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Mucho más que un teatro

Tener 20 funciones en un día en sus cuatro salas de aforo variable (desde un centenar hasta 310 butacas), un área de restauración donde degustar diferentes experiencias gastronómicas, y un workspace donde llevar a cabo cursos y eventos. Estas son las principales características de Teatros Luchana, en Madrid. “Se trata de un proyecto integral cuya meta es hacer asequible a todos los públicos la experiencia teatral con una horquilla de precios asequible, una programación variada, a la par que se dan diferentes usos al espacio”, afirma Jorge de las Heras, su gerente y director artístico (en la foto). Las entradas se pueden adquirir desde 6 hasta 22 euros, y hay obras para bebés, para compartir en familia, o para un público adulto.

El encargado de redactar el business plan, ponerlo en marcha, y negociar con los bancos, entre otras tareas, ha sido Ventura Gil. “La inversión ronda el millón y medio de euros procedente de capital propio y de financiación externa”, matiza de las Heras. Y entre los socios están Pedro Gómez, uno de los promotores de los mercados de San Miguel y Moncloa, que se encarga de la gestión del área de restauración; y Fran Perea, conocido por su faceta de actor. En el campo artístico colaboran Juan Diego y Víctor Ullate, este último con una escuela para escolares. “La hostelería así como los eventos y la formación están externalizadas, llevándonos un 1% de lo recaudado”, matiza Jorge de las Heras.

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Lo más complicado en el camino fue encontrar un local de unos 2.000 metros cuadrados que ya tuviera los espacios repartidos. Esa tarea les llevó algo más de año y medio. Y una vez que la máquina ha empezado a rodar (abrieron el pasado mes de mayo), engrasar todas y cada una de las áreas de negocio les está llevando su tiempo. “Como no existían espacios de esta índole vamos encontrando y solucionando problemas conforme van apareciendo. Ahora de lo que se trata es de estar pendiente e ir afinando la estructura de contratación”, indica de las Heras. Reconoce que por el momento no han pedido ayudas, ya que las hay para rehabilitar teatros en teatros, y cines en cines, pero no para transformar cines en teatros (como es su caso). “Tienen que pasar dos años para que podamos solicitarlas. Entonces lo haremos”, apunta el socio.

Con un plantilla de doce personas solo en el área escénica, esta mutisala no solo pretende hacer permeable al gran público tanto el modelo teatral tradicional como el alternativo, sino ser también un espacio de creación donde confluyan artes como la literatura, la música, el arte, el cine y la danza. También colabora con escuelas de artes escénicas y proyectos de formación para actores. “Con estas acciones buscamos la captación de alumnos de primaria y secundaria con el fin de conquistar a nuevas generaciones de público para los teatros”, reconoce Jorge de las Heras. Por ejemplo, la Escuela de Víctor Ullate tiene una sede con cursos regulares, campamentos urbanos y talleres de fin de semana. ¡Mucha mierda!