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Los atributos que debe tener el jefe ideal

Diferentes estudios ponen de manifiesto que una buena parte de los directivos no hace bien su trabajo. Y, lo que resulta más significativo, su forma de actuar acaba salpicando a sus subordinados, lo que merma la productividad y la competitividad. Que exijan al cien por cien va en la nómina, pero también el hecho de saber aglutinar y motivar a los suyos. Ganarse el respeto del equipo es un tanto a su favor que acabará beneficiando a todos. Por eso, para ser un buen jefe, hay que cumplir una serie de parámetros.

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claridad

CLARIDAD

Nada de dar rodeos absurdos, vueltas a la manzana sin sentido, o explicaciones tan largas como un día sin pan. Un buen jefe debe ser claro, directo, yendo al grano del asunto, y explicando las cosas por su nombre. Es decir, que tiene que ser tan claro como el agua. Por eso, debe transmitir lo que quiere de los demás de la manera más transparente posible. De esta manera, cada uno, dentro de la cadena de mando, sabrá cuáles son sus cometidos y las labores a realizar. Incluido él mismo. Cada cual tiene sus galones, con sus respectivos derechos y obligaciones.

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influencia

INFLUENCIA

El jefe debe ser un líder. Si nos fijamos en el cine, y ponemos como ejemplo las ‘pelis’ del Oeste, algo así como Toro Sentado o Gerónimo. ¿Por qué? Porque ellos fueron capaces de influir en aquellos que les rodeaban para que cumplieran los objetivos marcados. Y no lo hacían por obediencia o por miedo, sino porque estaban convencidos de que lo que les mandaban sus jefes era lo correcto, lo idóneo, lo mejor para todos. Ellos confían en sus jefes, y sus jefes confiaban en ellos. Por tanto, un buen jefe debe saber entender a sus empleados y motivarles como profesionales. Si no es así, y se justifica con excusas ante los malos resultados, es que es un mal jefe.

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hacerseentender

HACERSE ENTENDER

De nada sirve ser el mejor del mundo mundial si no se es capaz de saber transmitir a los subordinados lo que se quiere conseguir. En todas las organizaciones actuales, hay que tomar decisiones con la rapidez del rayo. Y no debe de hacerse a la ligera, sino que deben ser meditadas, pensadas a conciencia, con fundamento. Eso requiere tiempo. De ahí que los superiores deban tener muy claro que hay que pensar en cómo, cuándo y de qué manera debe invertir su tiempo en desarrollar y perfeccionar a su gente para que sean más productivos. Y, lo que es más importante, hacer llegar de la forma más diáfana posible lo que anhela a los suyos.

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escuchar

ESCUCHAR

Aprender a escuchar. Esta es una cualidad que muchos empleados echan en falta entre sus superiores. Volviendo al tema de los galones, estos hay que respetarlos, pero eso no significa que el “aquí mando yo” deba imponerse a rajatabla. En multitud de ocasiones, grandes productos de grandes empresas, surgieron gracias al ingenio de los empleados. Por tanto, no debe ser una puerta cerrada, sino todo lo contrario. El jefe debe de estar dispuesto a escuchar a aquellos que le rodean, porque saber ‘abrirse de orejas’ puede ser positivo para todos. Imponer ‘por las bravas’ un criterio, en infinidad de ocasiones, lo único que trae consigo es enrarecer el ambiente. Y eso no es bueno para nadie.

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liderar

LIDERAR

Un jefe no está las 24 horas del día mandando. No siempre es jefe. Pero sí, siempre, es un líder. Y un líder debe saber que forma parte de un equipo, que debe cumplir unos objetivos, marcados desde instancias superiores, y que sin la ayuda y la cooperación de sus subordinados serán imposibles de cumplir. Un líder lo es porque tiene detrás un equipo que le respalda. Y lo hace por sus cualidades, no porque ordena y manda. Cada componente de ese equipo sabe cuáles son sus funciones, y las ejecuta. De esta manera, respalda la actuación de su jefe. Porque saben que si al jefe le va bien, a ellos también les irá bien.

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competente

COMPETENTE

Hay una cualidad que los empleados suelen valorar por encima de otras muchas de sus jefes. Y la misma tiene nombre propio: competente. Que un superior la posea, es una medalla que los suyos suelen reconocer. Tener una experiencia reconocida, haber oído hablar bien de él por parte de otros subordinados (si ha estado en otra compañía, por ejemplo), dice mucho a favor. Todo lo contrario que aquellas otras personas que se dejan llevar por la inercia o por la improvisación, males que no son bien recibidos por los empleados. Resumiendo: un jefe que sabe lo que dice, que tiene claro lo que está hablando y transmitiendo a los suyos, que es competente, en una palabra, tiene mucho camino ganado respecto de los suyos, y de la propia empresa.

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coherente

COHERENTE

Que un jefe sepa alentar a los suyos es una cualidad destacable. Y no hay mejor manera de hacerlo que teniendo las cosas claras y transmitirlas con coherencia. Si muestra dudas, si vacila, si navega entre dos aguas, malo. Porque los suyos no son ciegos, y verán que su labor de ‘capitán de navío’ puede llevarles al naufragio. A la hora de decir las cosas no debe mostrar signos de zozobra, sino decir las cosas por su nombre, y aplicar todo su saber hacer de forma razonada y razonable. Si así lo hace, se ganará el respeto de los suyos. Si no…

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sabiduria

SABIDURÍA

Cada maestrillo tiene su librillo. Y el jefe no es una excepción. Por eso, lo primero que debe hacer es prepararse las ‘lecciones’, estudiarlas, y aplicarlas. Y eso comienza por uno mismo, por saber cuáles son sus cualidades como jefe, en qué falla, y qué debe corregir. El siguiente paso es saber transmitir sus conocimientos, lo que quiere conseguir, y lo que necesita de los demás. Por eso, si no tiene una base, unos cimientos, lo suficientemente buenos, difícilmente podrá levantar un edificio que se sostenga en el tiempo. Pero si sí los posee, el rascacielos puede ser de los más grandes. Que un jefe sea un ignorante, es sinónimo de batacazo, y de los grandes.

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gestiontiempos

GESTIÓN DE LOS TIEMPOS

Un jefe debe ser capaz de hacer fluir de los suyos lo mejor que llevan dentro. A la par, debe alentarlos a ser cada día mejores. Es decir, debe saber llevar las riendas. Y cuando se trata de personas, no es tarea fácil. Por eso, muchas personas, que podrían ser jefes, prefieren mantenerse en un segundo plano. De esta manera, no asume las cargas que suele llevar consigo el puesto. Y así no lo hacen mal. ¿Cómo dirigir a la gente? Un buen primer paso es erradicar hábitos adquiridos, tanto los propios como los de los demás. También es aconsejable pensar como uno más del equipo, no como el jefe. De esta manera, se abren los ojos, se ve cómo trabaja el equipo (y uno mismo), y se suman esfuerzos.

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solucionador

‘SOLUCIONADOR’

Hubo un eslogan que se hizo muy famoso en la televisión: “busque, compare, y si encuentra algo mejor, cómprelo”. Pues bien, la persuasión, la negociación, la inspiración y el entusiasmo son cualidades intrínsecas que debe tener un buen jefe. Si no es así, ‘compre’ otro jefe. Además, entre sus atributos debe estar el hecho de ser un ‘solucionador’. Cuando haya un problema, él debe resolverlo. Si no es así, lo que consigue es crear un estado de ansiedad entre los suyos, restando en vez de sumar. Debe ser el primero que debe coger los remos, y si se rompen, buscar la manera de que la nave siga avanzando.

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