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Santiago Villa, consejero delegado de Generali: “Nuestro objetivo es crecer un 50% en cuota de mercado”

Santiago Villa comenzó a trabajar en Dragados nada más terminar su carrera de ingeniería. Le citaron en una obra en su Sevilla natal a las 7 de la mañana. Antes, a las 6.30, debería pasar por un bar cercano para tomar un café con sus compañeros. Llegó y pidió un café con una tostada. El jefe le miró de refilón y le dijo al camarero que “al niño le pusiera un vino y un bocadillo de chorizo picante, como a todo el mundo”. Así entró en el mundo laboral el actual consejero delegado de Generali en España. Después de dos años con Dragados en Sevilla, le destinaron a las torres Petronas de Kuala Lumpur. En nuestro país había poco trabajo y suponía su comienzo a dar vueltas por el mundo. Pero aquello duró poco. Enseguida le llegó una oferta de Generali y no se lo pensó.

¿Cómo fue su desembarco?
Al mundo del seguro no se llega por vocación. Es un problema que tenemos. No somos capaces de poner en valor lo atractivo y diverso que es nuestro sector, y las posibilidades profesionales que ofrece para técnicos, ingenieros, actuarios o especialistas en finanzas. Desde fuera no se ve. Una vez estás dentro, nadie se va. Es una industria muy amplia que permite desarrollo y carrera profesional en muchísimos ámbitos.

¿Por qué parece tan poco atractiva?
La patronal, Unespa, está haciendo esfuerzos para poner en valor la aportación del seguro a la sociedad. No sé cuánto hay de complejo y cuánto de realidad, pero es una auténtica pena. Se valora bien nuestra prestación de servicios. No se ve la importancia de nuestro negocio como motor económico del país, no solo como protector del riesgo inversor. Toda actividad industrial y personal conlleva una parte de emprendimiento que no es posible asumir si no estás perfectamente protegido. Nuestro sector proporciona 50.000 empleos directos y 500.000 indirectos en España. Pagamos 7.000 millones en impuestos.

¿Cuál ha sido el siniestro más importante al que ha tenido que enfrentarse?
El incendio de la fábrica de Campofrío. Fue muy mediático. Evidencia todos los aspectos sensibles que toca el seguro. No solo ardió una fábrica: ardió el futuro de muchísimas familias, la capacidad de desarrollo y emprendimiento de toda una zona… Se habló de cómo se levantó la industria desde cero, pero poco del papel que jugó el seguro, que fue fundamental. No solo para levantar cuatro paredes y cuatro vigas. Se trataba de dar continuidad a la solución económica de familias y empresas. Valorar daños materiales puede ser hasta sencillo. Establecer mecanismos de indemnización es lo que da continuidad a una solución económica para las familias y trabajadores de un pueblo que vivía de esa industria, y que ésta pueda seguir desarrollando su actividad en el futuro.

La petición de compensaciones a las aseguradoras está a veces viciada por la picaresca. ¿Cómo la gestionan?
No sé si en España está más extendida que en otros países. Sí es cierto que estamos en una sociedad que tiende cada vez más a contarlo todo. Se publican los fraudes en las redes sociales como si se pensara que en ellas está todo el mundo menos el seguro. Puedes encontrar cómo una persona que está de baja por una invalidez seria relata que está corriendo la triatlón en Almería. Las redes sociales se han convertido en la principal fuente de las compañías de seguros para detectar el fraude.

¿Les quita mucho tiempo?
Es un punto importante de nuestra actividad. Las indemnizaciones tienen que ser justas. Tenemos que contrastar. El 99% de las personas con las que tenemos un contrato actúa de buena fe. Se dice que tenemos mucha letra pequeña. La veo del mismo tamaño que en otros contratos. Si hay fraude, se combate. Tenemos en cuenta unos perfiles casuísticos, porque está todo inventado. También tengo que decir que hacemos encuestas sobre nuestro servicio y el nivel de valoración es muy alto.

