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David Cano (Afi): “En la economía post Covid habrá más tecnología y mayor concienciación social”

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David Cano, socio de Analistas Financieros Internacionales y Director General de Afi Inversiones Globales, se sienta con Capital para analizar la situación económica un año después de la crisis provocada por la pandemia. Crisis es sinónimo también de oportunidad y nos ofrece su consejo para las inversiones del futuro.

¿En qué situación crees que estamos en este momento en España? Ya hace un año casi que comenzó la crisis de la pandemia.

La crisis al final fue sólo dos meses en términos macroeconómicos, la caída del Producto Interior Bruto (PIB) se produjo en marzo y en abril, y desde entonces estamos asistiendo a una recuperación que está siendo a ritmo dispar en función de la evolución de las olas del coronavirus. Pero sí diría esto que es importante, ya que el PIB el año pasado cayó solo en 2 meses y el resto ha estado creciendo, lo que pasa es que a raíz de esa extensa caída de 2 meses necesitamos aproximadamente 2 años para poder recuperarla. Pero ese es el diagnóstico, la crisis entendida como caída del Producto Interior Bruto acabó en mayo del año pasado y desde entonces crecemos, a un ritmo lento, desigual e insuficiente para recuperar lo perdido. Por eso es importante señalar cómo la economía española, como todas las del mundo, están creciendo. El debate es en qué momento vamos a recuperar el PIB perdido. China ya lo ha recuperado, EEUU lo va a recuperar seguramente este verano, Alemania posiblemente este año y España posiblemente necesite llegar al próximo año (2022) para volver donde estábamos antes de la pandemia.

Pero parece que iguales no vamos a ser, ¿o sí?

Esto es debatible. Ahora que estamos en plena pandemia pensamos que muchas cosas van a cambiar, pero luego igual no cambian tantas. Puede que dentro de un año todo haya pasado y volvamos a las mismas formas. Esta crisis, a diferencia de otras, cuando empezó, no tuvo desequilibrios que purgar. En la anterior crisis que hubo en España tuvimos un exceso de construcción, de riesgos en el sector financiero… simplificando mucho. Estaba claro que había que depurarlo. Hoy uno no tiene muy claro que la economía que teníamos en febrero del 2020 tuviese excesos; todas las crisis suceden porque la economía acumula desequilibrios y excesos y necesitamos un tiempo hasta que los purgas. Hoy podríamos pensar que podemos volver perfectamente al PIB que había en febrero de 2020. Esta crisis se provocó porque hubo una decisión gubernamental, que evidentemente defiendo, de parar la economía para priorizar la salud. Se dio al botón del ‘Off’, pero perfectamente se puede dar al botón del ‘On’ y que la economía vuelva al mismo punto.

Es verdad que tras un año de pandemia nos hemos dado cuenta de que hay cosas que van a ser diferentes: la intensidad tecnológica, el teletrabajo, la flexibilidad… la pandemia ha servido, simplifcando mucho, para intensificar el uso de la tecnología y eso creo que sí se va a quedar. O para que nuestras acciones laborales y comerciales sean distintas. Luego habrá que ver si esa mayor intensidad tecnológica a quién y cómo afecta. Probablemente a unos bien y a otros no tan bien.

Además, hay otro punto que se va a quedar: la lucha contra el cambio climático y buscar la sostenibilidad medioambiental, la búsqueda de esa economía verde. Nos hemos dado cuenta de que hay que hacer más caso a los científicos, que ya nos venían advirtiendo de una zoonosis que se ha producido, y nos advierten de que hay un riesgo, el cambio climático, y que este no es coyuntural. Vamos hacia una economía en que hay una mayor concienciación medioambiental para intentar evitar los efectos del cambio climático.

Por eso la economía no va ser exactamente igual, porque vamos a tener una mayor tecnología y mayor concienciación social. Y no va a ser igual porque también ha surgido la percepción de que tenemos que tener mayor capacidad productiva. Uno de los momentos más dramáticos ha sido darse cuenta en Europa de que dependíamos del exterior en muchos bienes básicos, y eso nos obliga a una especie de autarquía productiva. Necesitamos tener la capacidad de producir y no depender de terceros países. Hay una demanda de una reindustrialización que tiene cierto sentido. Esa es una de las consecuencias que nos deja esta crisis, y que puede cambiar nuestro modelo.

