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Huertos urbanos de bolsillo

Cultivar era una de las aficiones de Carlos Llevat. Y después de dos décadas en una empresa, decidió vender sus acciones, y empezar un nuevo proyecto. “Quería hacer algo por Internet, y por hobby y afición, me decanté por la agricultura”, recuerda. Entonces se le ocurrió realizar una mesa de cultivo pequeña y económica (25 x 25 x 20 cm), para que pudiera presentarse como una caja regalo como otras muchas que hay en el mercado. Dicho y hecho: contiene todo lo necesario para cultivar plantas aromáticas y hortícolas, desde el sustrato hasta las semillas (de momento las favoritas del público son el tomate y el pimiento de padrón), y cabe en cualquier apartado de una casa o de una oficina. “No requiere herramientas de montaje y es estanca, por lo que el agua de riego sobrante se recoge gracias a una ranura de drenaje y puede reutilizarse en los riegos siguientes”, puntualiza Llevat.

La aventura arrancó en 2013 con la selección de los materiales que compondrían la caja. Así, la mesa de cultivo está hecha con polipropileno celular, que permite plegarla y presentarla como caja-regalo. Mientras que el packaging, por su parte, es de papel de roca, que no usa cloro en su confección. “Hemos vendido unas 10.000 unidades, es decir, unos 80.000 euros. Con 30.000 ventas alcanzaríamos el punto de equilibrio”, apunta el fundador. Sus previsiones apuntan a que en 2015 pueden llegar a las 60.000 unidades, para aproximarse a las 100.000 en 2016, y las 150.000 en 2017, lo que supondría una facturación de 1,5 millones de euros. ¿Su precio? Entre 19 y 29 euros. Los kits tienen capacidad de tres, siete y diez litros, aunque también pueden hacerse a medida, hasta los ochenta litros. También hay uno para niños. “Más que un huerto es un juguete con un libro”, matiza.

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La inversión inicial fue de 200.000 euros, y en el camino lanzó una campaña de crowdfunding promovida a través de la plataforma Verkami gracias a la cual recaudó más de 12.000 euros de los 10.000 solicitados “La principal piedra que me he encontrado en el camino ha sido lidiar con los proveedores. Haces muchas pruebas, prototipos y desarrollos que tienes que pagar al contado”, recuerda. Asimismo subraya que la comercialización es muy lenta. “Pueden llegar a pasar hasta seis meses hasta que ves la luz”, añade.

De cara al futuro, su idea es seguir consolidándose en Internet, centros de jardinería, grandes superficies, y tiendas de regalo, donde ya están presentes, así como arrancar el proceso de internacionalización. Sobre todo después del interés que ha despertado, por ejemplo, en The Home Deport, la cadena estadounidense que cuenta con más de 2.400 puntos de venta. “Si acaba fructificando, eso supondría que venderíamos solo en esta cadena más de 100.000 unidades al año”, estima Carlos Llevat. Para facilitar el salto, de nuevo ha recurrido a la captación de inversores a través de la plataforma de equity crowding Crowdube, esperando conseguir 150.000 euros en el plazo de dos meses. ¡A sembrar!