A fondo

¿Merece la pena comprar un Tesla?

Si te dejan conducir unos días el modelo S P100D de Tesla, no es difícil que te guste. Acelera como si fuera un Ferrari; su interior es tan elegante como el de cualquier coche de lujo, y ofrece unos detalles y unas posibilidades tecnológicas capaces de encandilar a cualquiera. Por algo vale 150.000 euros. ¿Merece la pena gastarlos?

Para muchos, Tesla representa al coche del futuro: eléctrico y autónomo. Como vehículo de lujo, no presenta grandísimas diferencias. Parece una buena opción más.

Conducir con él es muy fácil. No hace ruido. Basta poner la dirección en el sistema de navegación y nos dice automáticamente qué batería tenemos disponible y dónde podemos recargarla. Seguir el trayecto es muy sencillo: se ve en una amplia pantalla del tamaño de dos ipads, junto al conductor, y en el salpicadero, donde aparece con flechas el recorrido que hemos de tomar y dibujos con la salida exacta. Las luces y la claridad de los cristales se adaptan automáticamente a la luz exterior, los sillones son calefactables de modo individual, la conexión 4G incorporada permite ir consultando Internet durante el trayecto o disfrutar de la suscripción Premium de Spotify que este modelo lleva de serie.

La buena experiencia de conducción está fuera de toda duda. La alimentación del coche plantea más incertidumbre, pero parece ir por buen el camino. Los modelos S y X pueden cargarse en cualquier enchufe: en casa, en puntos de carga públicos y en dos redes que está construyendo Tesla. Un enchufe normal, el que usamos para el móvil, carga en torno a 150 kilómetros durante la noche (ocho horas): suficiente para el uso diario por la ciudad. También se puede adquirir un cargador rápido de Tesla: suministra hasta 100 kilómetros la hora y cuesta 500 euros.

Para viajes más largos hace falta otro planteamiento. Si va de Madrid a Barcelona, por ejemplo, tendrá que visitar un supercargador. En este momento hay quince repartidos por España. Entre todos poseen un total de 100 puntos individuales de recarga. Como ocurre en cualquier gasolinera, llega allí, conecta la manguera a su depósito y sigue su camino. Están en rutas de larga distancia. Cargan 250 kilómetros en veinte minutos. La red se está ampliando. A final de año habrá veinticuatro supercargadores.

También existe una red de carga en destino. Tesla se asocia con destinos (hoteles, resorts y restaurantes de todo el mundo) y efectúa una especie de intercambio: se ubica un cargador que suministra hasta 100 kilómetros de autonomía por hora a cambio de que los conductores puedan ir de compras o pasar una noche mientras su vehículo recobra la energía necesaria. En España ya hay 165, y creciendo. En nuestra prueba visitamos el de El Corte Inglés del barrio de Sanchinarro, en Madrid. Dispone de dos plazas. Funciona bien, pero se quedará muy corto si aumenta su demanda.

El otro factor claramente diferencial es el piloto automático (autopilot en inglés). Se ha ido incorporando de serie a todos los vehículos de Tesla desde septiembre de 2014. Sus características fueron habilitadas por primera vez en los coches en octubre de 2015 por medio de actualizaciones llegadas a través de la Red. Consta de cámaras, sensores y radar que dan al coche una visión total. Permitirá la conducción 100% autónoma. Probamos el sistema y comprobamos que la velocidad se ajusta automáticamente a la permitida, el vehículo gira en las curvas por sí mismo sin tocar el volante, decide cuándo cambia de carril una vez que el conductor ha pulsado el intermitente e incluso esquiva baches.

Parte del funcionamiento autónomo incluye que el coche puede autoaparcarse o salir de una plaza difícil, con poco espacio, indicándoselo desde una app.

Como con cualquier coche, queda la duda de las reparaciones. Para problemas de chapa, se puede acudir a cualquier taller que trabaje con aluminio. En principio, los Tesla tendrán que ir al taller con menor frecuencia que los coches de combustión: poseen 1.000 piezas menos y muchos problemas se arreglan a través de actualizaciones gratuitas que llegan a la pantalla del coche. Además cuentan con ocho años de garantía con kilómetros ilimitados para la batería y los motores eléctricos y cuatro años u 80.000 kilómetros para el resto del coche.

La comercialización es también novedosa en el caso de esta marca. Los Tesla no se venden en concesionarios. Solo en tienda propias de Tesla o se encargan a través de su web (www.tesla.com/es_ES/). Se eligen sus características y se da una entrada mínima de 2.000 euros. Cuentan y contarán con algunas tiendas permanentes y otras temporales situadas en zonas de paso. Todo Tesla comprado desde el 2 de diciembre es entregado en España y matriculado por la propia compañía. Hasta esa fecha, cuando un cliente quería adquirir uno, tenía que ir a Holanda u a otro país europeo, traerlo en tráiler y matricularlo por su cuenta. Tampoco contaba con soporte técnico. La situación se pone más fácil ahora. Ya cuentan con un taller propio en Barcelona y abrirán otro en Madrid. Es el momento de decidir si quiere tener un Tesla, o no. Para hacerse con alguno de los modelos disponibles tiene que estar dispuesto a invertir entre 86.000 y casi 160.000 euros según el modelo. Pero tenga en cuenta lo que ahorrará en gasolina con el paso de los años. Quinientos kilómetros con un Model S pueden salirle por menos de 10 euros conectado a la corriente eléctrica en casa. ¿Cuánto le costaría en un coche de su categoría diésel o gasolina?

 

Wenceslao Pérez Gómez, Experto en motor del grupo Gestiona

Un placer conducirlo

Conducir un nuevo modelo Tesla supone un auténtico placer. Es un coche muy cómodo y confortable, bastante amplio en las plazas traseras y en las delanteras, con asientos muy envolventes que proporcionan una agradable sensación de seguridad y confort.

Debido a que es un coche totalmente eléctrico, la respuesta al pisar el acelerador es inmediata alcanzando los 100 kms/h en 2/3 segundos. Pero no solo es la respuesta al pisar el acelerador, porque en el tráfico urbano, soltando ese mismo acelerador, permite una excelente retención al objeto de asegurar una distancia mínima de seguridad de al menos tres metros con el vehículo que circula delante. No dispone de caja de cambios y es tan solo la aceleración la que permite circular por carretera a la velocidad del tráfico que usa de ella. Por supuesto que los frenos son potentes y seguros cuando se necesitan.

Otra buena sensación, no ya de seguridad sino de lujo, es el salpicadero, volante y panel de mandos, que están tapizados en cuero y en tejido similar a Alcántara y, destaca por encima de todo, la gran pantalla situada a la derecha del conductor, que dispone de una extensa información sobre lugares de recarga de las baterías y otros datos siempre de interés, así como de manejo de diferentes acciones en el vehículo. He disfrutado mucho conduciendo este vehículo, con prestaciones similares e incluso, superiores a otros coches de gama premium con motores de combustión de gasolina y diésel.

 

Artículo publicado en el número de Octubre 2017 de la revista capital, que puede adquirir en el quiosco o en este enlace: https://bit.ly/2LbBHf2