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Anuncios: los mejores eslóganes de la historia de la publicidad

¿Cómo sabemos cuándo un eslogan es bueno? Pues cuando sobrevive a la marca. Es decir cuando todo el mundo lo recuerda, aunque hayan pasado años y generaciones. Eso es lo que ocurre con algunos de los mejores eslóganes de la historia de la publicidad, que se convierten en inmortales. Te contamos la historia que hay detrás de todos ellos.
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Si bebes no conduzcas. DGT
El anuncio era malo de solemnidad. Ver en un coche descapotable al cantante Stevie Wonder entonando uno de sus éxitos de la banda sonora de la película La Mujer de Rojo mientras un chófer le lleva de paseo por Miami no es que sea la idea más original que se haya visto nunca en el mundo de la publicidad. La genialidad estuvo en el eslogan. Cuando al final del mismo el cantante ciego nos dice “si bebes no conduzcas” todo cambia. La frase se ha convertido en legendaria. Toda la sociedad la recuerda y eso que hablamos de un spot que se lanzó en 1985. Del anuncio ha pasado a convertirse en cultura popular, lo que eleva a esa parte del cerebro donde nada es imborrable. Además, dio resultado. La campaña de la Dirección General de Tráfico consiguió concienciar a los conductores, incluso a aquellos poco interesados en que le digan lo que deben hacer o no al volante.
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Piensa en verde. Heineken
Si hay alguien que a la primera entendiera el eslogan “piensa en verde” con el que Heineken salpicaba sus anuncios de cerveza, que levante la mano. De hecho mucha personas siguen sin saber qué demonios quería decir el fabricante con semejante frase. ¿Resultado? Éxito. Se habló del spot hasta la saciedad y los consumidores recuerdan el anuncio inicial y todos los que le siguieron, que repetían la misma frase. El significado real hay que buscarlo en la propia marca. La idea no era promocionar el producto (que es rubio, negro o tostado) sino el logo de Heineken y las botellas, que si son de ese color. De esa forma se diferenciaba del resto de la competencia y se posicionó en el mercado. Todo el mundo sabe que si tiene ante sus ojos una botella de cerveza verde será una Heineken.
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Caro pero el mejor. Grundig
¿Qué es lo que diferencia a una marca alemana del resto? La respuesta es obvia: la calidad. Por eso, la casa Grundig apostó a mediados de los años 80 por una campaña en televisión donde conocidos presentadores explicaban los motivos por los que los productos de Grundig eran más caros que el resto. “Caro… pero el mejor” se convirtió en el eslogan que permitió a la germana afianzarse en la década y derrotar a la creciente competencia que venía de Japón. Por desgracia, en los 90 sus aparatos dejaron de ser los mejores y eso hizo que el mensaje se perdiera y que las ventas empezaran a caer. Lo que demuestra que la realidad debe estar detrás de lo que se promociona. Si no, ni el mejor eslogan te puede salvar.
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¿Te gusta conducir? BMW
En 1999 BMW innovó como pocos en el mundo de la publicidad automovilística. Y es que lanzaron una campaña en la que nunca se veía el modelo de coche que se anunciaba. Durante los 30 segundos del spot se contemplaba una mano por una ventana que iba conduciendo un automóvil X y disfrutando del paisaje que atravesaba. Solo al final se hablaba y era para lanzar al televidente la pregunta “¿te gusta conducir?” También se apreciaba el logo de BMW. Con eso bastaba. La marca había identificado el placer de llevar un coche sin tener que anunciarlo expresamente. El responsable de la campaña fue Toni Segarra de la agencia SCPF. Y el eslogan se recordará durante muchos años, ya que BMW lo ha seguido utilizando.
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Think Different. Apple
Pongámonos en contexto. En 1997, que es cuando se creó el eslogan, Apple no tenía nada que ver a lo que conocemos en la actualidad. Se trataba de una firma de nicho que hacía productos para frikis y profesionales del diseño. Y ya está. Había perdido la batalla con Microsoft y languidecía sin ningún peso en el mundo e la informática. Así estaban las cosas cuando Steve Jobs regresó a la empresa que había cofundado y buscaba algo que volviera a situar a Apple en la mente de las personas. Lo encontró en la frase “think different” ideada por el creativo Craig Tanimoto de la agencia TBWA. Al eslogan le acompañó un spot en el que aparecía gente que había triunfado haciendo cosas diferentes al resto, como Ghandi, Picasso o Chaplin. De esa forma Apple regresó a la sociedad. Con una apuesta que que buscaba convertir a esos frikis que le seguían en élites. En personas orgullosas de tener sus productos y que se vanagloriaban de ellos ante el resto. Son seres humanos que piensan diferente y se arriesgan. Lo que pasa es que en siglo XXI esa élite es multitudinaria y Apple es la empresa con mayor cotización bursátil.
