediados de la década de los 50, porque solo fabricaba coches y motos lujosas y caras. Otra curiosidad es que no fue un ingeniero alemán el que lo sacó de su ‘chistera’ sino un italiano, Renzo Rivalta. Un compatiotra suyo, Hermenegildo Preti, ingeniero aeronáutico por más señas, fue quien acabó dándole la forma inspirándose en los aviones de carga de apertura frontal. Su mejor año de ventas fue 1957, con más de 40.000 unidades.

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Biscuter

BISCÚTER

Corría el año 1953 cuando esta especie de zapatilla con ruedas atrajo a miles de ciudadanos. Fueron Damián Casanova, Benito Jofre y Lorenzo Marcos (trabajadores de la empresa Autonacional) quienes pusieron rumbo a París para hablar con Gabriel Voisin, el impulsor del vehículo, para hacerse con la licencia. El ‘biscúter’ era austero, sin accesorios innecesarios, y pesaba muy poco gracias a su carrocería de aluminio (había quien lo aparcaba ‘a pulso’), tal cual). Su motor de 125 centímetros cúbicos sólo ‘chupaba’ unos cuatro litros “de mezcla” a los 100 kilómetros. Su puesta de largo fue en la Feria de Muestra de Barcelona de ese mismo año y comenzó a fabricarse en serie un año después. El número 1.000 fue regalado al jefe del Estado, Francisco Franco.

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Mini

MINI

Fue un encargo el origen del Mini. Leonard Lord, jefe de la British Motor Corporation (BMC), le propuso a Alec Issigonis la construcción de un coche pequeño… y accesible para todos los públicos. Su precio fue de 496 libras, caro para la gente joven, y demasiado austero, para los más pudientes. Fueron éstos últimos (personas de la alta sociedad y famosos) quienes acabaron apostando por él y, de paso, aumentar la curiosidad de británicos y no británicos. En un año se pasó de una producción de 20.000 modelos a otra de casi 120.000. Una leyenda que ha ido reinventándose con el paso del tiempo.

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Goggomobil

GOGGOMOBIL

También de la época es el Goggomobil, un lanzamiento de la alemana Hans Glass, con dos puertas que abrían paso a cuatro asientos y cuya velocidad no superaba los 85 kilómetros por hora (en el mejor de los modelos). Otra ventaja es que, si se disponía de un carné de motocicletas de hasta 250 centímetros cúbicos, podía conducirse. Su primera aparición en España fue en la Feria de Muestras de Bilbao de 1958 gracias a Mungia Industrial, aunque no fue hasta cuatro años después cuando se produjo su aterrizaje definitivo. Pero su vida fue efímera (dejó de fabricarse en 1968) porque, entre otras causas, tuvo que ‘luchar’ contra el 600.

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Trabant

TRABANT

Fue el coche por excelencia del mundo comunista. Fabricado en la extinta RDA desde finales de los años 40 del pasado siglo XX, hasta 1989, su nombre (que adquirió en 1957 ya que antes se llamaba AWZ) significa ‘satélite’. De sus primeros modelos hubo dos versiones: P50 y P60. Lo curioso es que tenían una carrocería de plástico (duroplast), una resina que se fortalecía con lana. La razón es bien sencilla: en la Alemania comunista había, por decirlo de alguna manera, escasez metalúrgica (no existía tecnología ni abastecimiento). Eso sí, contaminaba más que una fábrica. Tanto, que los chascarrillos de la época decían que el muro de Berlín fue levantado por la Alemania Occidental (no por la Oriental, como así fue) para protegerse del humo del Trabant.

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SMART

SMART

Dos fueron las armas de seducción con las que apareció en el mercado en 1998: diseño y espacio. Gracias a esto último, podía aparcar en batería en un sitio donde el resto lo hacía en línea (250 centímetros tenían la ‘culpa’). Consumo mínimo y respeto por el medioambiente eran otras de sus virtudes. Entre sus características técnicas, un motor de casi 700 centímetros cúbicos, disponible en 37 y 45 CV, y una velocidad máxima de 135 kilómetros por hora. El cambio era automático y se hicieron varios modelos, desde el lujoso al tuneado, sin olvidar el deportivo. Un impedimento a su desarrollo fue el precio, caro para la época: unos 8.000 euros.

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ThinkCity

THINK CITY

Juegos Olímpicos de invierno en Lillehammer (Noruega). Año 1994. Junto a los deportistas, un coche llama la atención de los presentes. Se trata de diez prototipos que circulan por el centro de la ciudad, un espacio que solo está permitido a los coches eléctricos. ¿Su nombre? PIVCO (Personal Independent Vehicle Company). Cuatro años después llegaba la cuarta generación del modelo al que pusieron por nombre Think City. Desde entonces, la firma ha pasado por diferentes vicisitudes, desde formar parte de Ford, a pedir ayudas al gobierno noruego para poder continuar con la producción.

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TataNano

TATA NANO

Una de las señas de identidad de la India son sus calles. Vías que están ocupadas por miles y miles de vehículos: bicicletas, rickshaw (un triciclo motorizado cubierto sin puertas), tuk-tuk (triciclo a pedales)… ¿Por qué no hacer un pequeño coche? Es lo que Ratan Tata (dueño de la firma automovilística del mismo nombre) pensó para dar forma a un vehículo que vendió por 100.000 rupias indias. Este cuatro plazas, con motor trasero, está disponible en varias versiones, desde la más simple, hasta otra con aire acondicionado. Su consumo estimado ronda los 4 litros a los 100.

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Twizy

RENAULT TWIZZY

¿Es un coche? ¿Es una moto? Esta pregunta se la han hecho millones de personas contemplando este vehículo eléctrico de dos plazas fabricado por Renault… en Valladolid (desde 2011). Su primera ‘aparición en público’ fue en el Salón del Automóvil de Francfort, donde llamó la atención por su diseño. Aunque en un principio iba sin puertas, han aparecido variantes que las integran (todavía hay quien lo relacionan con el modelo de moto de BMW C1, este con solo tres ruedas).

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