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Cómo no meter la pata en la entrevista de trabajo

Puede ser uno de los momentos más determinante de tu vida. No en vano, está en juego un contrato de trabajo. Los nervios pueden jugarte una mala pasada, y echarlo todo a perder. Pero también puede ser una diversión. Todo depende de tu actitud, tu experiencia y tu preparación.

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autoentrevista

AUTOENTREVISTA

Se acerca el día D. La hora H. Y ya no te quedan uñas en los dedos. Una buena manera de tranquilizarte, y de olvidarte de lo que se te viene encima, es ir prevenido ante lo que te puedes encontrar. Por eso, es conveniente, muy conveniente, preparar la entrevista de antemano. La pregunta es: ¿Cómo? Para empezar, piensa en las posibles preguntas que te puede hacer el entrevistador y anota las posibles respuestas. Si has hecho otras entrevistas con anterioridad, pueden servirte las preguntas que te hicieron. Como complemento, prepara una lista con los que consideras son tus puntos débiles, y prepara todos los argumentos posibles para defenderlos.

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LA EMPRESA

Además de conocerte a ti mismo, hay otro ‘actor’ al que también tienes que conocer al dedillo. Y ese no es otro que la empresa que va a realizarte la entrevista de trabajo. Es conveniente que descubras a tiempo dónde te estás metiendo. Muchos son los caminos que pueden llevarte a descubrir cómo es. Por ejemplo, tienes internet, la prensa y, por qué no, la propia compañía. ¿Qué te interesa? Todo. Desde cuál es el sector en el que se mueve, qué plantilla tiene y cómo está dividida, quiénes son sus principales competidores y dónde están, la extensión geográfica que abarca, los mercados en los que está presente, si exporta o no…

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HABLAR

La voz dice mucho de ti. Por eso, la forma en la que debes hablar es ni alto ni bajo, ni tampoco ni mucho ni poco. Eso sí, deja que el entrevistador sea el que lleve la iniciativa. Si tú tomas la batuta, lo más normal es que acabes saliendo por la puerta y no vuelvas a entrar. Lo que es conveniente hacer es responder sin divagaciones, sin dudas, y en un tono de voz normal. Eso sí, no cometas la tremenda imprudencia de tratar al entrevistador como si fuera tu compadre. Ni tampoco seas tan serio que parezcas un enterrador. Quédate con el siguiente mensaje: si esa persona que te está entrevistando tiene interés en que trabajes en la empresa, te elegirá (entre otras razones) porque eres una persona agradable.

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DISCURSO

Ya lo dijo un entrenador que tuvo el Fútbol Club Barcelona: “Siempre positivo, nunca negativo”. Van Gaal, que así se llamaba, alentaba a sus jugadores de esta manera. Pues bien, esta filosofía tienes que grabártela a fuego en tu interior. Cuando hables, céntrate siempre en los aspectos positivos de tu currículum, y da la vuelta a los negativos. Estos últimos, los guardas en el baúl de los recuerdos. Un ejemplo para que los tengas más claro: vende las prácticas que hayas realizado no como si fueras prácticas, sino como si fueran un trabajo. Saldrás ganando.

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preguntas

PREGUNTAS

Es posible que el entrevistador, en algún momento del encuentro te haga algún tipo de pregunta personal que llegue a molestarte. Apúntate el siguiente consejo: a preguntas entrometidas, respuestas con evasivas. Eso sí, con educación. De manera educada. Porque las preguntas sobre temas personales suelen ser una prueba situacional. ¿Qué quiere decir esto? Que lo que tratan de hacer cuando llevan a cabo las mismas no es otra cosa que intentar ver nuestra reacción ante estímulos o situaciones que nos pueden llegar a incomodar. Un consejo: puede ser que pregunten sobre cuál opción política nos interesa más, o nos identificamos más con ella. La mejor respuesta sería contestar que ésta, sea cual sea, no va a incluir en nuestro trabajo.

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CONDICIONES DE TRABAJO

En muchas ocasiones, y no es por vergüenza, dejamos de preguntar cuáles serán las condiciones de trabajo con las que nos vamos a encontrar. Más bien es por temor a que, si lo hacemos, acabe desencadenando una especie de tormenta perfecta en forma de decir adiós al puesto al que se aspira. No solo puedes hacerlo, sino que debes preguntar al entrevistador sobre el sueldo, el horario o la actividad que desempeñarías. La razón es bien sencilla: poco interés puede suscitar un futuro trabajador que no muestre inquietudes por el puesto al que opta.

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ROPA

¿De sport o con traje y con corbata? ¿Con zapatos o con zapatillas? Tenlo muy claro: a la entrevista de trabajo hay que ir con ropa cómoda. ¿En vaqueros? Con cómodo, lo que se quiere decir es que debes ir con una ropa que no te sea incómoda (de perogrullo). Si estás acostumbrado a ir con traje, el traje no será un obstáculo. Pero si no lo estás, puede parecer que te corren mil hormigas por el cuerpo. Por tanto, si debes ponerte traje, y no estás acostumbrado, habitúate a él antes de ir a la entrevista. Porque esa desazón que te corre por el cuerpo el entrevistador puede pensar que no es por el traje o por los zapatos, sino por el empleo.

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EXPERIENCIAS ANTERIORES

Este punto hay que tenerlo tan claro como el agua: nunca, nunca, nunca, debes hablar mal de otras empresas en las que hayas trabajado (aunque te hayan tratado de manera poco ética, por decirlo de alguna manera). Porque la compañía nunca, nunca, nunca correrá el riesgo de contratar a alguien que, en caso de finalizar un contrato, le vaya a dar una mala publicidad. Por el contrario, siempre, siempre, siempre buscará a alguien que no le dé problemas. ¿Oído cocina?

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GRAN HERMANO

Puede ser que la entrevista te haya salido a pedir de boca. Puede que el entrevistador te haya insinuado que el puesto (casi con toda probabilidad) es tuyo. Puede que te sientas la persona más feliz del mundo porque piensas que todo ha salido a la perfección. ¡Cuidado! Como el ojo del gran hermano, alguien te sigue vigilando. Por tanto, conviene que no te confíes. Hasta que te pierda de vista, el entrevistador estará evaluando cada gesto. Y también oye. Sería una tremenda estupidez salir por la puerta del despacho del entrevistador y gritar: ¡Sííííí! (por ejemplo).

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seleccionador

SELECCIONADOR

La siguiente frase también tienes que metértela en la cabeza para siempre: tú también eres un seleccionador. Por tanto, no se trata sólo de una prueba que te hacen a ti. Tú, asimismo, estás haciendo algo similar a la empresa. Si ambas partes acabáis gustándoos, le entrevista habrá sido un éxito. No lo dudes, pueden que te cojan, pero a lo mejor tus sensaciones no han sido tan positivas como preveías en un principio (mal sueldo, mal horario, mal ambiente de trabajo…). Es entonces cuando debes plantearte si vale la pena aceptar el puesto.

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