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Sercotel: "Un camarero es una persona con formación. No vale contratar por contratar"

Hoteles urbanos, nuevos o totalmente renovados, de tres y cuatro estrellas, y con una cierta exclusividad. Estas fueron las semillas que fueron buscando los fundadores de Sercotel (Servicios Comerciales Hoteleros) con el fin de hacerlas germinar allá por 1994: Marisol Turró (presidenta), Benjamín Sanz (director general comercial) y Javier Garro (director general). Para conseguirlo, ‘regaron’ esos establecimientos independientes y pequeñas cadenas con una palabra que escaseaba en su vocabulario: comercialización. Dos décadas después, la marca cuenta con 157 asociados (16.000 habitaciones) repartidos en 106 ciudades de España, Andorra, Portugal y Colombia (una docena es explotada y gestionada por ellos). ¿Su facturación? 450 millones de euros en 2014. “Este año queremos incrementar esa cifra un 5%”, concreta su presidenta.

 

Recién sopladas las velas de los 20 años, ¿han logrado los retos que se marcaron? ¿Sus sueños se han hecho realidad?
Marisol Turró (M.T.): Desde hace tiempo. Nos hemos sentido tan a gusto con los hoteleros que al final no sabías si eran clientes o amigos. O ambas cosas. Ha sido un periodo bueno y feliz.
Benjamín Sanz (B.S.): Incluso esta crisis la hemos pasado con mucha dignidad. Ahora estamos en un momento brillante y esperanzador con muchísimos proyectos abiertos. Podríamos haber corrido mucho más, pero no.
M.T.: Si lo hubiéramos hecho nos habría dado un infarto (risas). Hemos hecho las cosas en su justa medida. Lo que toca en estos momentos es que el consumidor final identifique nuestra marca, algo que no se consigue fácilmente. Las enseñas que ahora todo el mundo tiene en mente, no las conocía nadie hasta hace poco.

MarisolTurro

¿España sigue teniendo un papel destacado en esos planes de futuro, o es un mercado saturado?

M.T.: Podemos seguir creciendo. Hay capitales donde es posible hacerlo, no creando nuevas plazas, sino adquiriendo hoteles, o tenerlos a distintos nivel. Hay establecimientos low cost, pero chics, que son un campo magnífico.

B.S.: Es un país maduro. Por eso hemos dado el salto a Latinoamérica, un mercado similar al que nos encontramos aquí hace 20 años. Ya tenemos diez acuerdos en Colombia y esperamos cerrar 2015 con veinte. También vemos posibilidades en Panamá, Perú y Uruguay.

M.T.: Es un placer llegar allí porque tienes mucho know how que aportar. La gente lo quiere y lo acepta.

¿Cuál es el atractivo del otro lado del Atlántico?

M.T.: Son países preciosos con potencial para el turismo y los negocios. Las personas son muy acogedoras y hospitalarias. Hay una educación y un sentir por las empresas de servicios que es una maravilla. Y están vendiendo a unos costes fenomenales, más elevados que en España, mientras que los salarios son más bajos que los de aquí. El empresario que invierte allí tiene unos márgenes muy atractivos.

¿Y cómo ven la nueva situación que se abre en Cuba?

B.S.: Muy interesante. La dinámica que ha tomado el país no tiene vuelta atrás. Es posible que, en breve, podamos anunciar algún proyecto.

¿Desechan completamente Europa? ¿Es una espinita que tienen clavada?

M.T.: Claro que nos gustaría estar en Londres, París, Milán o Roma. Pero viven un momento tan dulce, hoteleramente hablando, a nivel de ocupaciones y de precio medio, que es muy difícil introducir una nueva marca.

B.S.: Quizás sea más factible en capitales de segundo nivel. Ahí es más fácil empezar a crecer.

benjaminsanz

¿Es una lacra para el sector que esté tan baja la tarifa en España?

M.T.: Es otra espinita. Barcelona es la única ciudad que realmente la tiene digna. En el resto es una asignatura pendiente.

B.S.: Han sido cuatro años con una caída muy brusca. Hemos visto alguna mejora en 2014 que parece que continuará en 2015. Sin embargo, el ambiente político…

M.T.: Los años de elecciones paralizan un poco las ciudades. Cuando hay urnas de por medio no existe el mismo movimiento.

B.S.: Bueno, cuando hay mítines, algo mejora (sonríen).

Gane quien gane, ¿debería tener muy en cuenta que hay que bajar el IVA es la reforma más urgente que necesita el sector?

M.T.: Sin duda, sin duda, sin duda. Su subida nos ha hecho muchísimo daño. Y la estamos pagando nosotros.

¿Que cada comunidad autónoma haga la guerra por su cuenta es un lastre? ¿Sería necesaria una mayor coordinación?

B.S.: Exactamente. Debería haber un pacto de Estado que no se tocara en una década. No se pueden cambiar las cosas cada vez que entra un partido diferente. Sin continuidad se pierde esfuerzo y dinero.

¿Habría que rebajar también las cotizaciones sociales?

M.T.: Debería haber ayudas a los empresarios para dar oportunidades a los jóvenes que acaban sus carreras. Eso contribuiría a firmar más contratos. Y potenciar el tema de la formación. Muchas personas que trabajaban en la construcción quisieron ser camareros. Pero un camarero es una persona con formación, con educación, con idiomas. No vale contratar por contratar. La calidad del servicio, la diferenciación y la personalización son puntos clave que debemos cuidar.

B.S.: En ese aspecto, en Austria o Suiza ves un nivel brutal. Son personas que han salido de una escuela de hostelería. Ahora, aquí, también. Pero falta mucho todavía. Además, gastas dinero en educar a la gente y luego se va a la competencia. Por eso hay quien opta por no hacerlo. Todos tenemos que ser más solidarios.