Turismo

Alfredo Serrano: “Nos preocupa la turismofobia en España”

Alfredo Serrano es ingeniero industrial y cuenta con una amplia experiencia en el mundo de los cruceros. Llegó al sector en el año 2002. Desde entonces y hasta 2013 fue director general dela naviera española Iberocruceros. En 2014 la abandonó para pilotar la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros en España. La perspectiva de la patronal le permite ver el negocio desde un ángulo más general. Y ahora que su segmento se recupera, lamenta que a algunos parece no gustarle.

¿Qué le preocupa?
La turismofobia de España. Hay algunos que intentan atacar al sector que mejor desempeño ha tenido durante la crisis. El turismo aporta un 15% del PIB del país; los cruceros facturamos 1.300 millones de euros y proporcionamos 29.000 puestos de trabajo. Ha habido una ligereza en los últimos meses que requeriría un cambio de actitud por parte de algunos. Nos jugamos mucho.

¿Qué otros problemas afectan al sector?
Habría que compaginar las necesidades de seguridad e inmigración con las facilidades para que venga gente de toda fuera de Europa. Conseguir visados es tremendamente complicado. Hay consumidores que tienen la plaza en el crucero y desisten porque no cuentan con él. Habría que hacer más compatible la seguridad con la agilidad. Por otra parte, hay un inquietante aumento de precios en Europa y en España. Las autoridades tienen un gran afán recaudatorio y de tasar al turista. Es una manera miope de contemplar la realidad de los cruceros. Los barcos son movibles, y las compañías pueden decidir ir a otros destinos. La presión fiscal es preocupante.

¿Cómo les afectan la geopolítica y el precio del combustible?
La geopolítica siempre está ahí. Las compañías de cruceros son muy prudentes. Deciden los itinerarios con dos años de antelación y no arriesgan nada. En cuanto al precio del combustible, se ha conseguido una mayor diversificación. Habrá nuevos barcos que naveguen con gas natural licuado. Serán más cuando se amplíen las infraestructuras de este tipo por todo el mundo.

¿Cómo ve la salud del negocio en España?
Es un sector en el que se puede ganar dinero. Eso permite hacer inversiones importantes. Hay una cartera de pedidos de ochenta y cuatro barcos para los diez próximos años. Lógicamente, no le va bien a todas las compañías, pero estamos en un negocio con buenos múltiplos, generador de cash flow y con un buen futuro. El año 2011 fue el pico de emisión de cruceros desde España. Caímos hasta 2015, cuando nos recuperamos. Este año seguiremos creciendo. A nivel global somos el segmento que más ha subido en el turismo en los diez últimos años.

¿De dónde vienen más cruceristas a España?
Tenemos los datos por puertos. Los norteamericanos son los que más visitan el puerto de Barcelona, que es el número uno en España. En Baleares lo son los alemanes, al igual que en Las Palmas y Tenerife, acompañados por los ingleses. El mercado americano es muy importante. Gasta y aprecia; viene unos días antes y se queda unos días más, y luego cuenta en su país lo que ha gustado.

Y a los españoles, ¿dónde nos gusta ir?
Los destinos estrella del verano están en el Mediterráneo occidental: Francia, Italia, las islas del Mediterráneo a las que se acceden desde Barcelona, Alicante y Valencia mayoritariamente. Otros destinos destacados son Grecia, el Adriático, Venecia, el Báltico (Copenhague, San Petersburgo), el Mar del Norte, los Fiordos noruegos… En invierno, el Caribe.

¿Qué ha cambiado en los últimos años en España?
Cada vez hay más puertos que consiguen atraer a compañías de cruceros: Alicante, Cartagena, Mahón, Motril para ir a Granada… Hay más barcos nuevos y mucha innovación en los servicios. Hay cosas que nunca esperarías ver en un crucero. Ha habido una auténtica transformación en la gastronomía, las visitas de los barcos o los espectáculos que se disfrutan a bordo.

¿En qué se diferencia el perfil del crucerista español y el extranjero?
El foráneo que llega a Barcelona tiene una media de 50 años y viaja en pareja. El español es algo más joven (43-45 años) y viaja en familia, a menudo con varias generaciones. El nivel adquisitivo es medio-alto, por no decir alto.

¿También son clientes suyos los ricos con yate?
Existen compañías especializadas en el megalujo. Hay cruceros para ellos. Los hay para todos los bolsillos. El coste es parecido a una estancia de una semana en un hotel. No sabría decir un precio medio. La relación calidad-precio es alta.

¿Cuáles son los principales costes de un crucero?
Depende de las compañías. Hay economías de escala, barcos más grandes que otros… Un barco de 3.000 pasajeros puede contar con una tripulación de 1.200-1.300 personas. El personal es uno de los costes más destacados junto con el combustible, el mantenimiento del buque, los gastos de los puertos (tasas, contratación de servicios, descarga de residuos…). La alimentación también es un desembolso importante.

Hay sectores como los relacionados con la tecnología que a veces tienen problemas para encontrar el talento que necesitan. ¿También tienen ustedes ese problema?
Nuestro reto no es tanto la cualificación. Las compañías de cruceros dan una buena formación interna. Reside más en que se van a incorporar muchos barcos y necesitamos encontrar tripulación para ellos.

¿Podrían mejorar los salarios?
Creemos que son competitivos. Lógicamente, varía según la parte del mundo, pero creemos que están bien remunerados para un trabajo que es duro.

Artículo publicado en el número de julio – agosto 2017 de la revista capital, que puede adquirir en el quiosco o en este enlace: https://bit.ly/2KR7xBA