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Michelin: un negocio que va sobre ruedas

En el año 1900, en Francia, había pocos coches (100, 1.000), y no sabían adónde ir. Para solucionar este drama y para fomentar el uso de los neumáticos, Michelin comenzó a darles ideas para viajar: numeró las carreteras, puso carteles indicándoles dónde estaban pueblos y ciudades, lanzó guías para sugerir lugares en los que alojarse y comer o para encontrar las droguerías donde se vendía la gasolina… Esto último fue el origen de la famosa Guía Michelin, que aún hoy aporta a la marca notoriedad y prestigio. Pero sobre todo fue el modo en el que la enseña comenzó a colarse en la cabeza de los consumidores.

La presencia de Bibendum, el famoso muñeco de Michelin construido con llantas, también le ayudó a ser más conocida. Hace unos años fue reconocido como el mejor logo del siglo XX. Pero, además de todos estos elementos importantes, lo que ha impulsado a Michelin ha sido su empeño en fabricar neumáticos que mantengan sus prestaciones hasta el final de su vida. Este leit motiv ha sido premiado por el mercado, que le ha convertido en una empresa que hoy factura más de 20.000 millones, gana más de 1.600 y rebasa los 100.000 empleados.

España ocupa un lugar importante dentro de esta historia de éxito. Produce el 15% de los neumáticos de la compañía y es líder de ventas en nuestro país.

La compañía francesa desembarcó en nuestras fronteras en 1906. Empezó a fabricar aquí en 1934. Por aquel entonces no había más que tres marcas en el mercado: Firestone, Pirelli y ellos. Otras multinacionales no tuvieron éxito. Nuestro territorio cuenta con unos 7.000 empleados y cuatro factorías líderes en su sector. La más antigua está ubicada en Lasarte (Gipuzcoa). Produce los neumáticos de motocicletas de la marca para todo el mundo. Aranda posee la fábrica de ruedas de camión más grande y más productiva de la compañía. Se ocupa además de neumáticos de autobús y de metro (en España no hay, pero sí en seis-siete ciudades europeas). Valladolid fabrica para turismos, vehículos agrícolas y recauchutados para camiones. Vitoria se centra en turismos: doce millones de neumáticos al año, 40.000 al día. De allí surgen cada día cuarenta o cincuenta tráilers cargados de ruedas. Trabajan además para obra civil. Poseen el Récord Guinness de neumático más grande: nada menos que cinco metros de altura y 5.000 kilogramos de peso.

El negocio de los neumáticos tiene muchos retos. Han de frenar bien, durar mucho y consumir poco. El 20% del consumo de carburante de los coches se debe a las ruedas. Los requisitos ideales de los neumáticos son, en principio, incompatibles. Los que frenan bien no duran, y los que duran no frenan bien.

Michelin ha tratado de vencer estos obstáculos, sobre todo, con innovación. Creó el primer neumático de coche en el año 1.895, los hilos metálicos para las ruedas de camión en 1.930 o los neumáticos radiales de las motocicletas en torno a 1.950. Su último invento ha sido Vision: la rueda sin aire. Es un neumático concepto. Podría comercializarse a partir de los años 2023-2025.

La firma también está tratando de ser pionera en la fabricación de neumáticos para bajas temperaturas. Las ruedas no funcionan igual con mucho calor que con frío o hielo. Si son de invierno y circulan en verano, se desgastan y frenan peor. Para combatirlo, algunas marcas han lanzado neumáticos de verano y de invierno. Su inconveniente es que hay que cambiarlos. Michelin puso en el mercado hace año y medio una rueda que se comporta igual en verano que en invierno, con la ventaja de que no hace falta ponerle cadenas cuando circula sobre la nieve.

Esta firma francesa hace un gran esfuerzo en I+D. Dedica a ello unos 6.000 empleados. Su objetivo es idear técnicas para que los neumáticos lleguen al final de su vida con el mayor nivel de prestaciones posible. Esta apuesta por la investigación genera algunas diferencias claras con los competidores. Pirelli ofrece unas ruedas más blandas y con un agarre más alto. “En algún caso puede ser mejor que el nuestro, pero duran la mitad”, afirman desde Michelin. Continental cuenta con unas prestaciones similares a las de la marca francesa. “Pero ellos mismos reconocen que sus tres milímetros de profundidad no responden en superficies mojadas; nosotros garantizamos hasta 1,6 milímetros”, afirman en Michelin.

Junto a la innovación, Michelin reconoce una apuesta firme por el medio ambiente. Estudia cómo reducir el impacto de sus neumáticos a lo largo de todo su ciclo de vida. En cuanto a la materia prima de su fabricación, trabajan en la producción sintética a partir de vegetales (los neumáticos pueden producirse también a partir de petróleo). Conseguida la materia prima, las fábricas cuentan con un plan de reducción de vertidos, residuos, emisiones de co2 y gases de efecto invernadero, menor consumo de energía y de recursos naturales. Este segundo paso tiene ventajas económicas y para el medio ambiente. El tercer paso tiene que ver con el uso de las ruedas, una vez ya en el mercado. El 90% de su impacto medioambiental tiene que ver con el consumo de carburante. Cuanta menor presión tengan las ruedas, más consumen. Por eso este apartado tiene que ver con la responsabilidad de los conductores. También afecta a los coches eléctricos. Si la presión de las ruedas está bien, el coche consume menos y la batería dura más. El último paso para salvaguardar el medio ambiente se da fuera del uso del neumático. Michelin cuenta con un programa (Signus) para recogerlos cuando dejan de utilizarse. En España no van al vertedero.  Una vez triturados, pueden usarse como materias primas para parques infantiles o campos de fútbol. En el futuro se espera que ese material sirva para fabricar nuevos productos.

Como se ve, la cabeza de Michelin no para de trabajar. Quizá por eso la compañía no para de crecer en facturación y en beneficios.

Reportaje publicado en el número de octubre de la Revista Capital. Para ver otros contenidos de ese número o de otros, visite este enlace: http://bit.ly/2GMlUl3.