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El arte de llevar bien las Joyas

El nombre de Graciela Velo empieza a sonar fuerte en el mundo de la moda. En su corta trayectoria ya ha colaborado con una colección cápsula para el Museo Thyssen y sus joyas han desfilado dentro de Merdeces Fashion Week de la mano del diseñador Jesús Lorenzo. Ha triplicado sus ventas desde su inicio.

Formaba parte del equipo creativo de Carolina Herrera y Purificación García, pero decidió crear su propia colección. Vio la oportunidad de diseñar piezas que no podía para ellos. Fue haciéndose una pequeña colección para ella: “La experiencia que viví allí y todo lo que aprendí con ellos, de alguna manera me llevó a tener sensibilidad en un sector que antes desconocía o no había trabajado”.

“No necesité mucha inversión inicialmente. Pagué prototipos y las primeras piezas. Fui poco a poco. No quería embarcarme en algo que desconocía. El emprendimiento fue como algo paulatino. Necesité mucha colaboración y ayuda de externos. Preguntaba mucho, tenía muchas dudas. Tuve una formación extra para tener una visión 360º del sector”, explica Graciela.

Su inspiración la encuentra en el día a día: una exposición, un libro, una pieza de decoración, una película. La inspiración la halla en cualquier lugar, y tienes que tener la visión para captarla.

Sus colecciones son un conjunto de piezas con un baño antiguo, un poco Vintage. Se inspiran en la joyería clásica; Piezas únicas pasadas a bisutería con materiales más nobles y asequibles, como el latón bañado en oro. El tamaño, la concepción y los cierres hacen que sea joyería y no bisutería.

Ella es la parte creativa de su marca Graciela Velo. Elige materiales, volúmenes y acabados. El taller y la fabricación los tiene externalizados “Forman parte de mi equipo, pero no estamos en el mismo espacio. Ellos materializan mis diseños”. Joyas 100% diseñadas y producidas en España. El precio medio de la pieza se sitúa en torno a los 100 euros. Hay algunas por debajo y otras por encima. La más alta son 350 euros por el tipo de trabajo y el material.

Su público es bastante amplio, y tiene mucha personalidad. Las joyas son grandes: “La joya no puede llevarte a ti; tú tienes que llevar la joya”, cuenta Graciela. Realiza piezas especiales y algunos encargos personalizados.

Son clientas que tienen mucho carácter y el estilo muy definido. Al ser piezas muy clásicas, “He visto llevarlas tanto a personas mayores como a jóvenes de 25 años”. Tienen un punto de tendencia, clásico y atemporal que hace que perduren en el joyero.

Cuenta con tienda online y tiendas multimarca. Sus joyas se pueden encontrar dentro de la tienda de Alvarno y Groenlandia. Está valorando la posibilidad de expansión al extranjero.

La colaboración con el Museo Thyssen fue muy especial. “Se pusieron ellos en contacto conmigo después de ver unas fotos que se publicaron en la revista Vogue, en un Street Style”. Vieron la pieza, les encantó y le llamaron, dijo que sí. Tuvo mucha libertad creativa, facilitaron la visualización de cuadros para buscar inspiración y hacerles una propuesta. “Decidimos incluirlas en una exposición temporal que iban a hacer. Hice bocetos, le gustaron y fabricamos”.