Destacado Entrevistas

Miguel Ángel García-Baquero: “Sin competencia no habríamos llegado donde estamos”

Hersilio García Baquero, padre del actual consejero delegado, empezó a trabajar en una pequeña explotación ganadera familiar en 1947. Tenía solo 12 años. Ordeñaban diez vacas y cultivaban siete hectáreas de secano. Con tiempo, trabajo y sacrificio llegaron a tener hasta 50 vacas. Simultáneamente empezaron a comercializar la leche producida por sus vacas en las calles de Alcázar de San Juan. Lo hicieron hasta que las regulaciones estatales lo prohibieron en 1962. Ante tal situación, la capacidad de innovar y reinventarse de Hersilio le llevó a viajar a Madrid para realizar un curso de formación en productos lácteos. En el aprendió, entre otros productos lácteos, a fabricar queso. Al volver a su pueblo natal decidió empezar a elaborar queso manchego junto con su hermano. Crearon entonces lo que hoy conocemos por Lácteas García Baquero, un negocio que en la actualidad factura 320 millones de euros, tiene más de 800 empleados directos e indirectos y está presente en mas de cincuenta y seis países. Una auténtica aventura emprendedora que ha estado marcada por la pasión por la excelencia y el compromiso social y económico con la sociedad y el sector agroalimentario.

¿Cómo lo contaba en casa?
Siempre recordaba sus inicios con nostalgia, cariño e ilusión. Tuvo que empezar a trabajar a los 12 años porque en su hogar no contaban con medios económicos suficientes. Comenzó desde cero. Las diez vacas y las siete hectáreas no daban para mucho en nuestra querida región, Castilla-La Mancha. Los recursos humanos, materiales e industriales eran prácticamente inexistentes en aquel momento. A pesar de todo, nunca desistió. Su pasión, su compromiso, su aversión al riesgo y su capacidad de crear e innovar tanto tecnológicamente como comercialmente le llevo a alcanzar el liderazgo en el mercado nacional de queso tradicional en 1978. Invirtió y reinvirtió todos los recursos que la compañía ponía en sus manos y, sobre todo, “disfrutó” de lo que hacían y de lo que estaba creando y desarrollando. Y lo más importante, se sentía realmente orgulloso del maravilloso producto que elaboraba, así como de sus orígenes.

En los noventa entró un socio financiero en la compañía: Mercapital. ¿Qué tal fue la experiencia?
Muy positiva. Como consecuencia de la desinversión de una parte de la familia, pensamos que el fondo de capital riesgo Mercapital podía ser un buen compañero de viaje durante esta transición, y así fue. Estuvo con nosotros cinco años. Nos ayudó mucho en nuestro planteamiento y desarrollo estratégico. Aprendimos a valorar riesgos asumibles y a potenciar nuestras inversiones.

En la época de Mercapital se planteó la salida a Bolsa. ¿Sigue existiendo esa posibilidad?
Es un planteamiento que no valoramos. Tenemos un proyecto de crecimiento orgánico, a través de innovación en nuevos desarrollos, conceptos y gamas de productos, e inorgánico, a través de adquisiciones nacionales e internacionales. Estamos valorando oportunidades de inversión en el mundo del queso. Es lo que entendemos y lo que nos apasiona y sabemos hacer. Tenemos vocación de crecimiento en ambos planos y de convertirnos en una empresa de referencia en el sector a largo plazo.

¿Cómo se han preparado, usted y su hermana, para suceder a su padre?
En los inicios de la empresa, cuando éramos pequeños y la empresa aún no se había desarrollado apropiadamente, mi padre siempre nos decía que lo mejor que podría legarnos sería una buena formación y mucho sentido común para afrontar la vida. Con el tiempo y el progreso de la compañía, su mayor orgullo era que algún día mi hermana María del Mar y yo siguiéramos desarrollándola exitosamente: con la misma pasión, compromiso y dedicación que él puso. Le ilusionaba que la empresa pasara de generación en generación a través de nuestra familia, apasionando a todos sus miembros por igual. Sin duda, lo ha conseguido, no solo con nosotros, sus hijos: también con sus nietos.
Mi hermana y yo estudiamos Administración y Dirección de Empresas. Nos especializamos en Marketing y terminamos nuestros estudios cursando un MBA en finanzas. Nos une la pasión por el producto que elaboramos, el compromiso con nuestros consumidores y colaboradores y con el desarrollo de nuestro entorno social y económico y con la sostenibilidad del sector agroalimentario y medioambiental.

