A fondo General

El paso adelante que necesita España

EL FMI elevó en abril las previsiones de crecimiento económico de España hasta el 2,8% para 2018: 0,4 puntos más de lo previsto en enero. Para 2019, su previsión es del 2,2%, todavía una décima por encima. Aunque la tasa de desempleo español continuará su progresiva reducción y alcanzará el 15,5% en 2018 y el 14,8% en 2019, aún está muy por encima de la del conjunto de la zona euro, estimada en 8,4 % para finales de año. Nuestra cifra solo es superada por Grecia, con una estimación para final del ejercicio 2018 en 19,8 %.

Ante este marco, el FMI hizo recomendaciones como las de moderar y flexibilizar el mercado laboral, afinar las políticas de formación para encarar el paro juvenil, abrazar la revolución de las nuevas tecnologías con sus nuevos modelos de negocio e impulsar el emprendimiento, con propósito de reducir la brecha de desigualdad social.

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, recordó que España mantiene un nivel de deuda elevado al que debería poner freno. Nuestros ingresos fiscales son buenos, pero nuestro gasto público es excesivo.

Jóvenes ante el desempleo. El doctor en Economía y académico Rafael Pampillón Olmedo nos ilustra sobre el estado del mercado laboral y el paro: “España necesita políticas serias de empleo enfocadas hacia los más jóvenes. Muchos de ellos no tienen estudios reglados, no han superado la Enseñanza Secundaria Obligatoria o tienen muy baja cualificación. Es necesario que vuelvan a estudiar y se preparen si la idea es abordar el paro juvenil. No están bien formados para encarar los empleos especializados que demanda el mercado laboral”.

El experto profesor de IE Business School apunta a una realidad muy concreta: “En estos momentos nos encontramos con empresarios que tienen vacantes en sus empresas y no encuentran los perfiles que necesitan. Por eso se requiere una estrategia para colocar a la gente en paro; se necesita que se formen, que aumenten su competitividad en una economía que ha apostado por esta revolución industrial de acentuado matiz tecnológico”.

Y enfoca su diana: “Es muy importante asumir que necesitamos cambiar la formación profesional para adaptarnos a todo lo que son las plataformas logísticas, la inteligencia artificial, la robótica, la producción en 3D, las telecomunicaciones, entre muchas otras disciplinas. Es lo que está pidiendo el mercado laboral. Al parecer las universidades no son capaces de adaptar sus cánones de estudio a lo que demanda el mercado”.

Pampillón añade: “Por otra parte están los emprendedores, que quieren iniciar nuevos negocios y les hace falta financiación, como la de esos fondos de capital riesgo que seleccionan proyectos viables en fases tempranas para que puedan convertirse en empresas exitosas y competitivas”.

SALARIO. Intentando ampliar la cuestión al tema salarial, consultamos al economista jefe de Tressis, Daniel Lacalle, sobre la creciente inconformidad con los salarios. Esta fue su reflexión: “Entiendo perfectamente que la gente no esté de acuerdo con los salarios, pero es algo que choca con el hecho de que tenemos el nivel más bajo de emprendimiento de toda la OCDE. En este país se habla continuamente de que los empresarios ganan mucho y el resto de los salarios son muy bajos; sin embargo, nadie quiere emprender. Choca también con la movilidad geográfica nacional, que es bajísima. España es el único país, de los 175 que sigo, donde la mayoría de la población nace y muere en menos de 30 kilómetros: el único. Nuestros salarios no son mejores en cifras absolutas, pero sí lo son comparados con otros países. Cuando veo países donde realmente el nivel de vida es malo, se observan niveles de emigración brutales. Aquí estamos viendo lo contrario”.

“Algo sucede: a pesar de que esos salarios no nos dejan satisfechos, somos los que menos emprendemos, y además tenemos muy baja movilidad. Posiblemente revele que hay cierta conformidad. Además, si mantienes un stock de paro alto y la productividad no aumenta, los salarios no aumentan. Luego tienes gente que se va a otros países y allí se encuentran con que de verdad les pagan más, pero igualmente descubren que el coste de la vida es mucho mayor”, añade.

El tema de los salarios es recurrente, “pero en vez de plantearnos qué es lo que hace que aumenten, pensamos en que los salarios son la decisión unilateral del empresario o que es una decisión del Gobierno. El tema del salario no tiene que ver con el Gobierno, ni con los malvados empresarios, sino que tiene que ver con la productividad, y tenemos que hacer más cosas para que la productividad aumente”.

Por su parte, Rafael Pampillón cuestiona la rigidez del salario: “La cultura del salario fijo se traduce en que se recibe el sueldo con independencia de lo que se esfuerce el trabajador. No hay que aportar esfuerzo adicional para hacerlo mejor, porque el bajo rendimiento no afecta el salario a la baja. La cultura del salario variable, aunque produce inseguridad al trabajador, garantiza un mayor esfuerzo que se refleja en una mayor productividad”.