Hay unos elementos adicionales de cosas que han podido cambiar a mejor y yo creo que esta vez sí Europa y la zona euro han trabajado de forma conjunta, a diferencia de la anterior crisis que puso contra las cuerdas el proyecto europeo. Fue la primera crisis del área euro y se puso de manifiesto que no estábamos unidos. Hay que recordar que en el verano de 2012 el euro estuvo a punto de saltar por los aires. Esta vez no. Por buscar el lado positivo y lo que nos deja de bueno esta pandemia es que nos deja un área euro y una Unión Europea mucho más fortalecida. Es verdad que se ha ido Reino Unido, y uno podría pensar que eso hubiese debilitado a la UE, pero yo creo que no, que sale fortalecida y el área euro también, los dos proyectos. El ‘Next Generation EU’ –nombre del programa de recuperación– es un ejemplo clarísimo de que esta vez nos hemos puesto de acuerdo y hay una solidaridad entre los países. Me enorgullece como europeo el ‘Next Generation EU’ y el papel del Banco Central Europeo (BCE), con el que esta vez sí ha habido un esfuerzo y una política monetaria no convencional brutal inyectando liquidez o comprando bonos públicos y privados. Esta vez sí la política monetaria se ha puesto claramente a favor del crecimiento económico y no ha habido ningún tipo de dudas de que hay que ayudar a los países. Nos deja elementos que van a ser estructurales, un área euro más fortalecida y un BCE enfocado al crecimiento dejando de lado el temor a la inflación.

En España en este momento se ha optado por ayudas fundamentalmente fiscales, con los ERTES o facilitando el endeudamiento por los créditos ICO. ¿Podemos tener miedo a una crisis de deuda a medio plazo?

Efectivamente. Una de las cosas negativas de la crisis a día de hoy es que tenemos más deuda, y eso sin duda es un punto de vulnerabilidad. Pero el coste financiero de ese endeudamiento no es alto, y eso es una gran paradoja. Hay que ver qué puede más. España tiene mucha más deuda, pero el coste financiero es menor. Qué es lo que importa, ¿el nivel o sostener la deuda? Es un debate que el tiempo dirá. Tenemos más deuda, sí, pero es más barata. Creo que la prioridad debe ser ayudar, no la ortodoxia monetaria porque corremos un riesgo y es que el del hotel o restaurante que han tenido que cerrar nos digan a los economistas que “yo no llego a fin de mes”. Tenemos que reconciliarnos los economistas y las instituciones económicas y el ciudadano de la calle, que lo está pasando mal. La prioridad debe ser ayudar al crecimiento económico, luego ya veremos cómo disminuir la deuda.

¿Cómo puede solucionarse ese nivel de endeudamiento?

Uno, subiendo los impuestos. Dos, reduciendo el gasto público. Tres, creciendo más. O cuatro, generando inflación. Son las cuatro vías para reducir la deuda en relación con el PIB. Seguramente tenga que ser una combinación de los 4, pero a mí, aunque no hay consenso entre los economistas, sí tengo la percepción de que se va a generar inflación. Una de las formas de reducir el endeudamiento en términos reales es mediante la inflación, y creo que hasta lo necesitamos y vendría muy bien una tasa del 2-3% que ayudase a aligerar esa carga de la deuda. Evidentemente habrá que ingresar más, habrá que gastar menos y habrá que crecer, pero no desatendamos esa cuarta vía de reducción de la deuda en términos reales que es la inflación. En Estados Unidos ya lo dice la Reserva Federal y aquí también: tenemos que pensar que tal vez en 2 o 3 años va a aparecer algo de inflación. Esa sería una de las consecuencias de esta crisis, de la cual vamos a salir más fortalecidos tecnológicamente hablan[1]do, más concienciados, más unidos y con más deuda. Y parte de esa mayor deuda la vamos a resolver con un aumento de la inflación. Y esto ya sé que es polémico, que el ahorrador dice que esto es injusto, pero tiene pinta de que así va a ser. Y ese ahorrador tendrá que modificar sus patrones de ahorro y asumir más riesgo.

¿Habrá una explosión de la economía como algunos predicen?

El tercer trimestre del año España creció un 15%. Si este año España crece un 6 o un 7% será una explosión. Un crecimiento que te lleve a compensar todo lo que no se creció el año pasado creo que sí. Esa tiene que ser la necesidad, después de dejar parada la economía mucho tiempo el día que se le dé al botón del ‘On’ debe reiniciarse. Eso es lo que estamos buscando, que no haya lo que se llama la ‘histéresis’, la pérdida estructural de la economía. En turismo, ¿por qué no van a volver los ochenta y pico millones de turistas? Pues claro que sí, no sé por qué no van a venir.

Precisamente el último informe del Banco de España señalaba a las provincias turísticas como las más afectadas por la caída del PIB. ¿Eso indica también cierta debilidad en su estructura económica?

