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Y los robots afiliados a la Seguridad Social son…

Ni el seguidor más fanático de ‘La guerra de las galaxias’ seguro que se ha hecho esta pregunta: ¿Cotizan a la Seguridad Social R2D2 y C3PO? Salvando las distancias del mundo de la ficción al actual, no es ninguna tontería. Cada vez más miles de puestos de trabajo hasta ahora desempeñados por el ser humano están siendo sustituidos por máquinas. “La cuarta revolución industrial va a suponer un antes y un después en el contexto económico mundial. Valga como ejemplo que Japón estima que la mitad de todos los trabajos del país podrán ser llevados a cabo por sistema de inteligencia artificial antes de 20 años”, afirma José María Azcárate, socio de Strategy Big Data.

La incertidumbre campa a sus anchas en este campo. Hay quien minimiza el impacto de las máquinas sobre el empleo. Otros son de la opinión que las empresas ya cotizan por su uso pagando diferentes impuestos. También hay quien defiende que habrá que hacer algo o si no, el sistema de bienestar, tal y como lo conocemos, no será viable. Por tanto, son muchas las dudas que se plantean.

“Tenemos que revisar todas las actividades productivas que se desarrollan actualmente y hacer una evaluación de en qué momento del tiempo estimamos van a ser realizadas por robots igual o mejor. En base a este análisis tendremos que ver cómo reestructuramos cada una de esas industrias y sectores y cómo vamos cambiando la formación en las escuelas y en las universidades para reorientarlas hacia esta nueva revolución a la que yo llamo la era de la Inteligencia Artificial”, indica Ángel Sánchez Aristi, colaborador de Strategy Big Data.

Que los avances tecnológicos están generando una economía con unos costes marginales cada vez más bajos es una realidad. “Por tanto, los sectores económicos tradicionalmente más intensivos en mano de obra están cada vez mucho más intensivos en capital”, asegura Demetrio Barragán, profesor de IE Business School y consejero de Strategy Big Data. Y añade: “Este fenómeno se extenderá a todas las industrias. Un buen ejemplo serían empresas de fondos de inversión que ya hoy no utilizan brokers, sino que aplican algoritmos para optimizar la rentabilidad de sus clientes”.

¿Por dónde deben ir los tiros “El problema, que no la solución, se simplifica si pensamos en puestos de trabajo en los que un robot sustituye a una persona; pero la situación es mucho más compleja. ¿Qué pasa en el caso de que un avanzado sistema de inteligencia artificial haga el trabajo de todo un grupo de personas? Está claro que estamos abocados a un nuevo sistema socio económico en el que va a ser necesaria menos gente para producir la misma riqueza, y habrá que establecer algún método para distribuir esa riqueza entre la gente, incluso entre aquellos que dejan de ser necesarios en el sistema productivo”, puntualiza José María Azcárate.

Ya desde  algunos países se están estudiando medidas para poder otorgar a los robots el rango de personas. “Es decir, que las empresas que utilicen máquinas en sustitución de humanos paguen impuestos, en parte para poder financiar el incremento de las prestaciones por desempleo que se generen”, manifiesta Barragán. En la Unión Europea están pendientes de ello. Incluso hay un borrador en el que se hace hincapié en el hecho de que, como cualquier otra persona, tengan derechos y obligaciones, que paguen impuestos y coticen a la Seguridad Social. Pero surgen muchas preguntas: si eso sucede, ¿se frenará la inversión en innovación? ¿Un robot cotizaría de manera individual o una compañía lo haría en grupo por el conjunto? ¿Habría categorías dependiendo de la ‘cualificación’ del robot? ¿Habría que revisar el Impuesto de Sociedades? Si un robot se estropea, ¿quién acometería su arreglo: la empresa o la Seguridad Social? ¿Habría ‘médicos’ especializados en robótica? De momento, en España, y por ley, no se puede exigir a un robot que tribute. Aunque, ya se sabe, que las normas están para cambiarlas.