LOS QUE SE VAN. Frente al rumor creciente de que la gente se marcha al extranjero o se fuga el talento, Rafael Pampillón señala. “Tampoco es que se esté marchando la gente a mares; aunque ha crecido la población española en el extranjero, también ha crecido la población extranjera en España. También vienen extranjeros a trabajar”.

En este sentido, Daniel Lacalle señala que “la movilidad de la fuerza laboral joven en España es muy baja; de España se va muy poca gente. Tal vez precisamente por eso, cuando aumenta un poco esa movilidad, puede pensarse que ha aumentado mucho. Los jóvenes salen muy poco de España; comparado con países como Reino Unido y Noruega, no es significativo”.

Y continúa Lacalle desmitificando las apreciaciones muy arraigadas en algunos: “Tampoco se puede hablar de fuga de talentos cuando lo que tienes es un proceso en el que un porcentaje de jóvenes se va a buscar oportunidades fuera, y lo que ocurre es que esa población va a adquirir talento fuera. El valor añadido no se genera en España y sale, sino que ese valor añadido lo reciben fuera”. A continuación, señala, por ejemplo, que “los españoles hablamos muy mal otros idiomas. Cuando estos jóvenes, algunos con carreras, salen y adquieren otro idioma, están añadiendo talento a su formación personal. No es fuga de talento. Cuando ese talento tiene tantas lagunas y finalmente al estar fuera es cuando realmente se adquiere, aunque de una manera mucho más interesante, es más valor añadido en lo personal. Son cosas positivas, porque ese talento revierte en nuestra sociedad cuando la mayoría de esos jóvenes vuelven a España”.

Y Rafael Pampillón coincide plenamente: “No creo que haya fuga de talento. Ellos van a formarse, a adquirir nuevas destrezas, a tener el trabajo que aquí no tienen o no les satisface, y aquí dejan de ser una carga para el sistema de Seguridad Social, dejan de recibir prestaciones por desempleo, disminuyen el consumo de medicación pública. Luego volverán o enviarán dinero a su país de origen, a sus familiares y recibiremos dinero por las remesas”.

Lacalle concluye: “También hay un factor intangible, que es el nivel de confort. Tiene un peso relevante para los que salen a trabajar fuera. He encontrado jóvenes españoles que quieren volver, que se vuelven a España a pesar de que van a cobrar menos que en otros países, porque el nivel de vida es superior. Ese nivel de vida son realmente muchas cosas; no solamente el salario”.

LA DEUDA Y SU PESO. Comentamos a Daniel Lacalle sobre el peso del endeudamiento público; él considera que “no parece que la deuda publica en estos momentos vaya a generar un riesgo para la economía. El aumento de las necesidades de financiación de España está por debajo de su media histórica; por lo tanto, la demanda de bonos de España se mantiene relativamente sana. Mientras el proceso de reducción de déficit y las necesidades de financiación neta sean decrecientes, la deuda española está bien soportada. Pero es muy cierto que hay que comenzar a llevar a cabo políticas para aprovechar los periodos en los que hay alta liquidez: no para reducir el déficit, sino para reducir la deuda total. No solo a nivel de deuda sobre PIB, sino también de deuda líquida”.

El economista jefe de Tressis señala: “La inversión extranjera en deuda en estos momentos es relativamente pequeña. Ahora mismo la deuda que emite el Banco Central de España la compra fundamentalmente el Banco Central Europeo. De ahí que el riesgo se incremente cuando el BCE deje de comprar y se produzca un shock y suban muy rápido los tipos de interés”, y vuelve a coincidir con las previsiones de todos los expertos: “Ahora el BCE está comprando nuestros bonos. Verás que cuando deje de comprar se disparará la prima de riesgo”.

Le decimos que intimida que la adquisición extranjera de deuda represente conceder algunas ‘ventajas’ especiales a esos inversores en el marco de las relaciones bilaterales. Daniel Lacalle nos aclara que “normalmente hay una correlación entre inversión financiera directa y relaciones bilaterales con la compra de deuda. Detrás de ello hay una visión generalmente positiva sobre el desempeño de la economía; no por un efecto causal, sino por una percepción de que la economía de ese país va bien. Compras deuda e inviertes más, y tienes más relaciones bilaterales porque tienes mayor confianza, la confianza que ese país genera”.

En este escenario, Lacalle afirma que “para esos países es fundamental aumentar o fortalecer sus reservas en moneda extranjera, y comprar deuda europea es un activo de bajo riesgo. Se les reduce el riesgo de devaluación si están en sus monedas locales. Estos países compran bonos de países que consideran seguros y España representa esa seguridad”.

Y Rafael Pampillón pragmáticamente remata: “El inversor extranjero viene a invertir porque tiene una oportunidad de hacer negocios y encuentra un país con impuestos reducidos, un espacio estable para desarrollar producción y dentro de un gran mercado como lo es la UE, con una moneda muy fuerte y todas las ventajas que ello supone.”

Para sortear con éxito la próxima crisis, hay bastante por hacer, pero el tiempo es escaso; ¿quién pondrá el cascabel al gato?

Artículo publicado en el número de mayo de la revista Capital, que puede adquirir en el quiosco o en este enlace: https://bit.ly/2kTjdUS