Empleo Tecnología

Revolucionando el empleo

Andrés García-Arroyo recuerda aquellos tiempos en los que el responsable de recursos humanos de una gran empresa con posibilidades de expansión llamaba a alguna de sus delegaciones y preguntaba: “¿Cuánta gente tenemos en Aragón? ¿Cuántos se moverían a Zaragoza para realizar este trabajo? ¿Quiénes están en esta horquilla salarial?”.

Este método rudimentario es precisamente el que pretende dinamitar la compañía que dirige en España. Workday proporciona una plataforma informática que automatiza esta información y permite que el trabajo de cada empleado sea más eficaz.

A nivel global ya es un empresón de 7.000 empleados y más de 1.000 millones de dólares de facturación. En España está dando sus primeros pasos.
La implantación de Workday tiene sentido en empresas de más de 1.000 empleados, con intenciones de internacionalización y de adquisición o fusión con otras compañías. Organizaciones con cierta complejidad.

Su sistema democratiza la información. La hace accesible a cada uno en función de su puesto. Aumenta la eficiencia de las empresas. Elimina puestos de trabajo de escaso valor añadido.
Lejos de verlo como una amenaza, García-Arroyo lo contempla como una oportunidad. “Se puede recolocar a esas personas formándolas y asignándoles funciones más estratégicas”, señala Andrés García-Arroyo.

La transformación afecta también a empleados con potencial. “Podemos detectar cuántos empleados hay por sexo, cuántos por grado profesional, cuántos en el cuartil más alto del salario… Podemos saber qué empleados tenemos en riesgo de que se vayan y ofrecerles posibilidades de desarrollo, selección o un bonus”, explica.
Esta gestión activa en la retención del talento es la que probablemente ha convencido a clientes como Unilever, Rolls Royce, Airbus, Sony, Nissan, Amazon o Netflix, que hoy en día trabajan con Workday.
La herramienta les permite también mayores posibilidades de expansión y de mejora de la compañía. “Puedes cambiar tus procesos. Hacerlos de una manera distinta mañana en tu filial de Perú. También puedes saltarte todas las aprobaciones del proceso de selección si mañana tienes que contratar a cien personas”. O controlar el historial de pagos de un proveedor y hacer saltar la alarma automáticamente si se detecta que puede incumplir sus compromisos.

Esta tecnología empuja un inevitable proceso de transformación en las compañías. Los directivos lo saben, y son conscientes de que han de reconvertir sus empresas si no quieren desaparecer. Para lograrlo, quizá la mejor vía sea hacerlo con su propio equipo. “El mismo ejecutivo que ha de mantener su cuenta de resultados es consciente de que la capacidad de time to market (llevar los productos al mercado en el momento apropiado) es mayor con sus empleados actuales”, estima García-Arroyo.
Su conclusión podría parecer poco convincente a tenor de lo que suele ocurrir en España. Cuando la situación empeora, el ejecutivo suele tirar por la calle de en medio y despide al personal, especialmente al de edad más avanzada.

A pesar de ello, García-Arroyo afirma que la transformación digital “genera un número brutal de oportunidades profesionales que no existían”. Pilotos de drones, por ejemplo. Eso sí: admite que se va a producir una modificación mucho más drástica de la fuerza laboral. Aún así, no piensa que la automatización vaya a traducirse en una erradicación masiva de puestos de trabajo para los humanos. “El ser humano se equivoca, pero también es el único capaz de hacer cambios”, señala.

Aunque en España hemos tendido tradicionalmente a un trabajo fijo para toda la vida, el directivo de Workday recuerda que ya ha habido otras ocasiones en las que hemos sido capaces de transformarnos. La reconversión industrial fue un buen ejemplo. España se situó como segunda potencia de Europa, solo por detrás de Francia. La revolución está llegando. Directivos top como Larry Ellison lo han descubierto. En un reciente evento destacó Workday como la gran amenaza de su compañía Oracle, junto a Salesforce y SAP. Será porque la gran transformación del puesto de trabajo no ha hecho más que empezar.

Artículo publicado en el número de septiembre 2017 de la revista Capital, que puede adquirir en el quiosco o en este enlace: https://bit.ly/2KSMfU3