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El cambio 'de progreso' ha comenzado

Sé que habrá muchos que crean en las casualidades, pero no es mi caso. Soy de los que piensan que prácticamente todo en esta vida pasa por algo. Mucho más cuando se trata de política. Por ejemplo, no me parece casualidad que la agrupación de Podemos en Zaragoza, haya filtrado una imagen con un supuesto reparto de ministerios en una coalición entre PSOE, Podemos e Izquierda Unida. Como tampoco creo que sea coincidencia el hecho de que la formación morada, en ese cartel, quisiera anotarse la vicepresidencia (que ya se había pedido Pablo Iglesias), y las carteras de Interior, Justicia, Sanidad y Asuntos Sociales y Defensa. Ni más ni menos que los ministerios ‘clave’ que sirven para efectuar un férreo control de la sociedad, y aquellos que permiten obtener los datos esenciales de las ‘cloacas’ del Estado.

Gobierno-Podemos-ZaragozaEste ‘error’ cometido por la agrupación maña no es, ni más ni menos, que otra vuelta de tuerca más para el “asalto a los cielos” que quiere hacer Pablo Iglesias. Ya que no ha podido hacerlo en primera persona, quiere hacerlo a través del Partido Socialista y, de paso, matando dos pájaros de un tiro. Por un lado logra “tocar moqueta” y, por otro, fagocita al Partido Socialista. Y todo, aprovechándose del ansia de poder que tiene Pedro Sánchez, quien prefiere un gobierno del cambio con fuerzas de progreso. Seguir en lo de siempre, en definitiva. En el bipartidismo rancio. En el odio al partido rival, olvidando que hay un porcentaje muy importante de los españoles que comulga con otras ideas. Las dos Españas que recuperó Zapatero y que parece que Pedro Sánchez busca seguir enfrentando gracias al apoyo de Pablo Iglesias.

Un líder socialista que, lejos de frenar el avance de la formación morada, está dispuesto a seguir con ella hasta el final. Hasta pasar a los libros de historia como presidente del Gobierno, en lugar de pasar como uno de los líderes que ayudaron a dar la vuelta a este país en un Gobierno de concentración. Mandan las ansias personales, los apuros por aferrarse al poder (y de paso dejar con un palmo de narices a sus enemigos internos en el PSOE).

Gobernará Sánchez, casi seguro,  con el apoyo de Podemos. Partido filo comunista que seguirá la misma estrategia que siguió con Izquierda Unida. Penetrar poco a poco en las estructuras del PSOE para fagocitarlo desde dentro. Los mismos pasos que se dieron en Portugal hace unos meses, y que (ya lo verán) terminará con el mismo resultado que en España. Con las formaciones filo comunistas adelantando a los socialistas, como ya ocurrió en Grecia con el PASOK. Aunque también podríamos fijarnos lo sucedido años atrás en Latinoamérica con grandes partidos socialistas pactando con comunistas y populistas.

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE. (Foto: PSOE)
Pedro Sánchez, secretario general del PSOE. (Foto: PSOE)

El tiempo dará y quitará razones. Veremos por qué lado de la historia se decanta Sánchez, porque podría ocurrir que pase al recuerdo como el gran visionario que hundió a los socialistas en favor de Podemos. Y a partir de ahora, den por sentado, que el gota a gota ideológico incensante de la formación morada llegará a nuestro sistema. El cambio desde dentro de las estructuras de Estado y de Gobierno ganándose el favor del ciudadano en la búsqueda de un hipotético ‘beneficio’. Aunque para ello haya que escuchar palabras como estas: “los poderes judiciales locales cuestionan constante las decisiones políticas que se toman. Hay que conseguir que conozcan la ciudad porque cometen desatinos absolutos”. ¿Saben de quién son? De la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Si esto lo dice la patronal CEOE sobre las sentencias de la Justicia sobre los Expedientes de Regulación de Empleo tendríamos ríos de tinta sobre ello. El cambio ha comenzado.