Empleo General

Cómo actuar ante un despido

Perder nuestro puesto de trabajo es uno de los mayores temores de cualquier persona, más aún en la situación actual de crisis que vivimos. Pero si además no sabe cómo actuar y cuáles son sus derechos como trabajador,  puede que esto haga más amarga la senda del despido.

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currante ERE

Despedidos por un ERE

Los Expedientes de Regulación de Empleo están pensados para resolver contratos de trabajo de forma colectiva debido a causas económicas, técnicas, organizativas o de producción de la empresa. Se considera despido colectivo cuando la empresa termina con más de cinco contratos. Además los ERE deben afectar en un periodo de tiempo de 90 días. En el caso de que la empresa continúe su actividad después del ERE, debe justificar que dicha medida ha sido para asegurar su viabilidad futura.

Cualquier situación de ERE en una empresa responde a un patrón. En primer lugar se comunica la apertura del periodo de consultas, se emite un Informe para la Inspección de Trabajo, representación legal de los trabajadores, indemnización, la ejecución del ERE y posibles reclamaciones.

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Las indemnizaciones correspondientes en cada caso

En función del tipo de despido, si se trata de un despido improcedente, esto es, que se respetan los derechos de los contratos anteriores y la indemnización será de 45 días de salario por año trabajado hasta esa fecha. En este caso le corresponde una indemnización de 33 días de salario por año trabajado y 24 mensualidades máximo.

Si el despido es procedente por causas objetivas, le corresponde 20 días de salario por año trabajado y 12 mensualidades máximo. Si por el contrario, el cese es por voluntad del trabajador por retraso o impago de salarios, son 33 días de salario por año trabajado y 24 mensualidades máximo. Si el despido se debe a un ERE corresponden entonces, 20 días de salario por año trabajado y 12 mensualidades máximo.

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Los ERE temporales

Una variación de un ERE que puede darse y de hecho se está dando con frecuencia en la actualidad, es la suspensión del contrato de trabajo. El procedimiento es aplicado por el empresario y puede afectar a cualquier trabajador,  independientemente  de su función en la empresa y de la plantilla.

Este tipo de suspensiones no reciben ninguna indemnización, puesto que no suponen la pérdida del trabajo, sino más bien la pérdida de retribución de carácter temporal, que es compensada a través del sistema de prestación por desempleo.

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He ido a trabajar y me he encontrado las puertas cerradas

En este caso el cierre se la empresa no se ha comunicado con antelación ni adecuadamente, por eso lo mejor es reclamar lo antes posible. Para hacerlo se debe acudir al Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación, puesto que se trata de un despido que ha dejado desamparado al trabajador privándolo de sus derechos, al no comunicarle que se iba a producir el cierre de la compañía.

Por su parte el empresario, deberá dar explicaciones de su actuación en los tribunales y será la jurisdicción laboral la que dictamine. Si tiene derecho a prestación por desempleo, debe dirigirse al Servicio Público de Empleo y tramitarla dentro de los quince días que siguen al cierre de la empresa. Los documentos que normalmente se necesitan son la carta de despido y el certificado de la empresa. Como en este caso no se dispone de nada de eso, será el propio SPEE quién se los solicite al empresario.

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Un despido injusto

El primer paso para dejar constancia de que no se está de acuerdo con la carta de despido es firmarla añadiendo: “recibido, no conforme”. A continuación para reclamar nuestra marcha obligada de la empresa, acudimos al SMAC con toda la documentación, contrato, carta de despido, etc, en un plazo de 20 días hábiles. Este documento es crucial, porque a la hora de proceder a la demanda judicial, no se pueden alegar otros hechos distintos que los expuestos en esta papeleta.

Tras 15 días si no se ha llegado a un acuerdo, se presenta la demanda judicial ante el Juzgado de lo Social, que decidirá si el despido es o no procedente o nulo. En esta fase de reclamación no es necesario un abogado ni procurador, aunque siempre es bueno acudir a algún especialista que nos asesore.

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Un despido por causas objetivas

Se trata de un tipo de despido que responde a la necesidad de adaptar la plantilla por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. La realidad es que se suelen dar más por causas económicas, porque la empresa tenga pérdidas o se prevea una disminución de sus ingresos y ventas. Pero este carácter objetivo del despido obliga a la empresa a notificarlo por escrito, a un preaviso de 15 días, durante los cuales el trabajador tiene derecho a una licencia de 6 horas semanales con retribución, para así buscar un nuevo empleo. Por último el empresario debe indemnizar al trabajador con 20 días por año de servicio.

Este tipo de despidos al igual que en el resto de casos en los que el trabajador quiere reclamar algún derecho que considere que le ha sido violado, o algún procedimiento que no se ha llevado acabo como debería, siempre se puede firmar la carta de despido con la mención: “recibido, no conforme”.

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No recibo mis nóminas, qué hago

A pesar de lo contrario que se pueda pensar, debido a la situación de desempleo y crisis económica que vivimos en el país, hay ocasiones en las que son los propios trabajadores los que deciden poner fin a su contrato laboral. Los motivos, cambio de trabajo, mal clima en la empresa, situaciones personales… Pero ¿Qué pasa si el motivo es porque el trabajador no recibe la retribución por su trabajo? Si es el empresario el que no cumple con el pago del salario, el trabajador se ve obligado a extinguir el contrato por su propia voluntad.

En este caso, tendrá derecho a percibir las mismas cantidades previstas para un despido improcedente, es decir, 45 días por año de servicio con un máximo de 42 mensualidades, pero eso sí, deberá acudir a los tribunales para reclamar esta cantidad. Hasta que no se resuelva, el trabajador debe continuar en su puesto de trabajo porque si no actúa así, se considera abandono como una baja voluntaria.

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Si la empresa entra en concurso de acreedores

Si la situación de la empresa le obliga a entrar en un procedimiento concursal, de cara a los trabajadores y su permanencia en la empresa, se tramita similar a como si se tratase de un ERE. El patrón de actuación es el mismo de cara a los empleado. La diferencia es que el juez de lo mercantil es el que tiene competencia para decidir.

Serán por tanto los denominados administradores concursales los que negocien el ERE, que sigue los mismos trámites que el ERE convencional en lo que respecta a indemnizaciones, informes de justificación y viabilidad. Si los empleados llevan a cabo algún tipo de reclamación, se resolverán por el procedimiento del incidente concursal, esto es, ante el Juzgado Mercantil. Hasta que no se tramite el ERE los trabajadores permanecerán en sus puestos de trabajo, no estarán despedidos y por tanto no cobrarán prestación por desempleo.

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Motivos por los que ser despedido

Normalmente la falta al trabajo está justificada, pero en ocasiones estas ausencias son tan prolongadas que precipitan a la extinción del contrato. Si se falta al trabajo el 20% de los días en 2 meses consecutivos, esto es 9 días, será motivo suficiente para ser despido. Al igual que si se falta el 25% en 4 meses discontinuos dentro de un periodo de 12 meses.

Tras una reforma, ahora el empresario tiene más facilidad para despedir por absentismo laboral, con indemnización de 20 días de salario por año trabajado. Ya no tiene la obligación de comparar el absentismo de un trabajador con el absentismo total de la empresa para el mismo periodo de tiempo.

En cambio, existen determinadas ausencias que no se consideran falta, como es el caso de una huelga legal, ejercicio de actividades de representación legal de los trabajadores, ausencias por accidentes de trabajo, maternidad, riesgo durante el embarazo, parto y paternidad. También en caso de tener licencia de vacaciones, se haya sufrido un accidente no laboral y ausencias motivadas por la situación física o psicológica del trabajador.

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