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¿Una nueva era para el tabaco?

El precio de cada calada se está poniendo por las nubes. Al menos esa es la clara tendencia detectada en Francia y es de suponer que el resto de países europeos la sigan y, por supuesto, también España. Y es que de un tiempo a esta parte subir los impuestos se ha convertido en algo muy popular. De ahí que lo que les espera a los fumadores sea un futuro cada vez más caro.

Los consumidores, por su parte, hacen sus cuentas y son cada vez más los que se han pasado al tabaco de liar: más barato y menos dañino, dicen algunos. Pues bien, el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) pide también al Gobierno que suba los impuestos a este tipo de tabaco, ya que contiene 7.000 sustancias aditivas diferentes, muchas de las cuales son cancerígenas. Aunque es cierto que los fumadores de tabaco de liar consumen menos cigarrillos al tener que hacérselos ellos mismos (una media de 18 frente a los 27 de los fumadores de cajetilla), se ha demostrado que los primeros dan más caladas y más profundas. Los fumadores de tabaco de liar tienen más del doble de probabilidades de desarrollar cáncer de boca, faringe o laringe, eso sí, con un bolsillo -hasta ahora- más saneado.

Mientras tanto, las multinacionales buscan nuevos nichos de mercado, nuevas formas de consumir, nuevas oportunidades para hacer su negocio. Hace unos años lanzaron el cigarrillo electrónico. Ahora, la multinacional estadounidense Philip Morris ha dado un giro de tuerca más y ha presentado “Iqos”: una nueva forma de fumar tabaco, esta vez sin combustión.

Iqos permite controlar la temperatura a la que se calienta el tabaco eliminando la combustión del cigarrillo, con lo que se eliminan cerca del 90% de las sustancias nocivas liberadas, “ofreciendo una solución a los millones de consumidores de tabaco actuales, que no pueden o no quieren dejar de fumar”, asegura Mario Masseroli, director general de la empresa en España. Es la alternativa digital al consumo de tabaco tradicional, o al menos así quiere posicionarse en el mercado.

Y es que Philip Morris ha cambiado su discurso y eso se nota cuando se charla con su máximo representante en nuestro país. “Recomendamos que no se fume, pero si uno va a hacerlo, tratamos de buscar nuevas soluciones, y sacar al mercado nuevos productos que permitan hacerlo minimizando los riesgos para la salud -explica- y lo mismo le recomendaría a mi hijo, que no fumara, pero si fuera a hacerlo, le diría que lo hiciera con Iqos”. Sorprendente, ¿verdad?

El secreto esta vez no está en la masa, sino en la combustión del tabaco. O más bien, en la ausencia de ésta. Y es que según explican desde Philip Morris, la combustión del cigarrillo es la máxima responsable de los efectos nocivos para la salud que genera fumar, si bien es cierto que la nicotina es la responsable no sólo de la adicción sino también de algunas patologías como la hipertensión. “Al eliminar la combustión -dicen- nos ahorramos lados del consumo de tabaco”. Y es que un cigarrillo puede llegar a alcanzar los 800 grados centígrados de temperatura. Iqos mantiene el cigarro por debajo de los 300 grados, posibilitando que éste se caliente pero que no combustione, impidiendo la liberación del 90% de sustancias perjudiciales para la salud. Es, por tanto, y así lo describen desde Philip Moris, “una auténtica revolución en el sector” al permitir fumar de otra forma.

Iqos no es un cigarrillo electrónico. Y no lo es porque lo que se fuma es tabaco. Tabaco que contiene nicotina. De esa forma, el consumidor encuentra en el producto lo que busca. La experiencia es, por tanto, muy diferente a fumar vapor como ocurre en el dispositivo electrónico, sino que es muy similar a la de fumar un cigarrillo convencional, haciendo así más fácil que los consumidores puedan adoptarlo como una alternativa menos perjudicial a su vicio de siempre.

De hecho, Philip Morris quiere sustituir progresivamente los cigarrillos convencionales por productos con un potencial de reducir el riesgo. Y es que la compañía hace ya 10 años que dio un giro a su posicionamiento y decidió acometer el gran cambio que le demandaba la sociedad. Acosada también por los costosísimos procesos judiciales en Estados Unidos, a las grandes tabaqueras no les quedó otro remedio. Y como tantas veces pasa, la alternativa era clara para ellos: renovarse o morir.

Y desde Philip Morris se decidió abordar la cuestión de fondo: el daño que provoca a la salud el tabaco. Desde entonces, la compañía está apostando por el desarrollo y la investigación de productos innovadores sin combustión.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se espera que en 2025 seguirá habiendo más de 1.000 millones de fumadores en todo el mundo. Y eso a pesar de las enormes campañas llevadas a cabo por los ministerios de Sanidad de medio mundo, entre ellos España.

