A fondo

¿En qué formarse para tener un empleo digno?

Invertir en un máster en España es casi una garantía de trabajo, pero no de buenos salarios. La cara buena de la moneda es que solo el 6,73% de los titulados con un máster en 2013 no consiguió insertarse en el mercado laboral, según el último barómetro del Observatorio de Empleabilidad y Empleo elaborado por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), la Cátedra Unesco de Gestión Política y Universitaria de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y la Obra Social La Caixa. El vaso medio vacío es que el 47% de los titulados cobra ahora, casi cinco años después, menos de 1.200 euros mensuales; uno de cada cuatro, menos de 1.000. Solo el 13% cobra más de 2.100. El estudio se ha hecho sobre una muestra de 50 universidades, públicas y privadas.

”Los datos son alarmantes, pero no nos sorprenden. El sindicato de los técnicos de Hacienda ya había alertado el año pasado de que la mitad de los trabajadores en España son mileuristas”, ha afirmado Jorge Martínez, autor del informe. De acuerdo a la pesquisa del Observatorio, solo el 42,45% de los titulados tiene ahora, cinco años después, un contrato indefinido. Casi el 40% se encuentra empleado con un contrato temporal, y otro 11,44% en una beca, práctica, contrato de formación, prueba o aprendizaje. El 33% de los que consiguieron insertarse en el mercado laboral aún siguen, casi cinco años después, en puestos adecuados a ”estudios universitarios” inferiores al máster.

«Uno de cada tres cree incluso que el trabajo que pueda conseguir de aquí a cinco años no sería el adecuado para su desarrollo profesional, por lo que barajaría la opción de irse fuera. Eso debería preocuparnos», subraya Martínez. ”El ojo hay que ponerlo en el mercado de trabajo. No es que sobren las personas cualificadas: es que el mercado no las absorbe o las infrautiliza. Todo ello se ha agravado con la crisis. Los sectores más cualificados han tendido a perder incentivos”.

El experto asegura que el problema ‘es de fondo’: “Tiene que ver con la estructura productiva de nuestro país, que es lo que falla». Apunta contra los ”recortes” en la partida de Innovación y Desarrollo efectuados por el Gobierno español desde el año 2007.

«En otros países, como, sin ir más lejos, Portugal, no se han tocado las partidas de I+D, y en España sí», insiste Martínez. «Aquí falta una visión más a largo plazo respecto a la estructura productiva. El sector servicios crece y genera empleos que, por lo general, no requieren una alta cualificación. Hace falta incentivar a nivel formativo y empresarial otros sectores como la industria química, la tecnología y la ingeniería”, dice Martínez. Según su estudio, los titulados en másteres de ingeniería y arquitectura son los que salieron mejor parados en sueldos, los que más contratos indefinidos consiguieron (más del 50%) y los que menos tardaron en conseguir un empleo. Los de Ciencias y Humanidades, por el contrario, coincidieron en ser los que menos contratos indefinidos obtuvieron y los que más tardaron en conseguir un empleo.

Pilar Llácer, directora de un estudio de la EAE Business School publicado en febrero sobre los trabajos más demandados por las empresas, asegura que el “déficit” en la oferta de profesionales para las empresas pasa ahora por los perfiles tecnológicos: “Las posiciones cuya demanda está creciendo se relacionan con la tecnología: la ingeniería informática y la capacidad comercial, dentro de un entorno en el que cada vez más empresas quieren adaptarse a la economía digital”, esgrime. “Y, ojo: también crece la demanda de profesionales de la salud. No aparece entre las primeras, pero va creciendo de forma notable. Somos una población envejecida que va a demandar cada vez más servicios relacionados con la salud”, añade. Según el estudio que ha dirigido, hecho en colaboración con la Asociación Española de Directores de Recursos Humanos y la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, las posiciones de ‘experto en Big Data’ (gestión y análisis de grandes volúmenes de datos), ‘Científico de Datos’ (más especializados en la ‹proyección y predicción› de comportamientos a partir de los datos analizados), Ingeniero Industrial e Ingeniero Químico serán las más demandadas por las empresas españolas de aquí a los próximos tres años. Asimismo, el informe revela que el puesto de ‘experto en Big Data’ encabeza el ranking de los puestos considerados por las empresas como los “más difíciles” de cubrir en los próximos tres años, seguido del ’Científico de Datos’, el Ingeniero Informático y el ‘Responsable de Ciberseguridad’.

