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El “Terminator” de las facturas

La matriz del grupo pagero surgió en Suecia en 1990 para poner en el mercado los primeros programas de relación con el cliente (CRM) y algún sistema logístico. En el año 2000 apostó por facilitar el pago automático de las empresas a los bancos. Evolucionó con más pena que gloria, con 5-6 empleados y una facturación menor al millón de euros, hasta que en 2005 llegó Bengt Nilsson. El fundador de IFS, una compañía de software de 3.000 empleados, la vendió, se incorporó como consejero delegado a Pagero y la enfocó a rentabilizar la factura electrónica. Los ingresos de la compañía ascendieron a 18 millones de euros el año pasado y subirán a 27 millones este año. La firma cuenta ya con alrededor de 200 empleados, 20.000 clientes repartidos por cincuenta países y un futuro prometedor.

El mercado en los países nórdicos ha evolucionado a buena velocidad. La implantación por ley de la factura electrónica en Suecia y sus alrededores en los años 2005 y 2006 ha hecho que el negocio vaya creciendo. La ley llegó a España en 2015. En noviembre de 2018 será obligatorio que los proveedores puedan facturar electrónicamente a la Administración Pública en la Unión Europea. La llegada de esa fecha hace presagiar un boom a esta firma especializada en la materia, que va sumando clientes e ingresos al ritmo de la llegada de la normativa a los diferentes países.

La evolución de la factura física a la virtual aún está lejos en España. El 97% de las empresas de nuestro país todavía trabaja con el papel. El porcentaje ha bajado al 50% en Suecia. La transición va a ser forzada por ley, pero además tiene algunas ventajas evidentes. “El coste mensual de recibir y procesar cada factura oscila entre los 6-7 euros y los 20 euros. Nosotros podemos reducir ese coste entre un 80% y un 85%”, explica Alexander Jansson, country manager de Pagero en España y Portugal.

También hay una utilidad clara en la gestión de trámites con la Administración Pública. “Puede contribuir a aminorar los retrasos en los pagos de las facturas. El proveedor puede ver si han sido recibidas y no han sido rechazadas. En ese caso no hay excusas para no pagar. También el receptor, si quiere, puede decir cuándo va a abonar. El sistema puede avisar de la fecha de vencimiento y sobre si la factura está mal hecha”, aclara Jansson.

Pagero trabaja habitualmente con multinacionales. Gestiona el pago de sus facturas adaptándose a la legislación de los países en los que estén. Cuenta con Microsoft como socio global. En España tiene previsto lanzar un producto para pymes en este mes de septiembre. Les ofrece gestionar todas las facturas electrónicas y en papel, con la Administración Pública y con empresas privadas, ponerles la firma digital, imprimirlas y enviarlas por un coste de entre 100 y 110 euros al mes. “Es un servicio disturbing (rompedor). Lo que antes requería entre tres y seis pasos distintos, lo damos en uno”, afirma Jansson.

La ardua y aburrida tarea de gestionar las facturas parece otear un modo más sencillo de llevarse a cabo. La instauración de un sistema de interconectividad, que no haga falta hacer una factura para El Corte Inglés y otra para Mercadona, por ejemplo, ayudaría también a la facilidad para los clientes y a que el negocio sea rentable.

Artículo publicado en el número de septiembre 2017 de la revista Capital, que puede adquirir en el quiosco o en este enlace: https://bit.ly/2KSMfU3