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Posicionar en tiempos difíciles, el posicionamiento orgánico en la actualidad

Todo el que ha tratado con portales web o ha visto algo relacionado con el mundillo de internet, ha oído en más de una ocasión el término SEO. Las siglas de Search Optimization Engine se utilizan para hablar de los criterios y técnicas a través de los cuales se consigue que una página web escale puestos en los buscadores, en esos que hacen de puente entre el usuario y cualquier portal online.

El concepto se empleó por primera vez en el año 1997, cuando era todavía algo muy primitivo y con una metodología que se limitaba a introducir las keywords (palabras clave) adecuadas en el lugar adecuado. Sin embargo, las tecnologías han cambiado muchísimo, el comportamiento de los usuarios en la red también y, por supuesto, los criterios por los que los buscadores, como el todopoderoso Google, eligen quién o quiénes deben aparecer más arriba en sus listas de resultados.

Hablamos de Google porque es el gigante, el que copa casi un 70% de las búsquedas que se hacen en internet. La subsidiaria de Alphabet despuntó por establecer una página desde la que acceder a cualquier otra introduciendo unos términos clave (las citadas keywords), con una velocidad muy rápida. A día de hoy, su alcance es tal que nadie desconoce su nombre, de la misma forma que tampoco desconoce esos terminales en los que habita gracias al sistema Android.

Pero, volvamos al SEO. El posicionamiento orgánico es la llave para que una página consiga un aumento de tráfico y, en el caso de una empresa, que su volumen de negocio pueda aumentar atrayendo a una mayor clientela. Ser de los primeros entre los resultados para unos términos concretos es una puja en la que todos tratan de dar el máximo rendimiento, pero en la que pocos saben cómo conseguirlo realmente. Y gran parte de la culpa la tiene también Google, ya que cada poco tiempo modifica los algoritmos que utiliza para dar prioridad a unos u otros entre sus resultados.

También es importante valorar el efecto de las redes sociales, o el avance en materia de diseño web. En el primero de los casos, plataformas como Twitter, Facebook u otras tantas que se enfocan en lo social están sirviendo para generar un aumento en volumen de tráfico que, a su vez, ayuda a ganar autoridad de cara a buscadores y mejorar en dicho posicionamiento. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce.

Según palabras de Juan Francisco Rodríguez, gerente de la agencia SEOAmplifica.es’, localizada en Palma de Mallorca, “basar tu presencia en internet en el uso de redes sociales es un error que cometen muchas empresas; hay que tomar las redes sociales como un canal de tráfico, de atención al cliente, de fidelización”. La clave, por mucho que haya quienes crean que no es así, no consiste en recurrir a las RRSS como vehículo base para acercarse al público, sino como herramienta con la que complementar el despliegue realizado en la web para fomentar el tráfico.

¿Y cuál debe ser ese despliegue? De nuevo, como explica Rodríguez, “a la hora de diseñar y de desarrollar un sitio web, es recomendable que este cumpla con las pautas y directrices técnicas que los buscadores como Google recomiendan, entre ellas, que sea rápido en cuanto a velocidad y rendimiento de carga, que esté adaptado al uso de dispositivos móviles, que su contenido sea útil para el usuario…”. Los últimos puntos son, de hecho, los más importantes.

Actualmente, el movimiento en redes a través de dispositivos móviles se ha disparado por completo, de ahí que sea tan importante la elaboración de un diseño responsive a la hora de estructurar un portal online. Estos nuevos formatos requieren de repartos diferentes, de cambios en dimensiones y, en definitiva, de una adaptación total a las pantallas, más reducidas que las de un monitor de ordenador. Este punto es especialmente valorable, sobre todo teniendo en cuenta que, actualmente, más de 5.000 millones de personas usan su smartphone para visitar las redes, cerca del 70% de los cibernautas.

Este cambio de audiencia es el principal punto a tener en cuenta a la hora de establecer una estrategia de posicionamiento en buscadores. Las tendencias cambian, de la misma forma que lo hacen las personas y las tecnologías, y hay que seguir un continuo proceso de adaptación para estar siempre a la vanguardia. Internet nunca frena, de hecho su velocidad no hace más que aumentar a un ritmo cada vez más difícil de medir.

Como consecuencia, el SEO también cambia. La prueba más clara es lo diferente que son las técnicas actualmente a como lo eran hace una década, o incluso menos. Aun así, siempre hay un elemento que permanece: primar la calidad para mimar al usuario.