¿Qué cree que ha hecho bien desde que empezó a dirigir la empresa en el año 2010?
El sector asegurador en España es muy eficiente e innovador. Así nos ven desde fuera. Hemos entendido bien las nuevas demandas de la sociedad: accesibilidad, interacción, facilidad de comunicación… Se nos pide lo mismo que a cualquier servicio. Hemos invertido mucho en la relación con el cliente en los últimos años: en modos sencillos de interacción, en cambiar la estructura del producto… Hemos innovado mucho en soluciones digitales. Estoy convencido de que es lo que nos ha permitido crecer por encima de la media del mercado en los tres o cinco últimos años. Nuestra eficiencia y rentabilidad es muy alta en comparación con los competidores en España y dentro del grupo Generali a nivel mundial. Nos falta más posición en el mercado.

¿A qué cuota les gustaría llegar?
En la actualidad tenemos el 4%. Nos gustaría crecer un 50% y situarnos en el 6-7% en el año 2025. Cada punto de cuota son unos 600 millones de euros. Es mucho dinero. Teniendo en cuenta lo atomizado del mercado español, es una cuota que nos permitiría seguir trabajando con la misma eficiencia y rentabilidad que tenemos en la actualidad.

¿Qué les diferencia de sus competidores?
Somos una compañía muy equilibrada. Tenemos el 50% del negocio en el sector vida y el 50% en no vida. Dentro de este segundo, el 50% lo tenemos en automóvil. Somos generalistas, no especializados. Queremos ser el referente asegurador para nuestros clientes: dar soluciones de calidad y competitivas en todas las líneas de seguro (automóvil, multirriesgo, etc.).

¿A qué se refiere cuando dice que son muy rentables? ¿Con quién se compara?
Con los que poseen un volumen de negocio similar al nuestro. Hemos tenido unos ratios de rentabilidad muy altos año tras año, de manera sostenida.

¿En qué notan la mejora de la economía española?
El seguro es contracíclico. Cuando la economía despega, aumentan la actividad y los siniestros y empeoran los resultados. Pese a todos los ciclos, mantenemos unos buenos ratios debido a que tenemos una estructura equilibrada. El sector del seguro va muy en línea con el crecimiento del PIB. El incremento de la actividad económica se nota en el aumento de la demanda interna y de la frecuencia de siniestros. Y esto es algo que estamos viendo. El incremento de siniestros relacionados con el automóvil refleja un aumento de la actividad doméstica, del consumo y del PIB.

¿Cómo esperan aumentar su cuota de mercado?
El Santander hizo una prospección del mercado para llegar a acuerdos en determinadas líneas de negocio. Nos pidió una oferta y la presentamos, pero el proceso se paró tras la adquisición del Banco Popular. No es fácil crecer en el mercado asegurador español: es sano, está creciendo y es relativamente rentable. Todos los grupos internacionales tienen interés. Hay pocas oportunidades.

¿Y qué amenazas ve?
Se habla mucho de los nuevos entrantes. Los fabricantes de coches y otros posibles actores como Google o Amazon pueden incorporarse a determinadas partes de la cadena de valor. No veo a Google o Amazon sustituyendo a las compañías de seguros, o lo veo muy lejano. La regulación es compleja. Sí los veo incorporándose a distintas partes de la cadena de valor. Ser proveedores de bases de datos, de distribución… Tienen un conocimiento muy cercano del cliente, y eso es muy importante a la hora de ofrecer soluciones personalizadas.

Empresas como Amazon parece que van a comérselo todo.
Tienen el oro, que es el dato. Estamos trabajando mucho en el análisis predictivo para personalizar el servicio. Va a ser clave en el futuro.

¿Ve el mercado cambiando mucho en los próximos años?
Dar soluciones de ahorro se ha convertido en algo crítico para nosotros. Este mercado está cambiando y va a cambiar radicalmente. Los bajos tipos de interés, que van a seguir, nos llevan a ofrecer tipos de interés no garantizados, con rentabilidades y riesgos más altos. Tenemos que poner mucho énfasis en comunicarlo bien, que se entienda bien y asesorar bien al cliente en el riesgo que puede asumir.