¿Cómo ve su sector en la actualidad?
El sector lácteo es apasionante. Es muy atractivo por lo cambiante y dinámico que es, y por las posibilidades de innovación que ofrece en procesos y en productos.
Desde el punto de vista de los abastecimientos, la desaparición de las cuotas ha producido una variación abrupta en los precios y en los volúmenes del mercado tanto a nivel europeo como internacional. Hemos pasado de tener una seudo protección a competir en el mercado global con bloques lácteos tan importantes y competitivos como Estados Unidos u Oceanía. En este sentido, el reto más importante de la industria europea será adaptarse a los cambios globales para poder sostener el nivel de renta de los productores europeos y alcanzar la sostenibilidad del sistema agroalimentario.
Desde el punto de vista industrial, el sector se está adaptando rápida y robustamente a la innovación tecnológica. Veremos plantas de elaboración completamente robotizadas en los próximos años. En ellas, las personas desempeñarán tareas fundamentales de control y aseguramiento de la calidad. La tecnología nos permitirá adaptarnos más eficientemente a las cada vez más segmentadas demandas de los consumidores. Prácticamente todos nuestros productos/servicios/experiencias podrán particularizarse para cada uno de nuestros consumidores. La tecnología jugará un rol muy importante en el desarrollo comercial-digital y será un eje competitivo fundamental.
Desde el punto de vista de consumo y comercial, la globalización y la digitalización nos están permitiendo estar presentes en más países y ser una opción de valor para más consumidores. Todos conocemos los canales tradicionales de distribución, pero, en lo referente a la alimentación, estamos en los inicios del camino de la comercialización digital. Todos los días surgen nuevos canales o fórmulas de comercialización digital. Estamos en pleno proceso disruptivo de creación de valor para los consumidores. En este sentido, y en un breve espacio de tiempo, tendremos que ser capaces de reinventarnos y adaptarnos a la transformación más importante que nuestro sector agroalimentario ha sufrido desde la creación del comercio clásico o tradicional.
Estamos, por tanto, enfocados en afrontar los retos futuros del sector, donde tendremos que armonizar todos los cambios disruptivos que se aproximan y conjugar las nuevas tecnologías, nuevos canales comerciales y nuevos consumidores digitales para conseguir el desarrollo sostenido de nuestro entorno y empresa. Básicamente es volver a empezar. ¿No es apasionante?

¿Cómo les afecta el cambio climático?
Nos afecta a todos. Quizás el sector agroalimentario es el más afectado en cuanto a disponibilidad de materia prima y bienestar de los rebaños. Por nuestra parte, siempre que planteamos un desarrollo industrial, pensamos en la sostenibilidad medioambiental. Por ello, hemos apostado por crear el concepto de desarrollo integral. Se basa en reducir nuestro impacto o huella de carbono a la hora de desempeñar nuestras actividades, integrándonos moderadamente y verticalmente desde la producción lechera hasta la elaboración del queso. Este modo de actuar tiene un impacto positivo y muy importante en la sostenibilidad de nuestro sector y nuestro entorno.

Usted suele decir que el queso aguanta bien las crisis.
El sector de la alimentación es un sector sin grandes tristezas ni grandes alegrías. Forma parte de nuestra cultura y vida cotidianas. Nuestro segmento viene creciendo a un ritmo del 3-4% anual. Es bastante lineal. Aun así, el consumo de queso en España es bajo. Consumimos entre 8 y 9 kilos por habitante y año. El máximo se da en Francia y Grecia, con 24 kilos. La media europea está en 19-20 kilos. Tenemos mucho potencial de crecimiento y de desarrollo en el futuro.