”Ya no son solo las grandes multinacionales las que buscan beneficiarse de la tecnología. También las pequeñas y medianas empresas españolas buscan personas capaces de procesar datos, bien directamente ellos mismos, o indirectamente a través de una consultora”, ha explicado el profesor decano de la Barcelona School of Management de la Pompeu Fabra, Daniel Sierra. Incide en que la demanda tiende hacia el doble perfil: el experto en gestionar datos y el “Ejecutivo”, no tan especializado, pero con el suficiente conocimiento para liderar proyectos que apliquen el conocimiento de los expertos. Su universidad ha sido de las primeras en apostar por grados universitarios para esta disciplina (con un precio de matrícula de en torno a 2.500 euros anuales). La formación de este tipo disponible en España actualmente pasa sobre todo por másteres para los que, como apuntan desde la Fundación Universia, “se requiere por lo general contar con estudios de Grado en áreas como Informática, Telecomunicaciones, Estadística o Ingeniería”.

”Las universidades no están formando suficientes profesionales para la actual demanda que hay en el mercado”, remarca Llácer, en la misma línea que Serra. ”La demanda de expertos en Big Data y Data Science crece como la espuma, y la oferta no ha seguido el ritmo”, señala el profesor. No obstante, asegura que «ahora están surgiendo iniciativas de grados como champiñones por España». Un ejemplo es Cataluña, donde la Politécnica ha iniciado uno este año y la Autonóma lo hará el que viene. “En pocos años se convertirá en un grado habitual entre las universidades públicas, como sucedió con la ingeniería industrial y la ingeniería de caminos, aunque, claro, desde las universidades siempre vamos con algo de retraso respecto a las empresas y más aún, respecto a la tecnología”.

Un estudio de la Fundación Cotec para la innovación de mayo de 2017 alertaba de que el mercado laboral español tenía ya entonces una demanda de 350.000 puestos relacionados con la formación digital que no puede cubrir. Entre ellos citaba el de Big Data, el sector cuya demanda había crecido más rápido. Atendiendo al mismo informe, la cifra de puestos tecnológicos sin cubrir ascendería a los tres millones en 2020.

En paralelo, según la investigación de Cotec, el sector del Big Data empleó ya en 2015 a 10.500 profesionales y habría crecido anualmente a un ritmo del 30% tanto en 2016 como en 2017. En 2018 ha alcanzado los 18.000 profesionales, y en 2019 se espera que la demanda suba otro 30%. El mismo informe alerta del déficit de profesionales, citando a Carmen Artigas, cofundadora de Synergic Partners. En su análisis de 2015 afirmaba: “Durante el año 2015 se duplicó la demanda de estos profesionales, pasando de 1.797 vacantes en 2014 a 3.447 en 2015, un 92% más que en el año anterior. Para estos puestos, el nivel de competencia apenas ha variado, pasando de seis a siete inscritos por vacante”.

“Es una profesión novedosa. En unos años se estabilizará y surgirá la figura del CEO (director ejecutivo) de datos”, pronostica Sierra. Advierte de que en España “nunca hemos tenido una cultura de la numerología. Países como EEUU, Inglaterra, Alemania o Francia nos llevan mucha ventaja en términos de la formación que demandan las empresas”.

Serra y Llácer coinciden en que el déficit de profesionales tecnológicos en general y de Big Data en particular para las empresas españolas es responsabilidad de las incipientes pero todavía escasas opciones universitarias de formación (y que en ocasiones literalmente no cubren el perfil que la empresa demanda), del mayor atractivo de empresas extranjeras frente a las nacionales para estos perfiles, y también del reducido número de jóvenes que se interesa por estas disciplinas. Según Universia, de hecho, “las universidades españolas no logran atraer a los jóvenes hacia las carreras digitales o STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática). Solo un 7% de los estudiantes que cada año se inscribe en una universidad opta por carreras tecnológicas”.

“Es un tema político: fomentar las disciplinas tecnológicas en todos los centros educativos”, opina Llácer. “Hay que poner el foco en la educación primaria y secundaria. Todavía se pone muy poco foco en las profesiones tecnológicas; sobre todo, en la principal base de ellas: las matemáticas”.

En cualquier caso, la escasez de profesionales en disciplinas tecnológicas las hace especialmente atractivas de cara al salario. Según un informe reciente de la Inesdi Digital Business School, el sueldo de un profesional del Big Data en España puede oscilar entre los 40.000 y los 90.000 euros al año; el de un responsable de estrategia digital, entre 80.000 y 200.000.

Artículo publicado en el número de mayo de la revista Capital, que puede adquirir en el quiosco o en este enlace: https://bit.ly/2MWNcr9