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¿De verdad sirve LinkedIn? No da la felicidad, pero ayuda

Casi cuatro millones de personas en España buscan trabajo. Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al tercer trimestre del año mejoran los resultados con la incorporación de 235.900 trabajadores al mercado de trabajo, pero el 16,38% de paro que lo corona es todavía un porcentaje muy alto, el segundo mayor de la Unión Europea solo por detrás de Grecia.

Las circunstancias obligan. España es uno de los países con más usuarios activos en LinkedIn, el rey de reyes en la búsqueda de empleo, el portal donde recalan por antonomasia todos aquellos que quieren encontrar un puesto de trabajo o cambiar de posición laboral.

Linkedin no es un buscador de empleo en sí pero ayuda a encontrarlo. Forma parte de eso que se llama Networking 2.0. Es decir: relaciones profesionales en la Red.

El protagonismo de la tecnología en los procesos de búsqueda de empleo y reclutamiento de candidatos es cada vez mayor. “El mercado laboral también es una aldea global”, resume en un adagio Jorge Guelbenzu, director general de Infoempleo.

El 86% de las empresas en España tiene presencia en redes sociales y el 84% de los profesionales de selección las utiliza para reclutar candidatos, por lo que la puerta de acceso a cualquier empresa está abierta, según datos recogidos en el último informe Redes sociales y mercado de trabajo, elaborado por Infoempleo y Adecco al alimón. Y lo mismo ocurre desde el otro lado: el 91% de los candidatos tiene cuenta en redes sociales, y el 78% las utiliza para buscar empleo.

La historia se escribe según quién la cuenta. El universo de LinkedIn no deja de ser una réplica virtual del mundo físico. Así, y para los mayores de 45 años, las mujeres y los trabajadores menos cualificados las relaciones profesionales en esta red resultan menos fructíferas que para los más jóvenes, los varones sin cargas familiares y los trabajadores de cuello blanco.

Cristina y su marido se pusieron manos a la obra al mismo tiempo. Él consiguió trabajo en la segunda semana de búsqueda, a ella le llevó un mes más. El 96% de los nuevos desempleados que deja noviembre son mujeres, en datos del Ministerio de Empleo. Olga Miquel de la Torre está convencida de que su única barrera es la edad: “¿Porqué cuesta tanto encontrar trabajo a partir de los 50 si somos más longevos?”, ”¿No sirve la experiencia?”, “¿Talento o emprendedor es igual a jóvenes?”. Su queja y la de otros muchos veteranos es recogida por la Asociación de Empleo Senior, cuyo presidente, Luis Capella, califica de “genocidio laboral” un problema que afecta al 50,4 % de parados en España.

Los tres últimos empleos de Tamara Pérez, a cargo de Comunicación y Marketing de Homeless Entrepreneur, una iniciativa que busca ocupación remunerada a los sin techo, surgieron de esta red. Cristina Ramírez encontró trabajo a los quince días de finalizar su baja de maternidad, en la cuarta entrevista conseguida a través de LinkedIn. Y José Font, jefe de proyecto en Sonovision Ingenieros, solo tiene elogios para la reina del Networking 2.0.

Y es que, como defiende a capa y espada Rosaura Alastruey, el Networking bien hecho da resultados. “Hay que moverse, ya sea de manera presencial o digitalmente, porque si te quedas en casa sin hacer nada no va a llegar una oferta”, alienta. Para esta experta en Networking, mentora de diversas redes profesionales y autora de Empleo 2.o (Editorial UOC, 2010) y El Networking (Editorial UOC, 2011), LinkedIn es el nuevo currículum. “Nuestro perfil de LinkedIn tiene que ser entendido como un CV++, ya que en él podremos mostrar una información y realizar una actividad que en el tradicional currículum en papel no se puede. “Aunque verlo solo como un CV”, matiza, “le resta muchas posibilidades”.

Estrategia. “El Networking”, dice Rosaura Alastruey y pide permiso para insistir en “bien hecho”, requiere “una estrategia y unos objetivos y un tiempo de inversión para que fructifique”. Eso no quiere decir, lógicamente, que alguna vez, “pueda sonar la flauta y justo vea una oferta de empleo publicada, ojo y no solo por la pestaña Empleo, me inscriba, me llamen, haga la entrevista y consiga el puesto”. Todos conocemos algún caso.

Pero para el éxito, la experta solo confía en un ingrediente: “invertir tiempo”. La estrategia correcta pasa por tener muy claro qué se busca, construir un perfil bien trabajado y optimizado para las búsqueda directas de los reclutadores. Esta experta recomienda elaborar una mínima lista de empresas objetivo, averiguar cómo y quién lleva la selección, cómo usan LinkedIn durante el proceso y otros datos de interés que nos hagan disponer del mayor número de ases en nuestra mano.

Adrià Agramunt, consultor de Talento en Deloitte, agrega “ser activo”. Esto es: publicar y compartir artículos que aporten valor a los contactos y mantener vínculos con aquellos responsables de recursos humanos a los que poder hacer llegar nuestro currículum para crear nuevas oportunidades.

En búsqueda de empleo tras una experiencia frustrada de cambio de trabajo, Sergio Torío recomienda ser muy metódico. “Leer, leer y leer es importante para saber qué está pasando ahí fuera: quién de tus contactos se ha movido, quién ha ascendido (y por tanto, con quien podríamos hablar…) o qué se publica de real interés para mí”, insiste. “El boca oído y las recomendaciones”, continúa, “son las primeras palancas de decisión para los reclutadores”, destaca. “Haz que se sepa que estás disponible”, envalentona.