Esas personas, a pasar de todo, seguirán fumando y desde el sector tabaquero creen que deben ofrecerles alternativas reales al cigarrillo con el potencial de reducir el riesgo. El cigarrillo electrónico fue uno de los últimos intentos. Sin embargo, no ha dado los resultados esperados, ya que consumir productos sin nicotina genera frustración en el consumidor que no ve satisfecha esa necesidad creada en su organismo.

La novedad de Iqos es ésta: que se incluye en el dispositivo electrónico cartuchos de tabaco que incluyen nicotina. Y es que eso es lo que destacan desde Philip Morris, quienes han encargado una serie de estudios científicos que, según ellos, concluyen que el humo que se genera por la combustión del tabaco y no la nicotina, “es la principal causa que provoca las enfermedades relacionadas por el consumo de este producto. Por este motivo, está desarrollando productos que calientan el tabaco en vez de quemarlo”, aseguran.

En España no existen datos solventes actualizados sobre el consumo de tabaco. Los últimos fueron recogidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2014, y son los publicados por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, que dirige Dolors Montserrat. Pues bien, hace cuatro años el 23% del total de la población española de más de 15 años de edad, se consideraba fumadora habitual de tabaco. Este porcentaje se disparaba hasta el 38,4% entre estudiantes de la ESO, quienes declaraban haber probado el tabaco alguna vez en la vida.

Desde la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), sin embargo, no incluyen entre sus programas gratuitos para dejar de fumar los cigarrillos electrónicos, y advierten, que mientras la comunidad científica no demuestre lo contrario, “el tabaco está directamente relacionado con el cáncer de pulmón en un 90% de los casos y hasta un 30% con las muertes por cáncer en el mundo, ya sea mediante su consumo por medios tradicionales como por otros dispositivos que lo calienten evitando su combustión”.

En España la incidencia del cáncer difiere por sexos. Es más frecuente en hombres (60% de los casos) que en mujeres (40%); con más de 50 años, el incremento de los casos en varones es muy superior al de las mujeres, según las cifras de los últimos años analizadas por la AECC. Por comunidades autónomas, Andalucía se lleva la palma, seguida de Cataluña y Madrid. Y por tipo de cáncer, el de colón es el más frecuente, seguido del de próstata, pulmón (éste relacionado directamente con el tabaquismo) y mama.

La visión de la AECC es compartida por el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), integrado por más de 30 sociedades científicas y asociaciones profesionales del ámbito sanitario, con respecto al Iqos. Desde el CNPT son partidarios de aplicarle “la misma regulación que al resto del tabaco”.

Para la CNPT, el Iqos “es un producto de tabaco, y, como tal, contiene nicotina y otras sustancias tóxicas. Aunque algunas de estas sustancias estén en menor concentración que en el cigarrillo de combustión, eso no impide considerar el uso del Iqos como un riesgo para la salud. De hecho, no existen evidencias sólidas que avalen la seguridad de este producto ni su eficacia como estrategia de reducción de daños”, y advierte que “el consumo del Iqos puede tener el efecto poco deseable de retener a las personas  fumadoras en su adicción y ser una puerta de entrada a la misma”.

Además, “al ser un producto de tabaco, el dispositivo debe someterse a las mismas prohibiciones en cuanto a su uso en espacios públicos cerrados, y en cuanto a su publicidad y promoción. La prohibición de la publicidad y promoción debería aplicarse no sólo a los cigarrillos Iqos (Heatsticker), sino también al dispositivo electrónico en sí, dado que su única finalidad es la de consumir este tabaco sin combustión”.

Finalmente, el CNPT “alerta a las autoridades competentes sobre el espacio de permisividad que se ha abierto a la publicidad y promoción de los productos novedosos de tabaco, y del importante freno que esto supone al obstaculizar la desnormalización del tabaquismo en nuestra sociedad. Por todo ello, el CNPT considera que los profesionales de la salud deben desaconsejar el uso de los Iqos entre sus pacientes, sean o no fumadores”.

Sea como fuera, el propio CNPT reconoce que Iqos “puede reducir la concentración de algunas sustancias tóxicas producidas por la combustión del tabaco convencional”. Sin embargo, para que se confirme este extremo deberemos esperar algunos años, mientras concluyen los estudios y las investigaciones sobre su impacto en la salud de los seres humanos, que ya se están desarrollando.

En este sentido, la FDA se compromete a fomentar el diálogo sobre la reducción de los niveles de nicotina en los cigarrillos, pero deja claro que esto no se aplicaría a los productos sin combustión. Según el comisionado de la FDA, Scott Gottlieb: “Buscar formas de reducir la nicotina en los cigarrillos hasta niveles mínimamente o no adictivos, sin modificar el contenido de nicotina de los productos sin combustión como los cigarrillos electrónicos, es uno de los pilares de nuestro nuevo enfoque integral para una regulación eficaz del tabaco”, aseguran desde allí.

Liar, electrónico, tradicional… el tabaco sigue pudiéndose adquirir y disfrutar. La decisión, como siempre, es del consumidor.

Artículo publicado en el número de mayo de la revista Capital, que puede adquirir en el quiosco o en este enlace: https://bit.ly/2MWNcr9