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Porque yo lo valgo. L’Oréal
Al igual que con Apple, para entender esta campaña de L’Oréal tenemos que regresar al pasado. En este caso a los comienzos de la década de los 70, que es cuando nació el famoso porque yo lo valgo. En aquella época la mujer no tenía ni voz ni voto en los anuncios de televisión. Se limitaba a poner su cara y su cuerpo mientras que el hombre hablaba por detrás. Pero todo eso cambió cuando la actriz americana Joanne Dusseau protagonizó su primera campaña de L’Oréal. El spot lo transformó todo. Ya no había un hombre por detrás comentando lo guapa que estaba su mujer al utilizar la cremita en cuestión. Ahora era la propia mujer la que contaba al espectador las excelencias del productos. Además acababa gritando a los cuatro vientos que “ella lo valía”. Ese grito se propagó a todas las mujeres del planeta. Quizá fue de los primeros actos feministas que se recuerdan. Y lo hizo una marca de cosméticos. Tras esta pionera ha habido muchas estrellas del celuloide que han puesto cara a los anuncios de la firma. Al final, y tras más de 40 años de historia, siempre termina la campaña con el legendario grito de “porque yo lo valgo”. Todo un éxito para esta frase ideada por Ilon Specht, de la agencia McCann Erickson.
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El algodón no engaña. Henkel
Cuando se quiere crear un eslogan la idea siempre es que traspase el canal y alcance la mente de los consumidores. Y que se quedé allí para siempre. Pues bien. Eso es algo que logró Peré Montalá de la agencia BBDO cuando en 1984 se sacó de la manga al mayodormo del algodón que recriminaba a una mujer que no había limpiado a fondo. Y lo hizo con la frase “el algodón no engaña”. El éxito de la campaña fue tan grande que Henkel, el fabricante de Tenn, repitió el mismo final en todos sus anuncios durante 12 años. Tras un tiempo de silencio, lo ha seguido haciendo recientemente, demostrando que un eslogan ganador está por encima de un anuncio que era machista.
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Un diamante es para siempre. De Beers
El eslogan más antiguo de esta comparativa data de nada menos que 1948. Y, lo más importante, pervive en la actualidad y lo hará en el futuro. Nadie podrá borrar de la mente universal aquella frase que dice “un diamante es para siempre”. Los genios que están detrás de este hito son la empresa joyera De Beers y la extinta agencia de publicidad NW Ayer & Son. Todo comenzó cuando la firma que era y es el mayor imperio creado alrededor del diamante quería extender la utilización de esta piedra preciosa más allá de las élites ricas. Por eso, se creó una campaña en la que se pretendía que el diamante fuera el regalo perfecto de las parejas que se iban a casar. Esa piedra sellaba el amor. Los americanos y el resto del mundo cayeron en la trampa y la mayoría de las peticiones de mano llevan adosado un anillo de diamantes. Un negocio multimillonario creado alrededor de esta sencilla frase.
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Just do it. Nike
En 1988, la casa de zapatillas Nike sentó cátedra en el mundo de la publicidad. Más que eso. Creó el que la mayoría considera el mejor eslogan de la historia. Algo tan simple como “Just do it” (hazlo) es el culmen de la genialidad más absoluta. Tras esa frase se esconden millones de personas que no se atrevían a realizar deporte (y más cosas) y que tras la campaña de Nike decidieron salir del sofá y lanzarse a practicarlo. El responsable de la idea fue dan Wieden de la agencia Wieden & Kennedy que encontró en esta frase la forma ideal de relanzar a la marca Nike. Como la mayoría de los eslóganes que aparecen en este listado, estamos hablando de algo que sobrevive y seguirá existiendo durante muchos años. De hecho, Nike sigue utilizando en todas sus campañas. Lo que no es tan glamuroso es el origen de la idea. Se dice que a Wieden le vino a la cabeza aquel “just do it” de la frase “let’s do it” (hagámoslo) que pronunció Gary Mark Gilmore 11 años antes. Este señor tiene el triste privilegio de ser el primer convicto condenado a morir en Estados Unidos, tras restituirse la pena de muerte.
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Vuelve a casa por navidad. Turrones El Almendro
El gran mérito del eslogan “Turrones El Almendro vuelven a casa por Navidad” es que perdura todo el año en la mente de las personas. Si no, piense en las veces que lo ha pronunciado aunque fuera para comentar el regreso de un familiar en el verano, por ejemplo. El mero hecho de volver a casa está muy ligado con la Navidad y con las cenas familiares. Obviamente el turrón, que es un producto estacional, también logra esa comunión de intereses. Pero la sencillez de la frase esconde esa grandeza de lograr que durante todo el año el consumidor recuerde que los turrones El Almendro siempre estarán en su casa por Navidad. Al igual que sus seres queridos. La compañía lleva revolviendo el corazón de las personas desde los años 80, que es cuando el spot se pasó por primera vez en televisión.
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