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El bólido de los ‘gentlemen’

El ‘elefante blanco’, que fue como se conoció al Mercedes SS por sus 1.450 kilos de peso y su característico color níveo, se convertiría en toda una leyenda deportiva para la marca de la estrella. Fue el más veloz entre sus contemporáneos gracias a los 300 CV que desarrollaba la versión SSKL con turbocompresor. Este hito repleto de éxitos daría lugar a una larga trayectoria deportiva para Mercedes, continuada por el 300 SL y el modelo SLK, el deportivo más bello del mundo.

Mercedes-Benz_SSK

Este descapotable pronto encandiló a la burguesía centroeuropea y a los príncipes árabes instalados en las capitales artísticas del Viejo Continente. Y no precisamente por contar en su frontal con un reloj de cuerda con autonomía para ocho días, sino porque conducirlo era un símbolo de poder. Su precio, 44.000 marcos alemanes, estaba muy por encima de los de su segmento, entre 6.000 y 7.000 marcos, y sobre todo fuera del alcance de la mayoría de los mortales, cuyo salario medio no llegaba a los 1.150 marcos en 1928. Además, las carreras de los años 20 y 30 con vehículos de alta cilindrada en Alemania se consideraban más acontecimientos sociales para caballeros que deportivos. Hasta que llegó el modelo SSK, ideado por Ferdinand Porsche, entonces ingeniero jefe de la constructora alemana. El piloto Rudolf Caracciola lo elevó a la categoría de proeza por sus victorias.

El fin del dominio en los circuitos del SSK llegó en 1934. Nuevas especificaciones para estos ‘autos locos’ impedían que pesasen más de 750 kilos, lo que desencadenó el origen de las ‘flechas plateadas’. Su nombre se debe a que cuando el W 25 de competición de la marca de Stuttgart se encontraba en el control de peso, rebasaba en un kilo el máximo permitido. Entonces el jefe de equipo empezó a raspar la pintura blanca heredada de los SS, dejando al descubierto un chasis de color aluminio.