General Opinion

Desigualdades mil

El resultado de una igualdad total se convierte en una abstracción utópica, inasequible. Más razonable es el esfuerzo por reducir las desigualdades concretas, que lo son de manera distinta en cada circunstancia histórica. Simplemente, algunas nos parecen a muchos intolerables en nuestro tiempo. Me refiero a España, el país que tengo más cerca.

La más esplendorosa reducción de las desigualdades durante el último siglo ha sido la que afecta a la condición femenina. Baste pensar que durante siglos se ha despreciado la inteligencia de las mujeres más allá de su papel ancilar en la casa. Pero surge aquí la gran paradoja. Los esfuerzos por combatir las desigualdades se siguen centrando (con un escandaloso derroche de medios) en el capítulo femenino. Encima se dice “de género”, para mayor confusión. La razón de tal desmesura está en que se ha constituido uno de los grupos de presión más eficientes, el de las mujeres dizque liberadas. En cambio, no se cae en la cuenta de que en las últimas generaciones se ha ampliado la distancia entre el modo de vida de los políticos (incluidos los llamados “sindicalistas”) y el grueso de los contribuyentes, ahora etiquetados como “ciudadanos”.

Con el pretexto del terrorismo se ha extendido el uso de coches oficiales, un ostentoso símbolo de desigualdad. Se añaden todo tipo de privilegios (horarios, vacaciones, pensiones, retiros dorados, puertas giratorias, etc.) para los señores de la política. Por eso hay tantas vocaciones de “servidores públicos”. Además, para tal menester no se exige ninguna calificación profesional, ni siquiera conocer un idioma extranjero. El único requisito es ser sumisos a la cúpula del partido correspondiente.

Fuera de la política, aunque pueda parecer extraño, la distancia en el modo de vida entre los llamados “ricos” y el resto de la población va disminuyendo desde hace siglos. Los nobles de la Edad Media carecían de cristales en las ventanas de su palacios. Su exposición a las enfermedades infecciosas no era menor que la del estado llano. En los tiempos que corren, la clase media se puede permitir un cierto consumo suntuario, bien que imitativo, que hace un siglo no existía: vacaciones en cruceros o en exóticas playas, estudios universitarios para sus hijos, etc. Bien es verdad que tal igualación de carácter sucedáneo se debe principalmente a la expansión general de la economía. Precisamente, esa creciente complejidad hace que ahora sean muchos más los elementos de contraste que nos pueden llevar a la conclusión de que hay más desigualdades. La verdad es que no se puede comparar la situación de una época a otra. Las disonancias en periodos de tiempo más cortos no parecen muy significativas.

Un cambio de matiz muy interesante es que, hasta hace una generación, el hecho de alcanzar un título educativo superior constituía un motivo de desigualdad muy llamativo. Actualmente, se produce el sorprendente hecho de que muchos hijos con carrera viven con menos holgura que sus padres. No hay mal que por bien no venga. Si los estudios superiores empiezan a no determinar tanto la posición social, sucederá que las vocaciones universitarias se determinarán por la inteligencia, no tanto por el estatus familiar. Algo así sucedió en la Edad Media, solo que entonces para una ínfima minoría de clérigos. Como puede verse, las oscilaciones de la desigualdad a lo largo del tiempo no son lineales, ni siquiera se pueden predecir bien.

Otra paradoja es que la conquista de la igualdad la ha promovido la izquierda, pero la ha conseguido la derecha. Es el caso del “Estado de bienestar”, una iniciativa de los conservadores en distintos países, desde luego en España.

Asombra que en este asunto de la igualdad sobrevivan tantos malentendidos, errores y falsas apreciaciones. Lo anterior es solo una breve muestra.

Amando de Miguel es catedrático emérito de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

Columna publicada en el número 194 de la Revista Capital. Para ver más contenidos de ese número o de otros, pulse en este enlace: http://bit.ly/2w2mwgj.