“Cada vez son más las compañías conscientes de que no hay mejor candidato que el que ya es fan de tu marca, sigue tus actualizaciones y tiene afinidad con la cultura de la empresa”, coincide Iria Vázquez, directora de Calidad de la consultora de empleo Adecco.

“Una red de Networking”, introduce, “y el Networking bien hecho”, subraya insistente Rosaura Alastruey, “debe activarse antes de empezar a buscar trabajo”. Para la creadora de eventos de captación tan singulares como Speed Networking Talent, Gamification, Talent Rutes, LinkedIn solo es la mejor red si allí están las empresas y las personas con las que quieres interactuar. “No olvidemos nunca que lo que es realmente es una red virtual profesional y no un portal de empleo, aunque uno de sus servicios sea informar sobre ofertas de empleo”, aclara. “Cuando las personas entienden y aplican el funcionamiento se dan cuenta del gran potencial que tiene este gran directorio de profesionales que está activo 365x24x7”, defiende con ahínco. Pero LinkedIn, como subraya su director de Desarrollo en España, no es obra y milagros, no va a hacer por ti lo que no hagas tú mismo”, alecciona Raúl Sánchez.

¿Qué están haciendo mal quienes no encuentran trabajo? “Hay algo que yo llamo el síndrome del salón de casa”, responde contundente Luis Capella, presidente de la Asociación de Empleo Senior. “Muchas personas escriben, opinan y exponen sin considerar que están siendo vistos. Entiendo que haya situaciones desesperadas, pero hay que salir del salón de casa; es decir, si estuviera en una entrevista con un empleador, ¿diría lo mismo o se comportaría de otra forma?”, cuestiona.

“Buscar un nuevo reto profesional es a veces como el juego de la silla y la música: hasta que otro no se mueva, no queda un hueco libre…”, describe Sergio Torío. “Has de tener paciencia”, es el gran aforismo de la búsqueda de empleo. “No se puede dejar solo a LinkedIn para que nos solucione el proceso de búsqueda. Hay que intentar otras alternativas: portales de empleo, concertar citas con excompañeros y exjefes para tomar un café, buscar headhunters …”, alienta “En definitiva, moverse”, vuelve a sentenciar.

A veces el éxito emana simplemente de la identidad construida. ¿Para qué voy a usar LinkedIn, sino busco empleo?, se preguntan muchos. “Es curioso, pero es así”, comenta con sorpresa trasnochada Rosaura Alastruey. “Y es más”, explica, “según estudios realizados, las empresas destacan que el 80% de sus leads provienen de LinkedIn y el 92% de los profesionales de marketing b2b la recomiendan por encima de otras redes sociales”.

Ofertas ocultas. “En cuanto a búsqueda y concurrencia a procesos de selección, Linkedin es una herramienta muy insatisfactoria fuera de una franja de edad joven muy cerrada”, critica José Domingo Roselló, economista del Gabinete Técnico de UGT . “En cambio”, matiza concordante, “sí me ha demostrado utilidad a ser “encontrado”.

Hasta hace poco, se decía que un 80% de las ofertas -“interesantes”, matiza Rosaura Alastruey- no se publican, ya que circulan por “el mercado oculto”. Actualmente, con la “ligera reactivación del mercado, se habla del 75%, pero aún así, considero que es un porcentaje muy importante”. De hecho, cita, “según el Informe 2016 Infoempleo-Adecco, los contactos personales ya se sitúan en la segunda fuente de reclutamiento de las empresas en nuestro país, pasando ya por delante, aunque por dos puntos, de las redes sociales”.

Tanto las empresas como los candidatos son cada vez más conscientes de la importancia que tiene cuidar la imagen que se proyecta en la Red, conocida también como identidad digital. En datos recogidos en el informe Adecco, el 86% de las empresas consulta las redes sociales de los candidatos preseleccionados antes de tomar una decisión de contratación.

Laura Vilanova es formadora en Marca Personal. Desde su experiencia, pulirla es fundamental y apuesta firmemente por el networking para ofrecerle la mayor relevancia y pese a que reconoce, consecuente, “que milagrosa no es”, está convencida de que el currículum tradicional “ya no lleva a muchos sitios”.

Y aunque LinkedIn haya decidido calzarse a un tiempo las coronas del Networking 2.0 y de la búsqueda de empleo, hay vida más allá de la afamada plataforma. “Infojobs por ejemplo según mi punta de vista es una herramienta muy potente pero que actualmente se está desfasando”, evalúa Adrià Agramunt. “Aparte, tenemos Glassdoor, indeed, Infoempleo, JobAndTalent …”, enumera.

Así como pocos fueron capaces de prever hace diez años la revolución de las redes sociales, resulta imposible predecir con suficiente fiabilidad lo que pasará en el ámbito del recruitment en los próximos diez años. Hace no tanto que hemos entrado en el Networking 3.0, la fase donde se producen matchings o vínculos entre las habilidades y capacidades manifestadas en las redes sociales y la geolocalización. Las nuevas estrategias incluyen, por ejemplo, los cafés profesionales y eventos como los que organiza Rosaura Alastruey.

Reportaje publicado en la Revista Capital. Para ver otros contenidos, visite este enlace: http://bit.ly/2D5jfop.