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Una alimentación para adelgazar pero también cuidar la salud

La alimentación y su repercusión en la salud, es uno de los temas que ocupa un papel central en las preocupaciones generales. Esto se debe, principalmente, a todas las enfermedades que han aumentado por unos hábitos alimentarios malos y por el creciente interés de las personas por conocer y consumir los mejores productos que sean beneficiosos para el organismo, consiguiendo una vida mucho más saludable y más sana.

Por este motivo, hoy en día podemos encontrar una gran cantidad de información, tanto en Internet como en numerosos estudios e investigaciones publicadas, referente a los tipos de alimentación que existen, las distintas dietas o cuales son los alimentos recomendados por los nutricionistas debido a su alto valor nutricional, o sobre aquellos alimentos que son los idóneos para llevar una dieta en la que el objetivo sea bajar de peso, como los que aparecen en esta página.

Gracias a todos los recursos digitales que existen en la actualidad, cualquier persona puede conocer y resolver las dudas que tenga sobre la alimentación de primera mano, y de fuentes seguras. Dudas y cuestiones tan diversas que van desde cuál es el pan que engorda menos, hasta cuanta cantidad de fibra necesita nuestro organismo para funcionar de una manera correcta, pudiendo mejorar la dieta al adquirir más conocimientos sobre los alimentos que estamos consumiendo.

La importancia del metabolismo y la alimentación

Uno de los principales problemas de las sociedades modernas es el sobrepeso, sin embargo, los problemas relacionados con el peso no siempre tienen un origen en la mala alimentación, también dependen de la constitución de cada persona y de la rapidez y eficiencia con la que trabaja su metabolismo.

No a todas las personas les sientan bien los mismos alimentos, esto es un hecho innegable. Se debe a que el metabolismo de cada persona es diferente y, sus funciones y capacidades pueden ser mayores o menores, pudiendo convertirse en una ventaja o en una gran desventaja. Por esto, es importante cada persona conozca a fondo su organismo y la forma en la que trabaja su metabolismo, escogiendo consumir aquellos alimentos que le sientan bien y los cuales pueda, además de digerir bien, aprovechar todos los nutrientes y obtener la energía que se necesita.

Con el gran número de dietas que existen y todos los diferentes alimentos provenientes de todo el mundo, es difícil saber qué es lo que más nos conviene, por eso, conocerse a uno mismo es de vital importancia, solo de esta manera se puede conseguir un organismo sano y eficiente a través de la alimentación.

Reducir los azúcares y los hidratos de carbono

Una de las principales claves para poder llevar a cabo una alimentación sana, es reducir desde el primer momento el consumo de azúcares y de hidratos de carbono. Nunca antes en la historia habíamos consumido tanta cantidad de azúcar, ya que este está presente en la gran mayoría de los productos procesados, los cuales consumimos cada vez más. Los mismo pasa con los hidratos de carbono provenientes, sobre todo, de la pasta, del pan, del arroz o del maíz.

Su consumo se ha disparado en los últimos años, de tal manera que, se han convertido en las principales fuentes de energía que obtenemos de la alimentación. No obstante, su consumo también es fuente de enfermedades, puesto que hemos dejado de consumir muchos alimentos frescos que aportan los nutrientes que necesitamos. Por lo tanto, cualquier dieta saludable que se precie, se caracteriza, básicamente, por la disminución de la ingesta de azúcares e hidratos de carbono.

Una alimentación sana y consciente, una vida de mayor calidad

Hace unos años atrás, se llevó a cabo un reportaje fotográfico en el que se mostraba a familias provenientes de diferentes países, junto a todos los alimentos y productos que consumían en una semana. Las dietas de un familia a otra varían considerablemente, siendo los alimentos principales los locales de las zonas.

Sin embargo, esto no ocurría en las dietas que tenían las familias de los países considerados como las principales potencias del mundo, como Estados Unidos o Reino Unido, donde los productos procesados, las bebidas azucaradas y la comida rápida formaban parte de los hábitos de alimentación diarios de las familias.

De esta manera, es comprensible que los países más ricos sean aquellos en los que se desarrollan más enfermedades cardiovasculares y las relacionadas con el peso, ya que se consumen menos productos locales, se cocina menos y se come más rápido. Por ello, para tener una vida plena y de calidad, sin enfermedades y con energía todos los días, es necesario tomar conciencias de la alimentación que llevamos a cabo, priorizando siempre los alimentos frescos y de temporada, los que mejor sientan a nuestro organismo, y evitar aquellos que estén vacíos de nutrientes y solo sirvan para calmar la ansiedad o llenar simplemente el estómago.