Apuestan mucho por la innovación para seguir creciendo.
La innovación tecnológica y de desarrollo de nuevos productos es un pilar esencial en nuestra cultura empresarial. Siempre hemos tenido dos ideas claras: ser líderes en costes y en marca. Lo primero lo conseguimos con innovación tecnológica disruptiva. Nos ayuda a capear cualquier contingencia competitiva de mercado; la segunda, elaborando calidad. La marca la hemos creado elaborando el mejor producto y aportando valor para el consumidor.
Mi padre empezó con un producto. Hoy tenemos más de 350. Llevamos treinta años desarrollando intensamente el mercado. Hemos sido pioneros en nuevos segmentos de consumo con las cuñas, las lonchas, los Ya Cortados, las tablas y el snacking.
Hemos apostado por segmentos más innovadores y disruptivos dentro del mundo de los quesos: con sabores y texturas sorprendentes como nuestro Reserva de 12 meses de maduración, con toques de fruta fresca y sensaciones de piña y mango, o nuestro Cinco Lanzas de 16 meses de maduración, con toques de frutos secos y percepciones de almendra, avellana y delicado retrogusto a canela. Ambos quesos han sido premiados como el mejor queso español y el mejor queso de mezcla en el Reino Unido en los International Cheese Awards.
Ahora estamos lanzando un nuevo concepto de queso de maduración en cavas. Son Barus y Artes. Ambos sorprenden por su diversidad y personalidad. Cabe destacar que Barus ha sido catalogado como uno de los quince mejores quesos que se pueden comprar en el país (incluyendo los internacionales).
Innovamos para el consumidor con nuevas experiencias, texturas y sabores bajo los mas estrictos criterios de salud, tradición, calidad y sabor.

¿Cuál es el más vendido?
El semicurado. Es nuestro buque insignia. Es único por su sabor y textura, gusta a todos y es el queso perfecto para todas las ocasiones. Nuestros consumidores nacionales e internacionales nos han llevado al liderazgo en la elaboración de quesos tradicional de pasta prensada o Ibérico. Actualmente elaboramos cerca del 25% de los quesos manchegos que se venden en el mundo.
Dada la alta calidad de nuestros productos, tenemos una distribución muy alta en todos los canales. Hoy nuestros productos se pueden comprar desde en una tienda gourmet a tiendas tradicionales, supermercados e hipermercados. Tanto a nivel nacional como internacional.

¿Qué opina de los grandes distribuidores?
Son esenciales para el desarrollo de nuestra compañía. Nos hacen mejores: mas rápidos, innovadores, competitivos y flexibles. Contribuyen a la estabilidad y sostenibilidad del sector. Ayudan a crear riqueza y a mantener puestos de trabajo de calidad. Son los propulsores de desarrollar y comercializar nuevos productos que satisfagan las necesidades de los consumidores. Colaboramos estrechamente con ellos para crear nuevos productos y conceptos que se ajusten a las necesidades, cada día más cambiantes, de los consumidores.

¿Qué diferencias hay entre los mercados?
Estamos presentes en Europa, América del Norte y latino América, y tímidamente en Oriente Medio y Sureste Asiático. Todos los mercados son diferentes. Hemos aprendido a adaptarnos y globalizarnos durante la última década. Ofrecemos productos ligeramente distintos y adaptados a los que distribuimos nacionalmente. En los mercados de destino no solo aportamos tradición: también innovación en producto y modos de consumo.
Nuestra estrategia es crecer, desarrollar y promocionar nuestros productos más intensamente, por este orden, en Europa, América del norte y Latinoamérica, y tener presencia y posicionamiento en Oriente Medio y el Sureste Asiático por su perfil de consumo de productos Lácteos.
Desde mi punto de vista, existe un punto de unión entre todos los mercados: la cultura gastronómica o estilo de vida (en lo que a alimentación se refiere) basado en salud, sabor y experiencias. Si nos apoyamos en este punto de unión y nos adaptamos a los hábitos de consumo de cada país o región, seremos capaces de dar valor a nuestros consumidores internacionales y de conseguir posicionarnos como una excelente opción de consumo.

¿Cuáles han sido las mayores crisis de su compañía?
Afortunadamente, nuestra empresa ha sabido prepararse con anticipación para afrontar momentos económicos adversos. Hemos mantenido durante toda nuestra historia crecimientos sostenibles en empleo, en ventas y en inversión. Esto ha sido posible gracias a la alta calidad de nuestros productos, a la anticipación tecnológica y a un constante y exitoso proceso de internacionalización y globalización.
Quizás nuestro momento más difícil, técnicamente hablando, fue durante 2004 y 2005. Se incendió el 50% de nuestra la capacidad productiva. Fueron momentos difíciles que fuimos capaces de capear gracias al apoyo, pasión y compromiso de nuestros colaboradores. Todos dimos lo mejor de nosotros mismos y conseguimos mantener nuestra cuota de mercado y, por tanto, el liderazgo en nuestro sector. Según las estadísticas, solo el 18% de las empresas sobrevive a un incendio mayor, y aquí estamos: más jóvenes y más fuertes.

Entrevista publicada en el número de diciembre de la Revista Capital. Para ver otros contenidos de este número o de otros, visite este enlace: http://bit.ly/2CbqfvL.