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Hay vida para los silos

Los que fueron gigantes almacenes de cereal forman parte del patrimonio histórico de España al igual que iglesias, castillos o palacios. Sin embargo, y a pesar de estar en buen estado de conservación, son pocos los casos en los que están teniendo una especie de segunda oportunidad.

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FuentesandaluciaFotoSaludOliva

SILO SÍ O SILO NO

Allá por el año 2008, este debate flotaba en el ambiente político de la localidad sevillana de Fuentes de Andalucía. Unos defendían que se había convertido en un espacio marginal, un edificio obsoleto que había que derruir. Otros, por el contrario, sostenían que había que preservarlo como elemento patrimonial de la memoria agraria. Por fortuna para la construcción, las siguientes elecciones las ganaron sus defensores… y hoy viste con un nuevo traje. “Es un mirador de la comarca de la campiña y sirve de cabeza de puente de la visita turística”, señala Iñaki Izarzugaza, arquitecto de Espiral Patrimonio, firma que llevó a cabo la musealización del proyecto. ¿En qué consiste? En tres mini exposiciones de 12 metros cuadrados donde se explican la evolución del silo, el uso de las energías renovables en el municipio, y la importancia del agua y los caminos pecuarios. “El proyecto ha sido muy laborioso porque surge en plena crisis de ahí que la idea original se haya quedado a medias”, añade. Porque concebido bajo tres pilares (centro turístico, biblioteca y centro polivalente), de momento solo el primero está en funcionamiento.

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pozoblanco

CONSERVACIÓN

“En general, el estado de conservación de los silos en España es bueno debido a su rigidez y resistencia que les confieren una alta durabilidad a pesar del abandono. Pero solo puntualmente han sido objeto de intervenciones de rehabilitación bajo otros usos no industriales como, por ejemplo, cultural, administrativo, turístico, deportivo o sanitario”, afirma Carlos Mateo, director de la consultora Fábrica de Arquitectura (y que también intervino en el caso antes citado). Asimismo codirector del grupo de investigación Silos y Graneros, no duda en afirmar que la horquilla de precios en que se puede mover una transformación “depende del alcance al que se quiera llegar, del uso que se quiera disponer y del grado de cambio que se le quiera dar”. Obviamente, la escala del silo también afecta. Volviendo al de Fuentes de Andalucía, el coste rozó los 400.000 euros. “Ahí hicimos una señora intervención. Si hubiéramos sido más austeros podría haberse puesto en valor por la mitad. En cambio, si quieres convertirlo en un edificio administrativo, en un espacio cultural muy equipado, o en un hotel, los costos se elevan, como puede verse en el caso del silo de Pozoblanco y otros tantos”.

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pozoblanco1

EN PLAN HORMIGUITA

Allá por los años 90, la Junta de Andalucía cede el uso, que no la propiedad, al ayuntamiento de Jimena del silo ubicado en su territorio. Ese fue el primer paso para convertir el antiguo depósito de cereales en un centro multifuncional con capacidad para alojar una colección de interés etnográfico con aperos de labranza, antiguos útiles domésticos y fotografías, más una oficina de información juvenil. Además, y en una nave anexa, se construye un salón de actos con más de 60 asientos. “La obra civil ya está resuelta y queda pendiente el suministro del equipamiento así como la licitación de los servicios que se vayan a prestar en el silo”, apuntan desde la Diputación de Cádiz. Esta institución, entre programas propios e iniciativas compartidas, ha destinado casi 300.000 euros al proyecto. Una financiación en la que los Fondos Feder sustentan el 80% del presupuesto, y en la que también han puesto dinero de su ‘saca’ la Administración General del Estado y la Junta de Andalucía. “Se ha conseguido gracias a subvenciones a diestro y siniestro”, manifiesta Juan Luis Callejo, arquitecto del consistorio. ¿Cuál ha sido su aportación? “Somos un municipio de 10.000 habitantes, con una capacidad económica mínima. Cada año, si se podía, entre 30.000 y 40.000 euros. En total, unos 250.000 euros”, concreta Callejo.

