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Cómo subir en la propia empresa

Si no hay dinero para fichar, hay que tirar de la cantera. Este dicho, propio de los clubes deportivos, es una receta que cada día más aplican las empresas. ¡Cuidado! No basta con tener talento para subir al primer equipo. También hay que saber regatear las posibles zancadillas que te pueden poner en el intento.

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MÁS BARATO

Cuando no hay crisis, se tira de chequera y se contrata más fuera de la empresa. Pero si la hay, se mira más dentro, entre otras razones porque es más barato. Por eso, es un buen momento para que aquellos que piensan que poseen el potencial suficiente dar el paso de subir un peldaño más. Por tanto, hay que crear la propia imagen de marca y tomar las riendas para conquistar nuevas metas. ¡Es hora de la meritocracia! Ya no vale el café para todos.

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EXPECTATIVAS

Lo primero que hay que tener muy claro es el camino profesional que uno quiere y exponérselo al superior en el momento adecuado. Porque, para el superior, es determinante saber cuáles son las expectativas de los miembros de su equipo para así poder gestionarlas en aquellos momentos en los que surjan las oportunidades de desarrollo. En ese instante es muy valioso demostrar que tanto la trayectoria profesional, como la formación, las experiencia, el logro de resultados y la motivación, son suficientes para subir en el escalafón.

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HABILIDADES

La compañía tiene siempre unos baremos que utilizará a la hora de llevar a cabo cualquier tipo de actuación. Y el ascender a alguien no es una excepción. ¿Qué es lo que suele valorar más habitualmente? Pues habilidades diversas como el trabajo en equipo, la responsabilidad o el compromiso que se tiene con ella. Se da el caso, en algunas otras firmas, que exigen disponibilidad para la movilidad geográfica, una contribución destacada a los resultados durante un periodo determinado, o que el candidato haya demostrado su capacidad de liderazgo en determinados proyectos significativos.

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PIFIA

Un error muy común entre los profesionales es no tener una hoja de ruta propia. Dicho de otra manera, tener capacidad para crecer pero no saber hacia dónde. Y eso puede ser fatal en esta particular carrera de fondo, al más puro estilo rally Dakar, en la que es básico saber dónde está la meta. Por eso hay que tener muy bien preparado el currículum, las posibles entrevistas o el tipo de proceso al que hay que enfrentarse. Y dejar muy claro qué se ha hecho en el pasado y cuáles son los logros que se quieren conseguir en el futuro.

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CAMBIO DE CROMOS

Normalmente, cuando se habla de progresos siempre se tiende a pensar que se trata de ir hacia arriba. Y no siempre tiene por qué ser así. ¿Por qué no pasar de director comercial a director de marketing o de logística, por ejemplo? Cierto es que, en generaciones anteriores, el intercambio de cromos no solía estar bien visto. Pero ahora se ha producido un giro radical. Por tanto, es conveniente hacer un ejercicio de reflexión individual, ver qué quiere la organización, en qué áreas, y cuáles son los requisitos que va a pedir.

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HAZTE VISIBLE

Una vez que se tiene clara la opción, que se sabe lo que se quiere, hay que darse a conocer, hacerse visible. Por tanto, hay que fomentar al máximo las relaciones, tanto a nivel vertical como horizontal. No solo con los jefes, también con el equipo. ¡Y no solo en la empresa! Es conveniente, y pertinente, asistir a eventos sociales, relacionarse, no estar sujeto con grilletes a la mesa del despacho. Una cena de Navidad, una entrega de premios, o la presentación de un nuevo producto son magníficos escenarios donde hacer gala de las habilidades que se tienen como cordialidad, buen humor, firmeza, capacidad de escuchar o de exposición en público.

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¿SALTARSE AL JEFE?

Aunque se piense, no es una buena opción. El jefe debe ser parte de tu plan, un aliado que sea capaz de darte impulso. Y si el jefe es el trampolín, la relación con los compañeros son el combustible que puede disparar o abortar tan deseado despegue. Si alguien genera conflictividad, no es un buen argumento. Las personas que hacen fluir las relaciones, que hacen fácil lo difícil, tienen mucho terreno ganado. De ahí que sea relevante generar una red de networking, tanto a nivel interno como externo, generando por ejemplo un blog propio. Además, esa red puede ser el hilo del que tirar en el caso de que el superior se dedique a poner zancadillas y ejerza de tapón.

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ENEMIGO A BATIR

Muchas son las semillas que se pueden sembrar. Pero dos que son indispensables son el hecho de ser proactivo y polivalente, haciendo cosas que no son competencia. Y regarlas con el hecho de ser humilde y autocrítico. Dicho de otra manera, la autocomplacencia es un enemigo a batir. Si la empresa ofrece una serie de mimbres, como cursos de formación, no hay que verlos como un marrón. Porque, si se rechazan, acabarán siendo un ancla que limitará el salto.

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HONESTIDAD

Tampoco hay que ser prepotente o inflexible. Tratar de llegar a donde uno no puede es un tremendo error. De lo que se trata es de ser noble y honesto. Y hacer las cosas a su debido tiempo, sin prisas, en los plazos establecidos. Porque tratar de ser promocionado a toda costa puede llegar consigo un cartel poco recomendable como es el de trepa. ¡Ojo! La falta de paciencia suele ser un desliz muy habitual. No siempre el momento en el que el empleado entiende que está listo para promocionar coincide con las vacantes y las estrategias de la empresa. Seguir trabajando con la misma intensidad y responsabilidad es el mejor remedio para evitar situaciones complicadas, y así quedarse sin uñas.

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VERDAD

Pecar de prudente ante el miedo de parecer ser ambicioso tampoco es una buena receta. Ser apocado, tímido, y poco sociable, acaba pasando factura. Lo más aconsejable es ir con la verdad por delante, demostrando con datos y hechos que uno está preparado para asumir nuevos retos. Y, eso sí, siempre respetando los intereses del resto de los implicados. Si es así, se tendrá mucho terreno ganado. Resumiendo: intentar ser mejor, y que se reconozca, es una compleja partida de ajedrez en la que con un buen marketing de uno mismo se puede obtener la recompensa de la promoción.

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