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Corazon_de_Cereal

ARTES ALTERNATIVAS

Más económico, curioso, y diametralmente opuesto a todo lo mostrado hasta ahora es Corazón de Cereal. Bajo este nombre ‘vive’ el Centro Cultural de las Artes de Linares, que ha transformado las dos salas anexas al silo de la localidad jienense en un espacio de artes alternativas: teatro, cine, break dance, artesanía, baile, street work out… Su historia es de cómic: Miguel Ángel Belinchón, un ‘grafiti-artista’, tenía las llaves del edificio. Conoce a Lucas García, y formalizan una entidad para gestionar el espacio. Negocian con el ayuntamiento, consiguen la cesión, y arranca el cambio de look. “Las salas estaban vacías, sin pintura, sin puertas. En un año el objetivo ha sido adecentar todo, hacerlo habitable. Los ciudadanos, los colegios, se están volcando. También quieren ver el silo y lo hemos enseñado”, manifiesta Lucas García, presidente de la asociación. Una labor, la de reconstrucción, en la que reconocen que no han tenido un coste económico real. “En los almacenes municipales había material aparcado que hemos reutilizado. También nos hemos presentado a concursos, hemos pedido ayudas, y ya estamos empezando a autofinanciarnos”, resalta su presidente. Su fin lo tienen claro: enamorar a la gente. Aunque también reconocen que les queda muchísimo trabajo por delante.

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hoteltximista

FÁBRICA DE HARINAS

En la localidad navarra de Estella, lo que fue una fábrica de harinas hasta finales de los años 60 del pasado siglo XX se ha convertido en un hotel cuatro estrellas de lo más singular: Tximista. Lo que fue la nave industrial hoy alberga el restaurante, la cafetería y parte de las habitaciones que conservan los techos de madera originales junto a poleas, ejes y elevadores de cereal. Mientras que los antiguos silos acogen el resto de habitaciones, eso sí, preservando su antigua forma octogonal. Por último, el que fuera almacén de producto elaborado se ha transformado en una sala polivalente para grandes actos. Otros elementos que se han salvaguardado son los conductos de madera por donde circulaba el grano, maquinaria de la época, tamizado…

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PROYECTOsilos

MÁS EJEMPLOS

Son solo algunos ejemplos aunque hay más: un Museo Internacional de Radiocomunicación en Belorado (Burgos); un Centro de Interpretación en Monesterio (Badajoz); dependencias de la Policía Municipal en Arahal (Sevilla)… Otros proyectos se han quedado de momento en el camino, como la biblioteca de Carmona (Sevilla). Pero son pocos si tenemos en cuenta que estos ‘gigantes’, desarrollados entre los años 1940 y 1984, suman 627 silos y 227 graneros. “La mayoría continúan abandonados, en desuso e infrautilizados. Incluso alguno ya ha sido demolido debido al desconocimiento o poca sensibilidad por parte de los ayuntamientos que tenían su titularidad”, expone Alejandro Bocanegra, coordinador de Proyecto Silos. Este colectivo, integrado por arquitectos y estudiantes de arquitectura, pretende ‘rehabitar’ estos espacios con actividades culturales de forma temporal siempre con unas condiciones mínimas de seguridad y confort. Para alcanzarlas, previamente hacen una investigación previa y un análisis del lugar y de las tareas de mantenimiento y rehabilitación del edificio. “Después de estas tareas se presentan unos informes de daños y lesiones a los ayuntamientos indicando las medidas más urgentes para evitar el deterioro o, al menos, reducirlo”, concreta Bocanegra.

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MALAS HIERBAS EN EL CAMINO

Quien construyó, gestionó y planificó la red de silos fue el Estado. Pero la entrada de España en la Comunidad Económica Europea (CEE) supuso el cierre de sus puertas. ¿Motivo? Ya no era posible regular el mercado del cereal porque había que dar paso al libre mercado. A partir de entonces, el Estado transfiere una gran parte de los mismos a las comunidades autónomas. Estas, de manera puntual, dan la titularidad a algunos municipios, siendo lo más habitual la cesión del bien. ¿Dónde están las trabas para llevar los cabo los cambios en estos ‘gigantes’? “La mayoría son legales porque conseguir la cesión de un edificio de éstos es un suplicio ya que se le daba prioridad a los municipios o aparecían intereses o desavenencias políticas entre partidos de diferentes colores”, apunta Carlos Mateo, codirector del grupo de investigación Silos y Graneros. Pero hay más: las leyes impiden que se pueda obtener beneficio en las actividades que sobre ellos se hagan al considerarse un bien público. Por tanto, un privado con ganas de convertir un silo en una actividad económica no agraria tiene un sinfín de problemas. Luego están los frenos urbanísticos. Los silos están ubicados en suelo industrial, sobre todo en la periferia urbana. “La actualización de los planes urbanísticos permite la recalificación del lugar que ocupan, pero requiere una autorización de las respectivas consejerías de agricultura, lo cual a veces lo imposibilita o lo retrasa”, mantiene Carlos Mateo. Por último, el silo no se puede vender por ninguna administración a no ser que se den los pasos oportunos (recientemente el FEGA –Fondo Español de Garantía Agraria- ha subastado alguno de los que tenía en su poder). Si se pueden otorgar concesiones, pero eso significa que quien invierta está obligado a entregar el silo tal y como lo recibió. “Algo bastante improbable debido a la inversión”, concluye Mateo.

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