¿Todas las provincias tienen que tener de todo en su PIB? ¿Por qué no todos los barrios o edificios?, ¿Hasta qué punto tenemos que segmentar y hacer que todas las provincias tengan de todo? Si hay provincias o países, como Florida con el turismo o California, con la tecnología no pasa nada. No sé si tenemos la necesidad de que en cada provincia española tengamos de todo. España tiene una ventaja competitiva que es el turismo. No hay que olvidar que el turismo ha sido la principal o una de las principales vías de recuperación en la anterior crisis junto al sector exterior. Tenemos una industria que se llama turismo y que en España nos ha servido para compensar la pérdida del ladrillo. Hemos tenido tan malísima suerte de que esta crisis ha afectado al turismo, pero no por eso voy a dejar de hacer una cosa que va a volver. El turismo volverá, y puede ser que con más fuerza. No me parece mal que España tenga un porcentaje de su economía en el turismo, que ha fallado en un momento puntual que es coyuntural. No sé por qué zonas que tienen una ventaja competitiva en turismo no van a poder aprovecharlas.

Toda crisis es una oportunidad, ¿para quién lo es en este momento?

Pues para todo aquel que sea flexible y para los que tengan un equipamiento tecnológico tremendamente diferencial. Te puedo poner de ejemplo nuestro caso, en AFI tenemos una escuela de formación y hemos funcionado perfectamente al día siguiente literalmente. El lunes después del confinamiento estábamos trabajando desde nuestras casas como si no pasara nada.

Sí se ha puesto de manifiesto que hace falta en España un tamaño de empresa un poquito más grande. Una de las vulnerabilidades que hemos visto es que en estos entornos tan volátiles hay que ganar un poco de tamaño. Esperemos que esta crisis sirva para que avancemos a esa línea, para ser flexibles y tener un poco de músculo.

A mí me parece que esta vez han funcionado muy bien los mercados de capitales para la financiación de empresas. En la anterior crisis el dinero no llegaba a la economía real y esta vez está llegando por los tres canales: el bancario por su nivel de solvencia y gracias a los avales ICO, el canal de la política fiscal y el canal de los mercados de capitales en los que las empresas están consiguiendo emitir pagarés y captar financiación. Esto era inimaginable hace 10 años y ahora está funcionando super bien.

Los bancos esta vez nadie les puede echar en cara nada, al revés. Gracias a que tienen capital, también los avales y los ICO, ha permitido prestar. El que todos los ca[1]nales de financiación estén funcionando y bien engrasados es fundamental.

Y si ahora tenemos que invertir, ¿por dónde podemos tirar si somos conservadores o si somos arriesgados?

Una de las consecuencias de la crisis será un poco de inflación, entre el 2-3% al año, lo que va a producir una situación rara, que es convivir con tipos al cero. No es mucho, pero al final en varios años se pierde poder adquisitivo. Entonces, hay que pasar de ahorrador a inversor, aunque de cada uno dependerá de cuánto y cómo. Ahí hay una orientación clara hacia la Bolsa. Nosotros lo tenemos muy claro: las ‘megatendencias’. Ahora ya no se invierte en la típica segmentación geográfica, ni por sectores, sino por motores del crecimiento: innovación, planeta sostenible, longevidad y salud y las economías emergentes como Asia y China.

Nuestra recomendación a un ahorrador es que se convierta en inversor y si lo hace en Bolsa, que lo haga en ‘megatendencias’. Lo ideal es a través de fondos de inversión, una figura diversificada y líquida. Eso es hacia donde está la gran oportunidad.

Hay un punto de educación y formación financiera que es clave. Todos tenemos que hacer nuestra contribución. El sistema financiero debe proveer de productos, los asesores el apoyo a la inversión, la CNMV y el Banco de España de la protección jurídica, pero el ahorrador debe asumir su papel, que es asumir riesgo. El ciudadano medio dice: “Vamos a reindustrializar el país o crear ‘Silicon Valley’”. Pero, ¿quién va a asumir el riesgo? Tendrás que ser tú, ahorrador. Eso es lo que los economistas tenemos que hacer: hacer llegar el dinero. Y estamos en ese momento clave, ya que en España hay 800.000 millones de euros en depósitos y eso hay que movilizarlo. En eso tenemos que estar todos implicados, para mí es un cambio estructural imprescindible.

Ese cambio estructural unido a la inyección pública puede cambiar nuestra economía.

En España esto suena novedoso, pero en Estados Unidos es común la financiación de la economía donde se canaliza el ahorro hacia la economía real. Esto supondría un cambio notable en la economía española. Al ahorrador le cuesta. Eso es una reforma estructural. Es un motor. Una reforma estructural es hacer llegar a la economía real el dinero de otra forma. Dinero hay, el problema es que está ‘modorro’, sin moverse.

Por eso todas las partes implicadas necesitamos hacer mucha pedagogía. Hay que mantener un acicate, es decir, un repunte de la inflación sin que venga acompañada de un repunte del tipo de interés. Hace 10 años había depósitos al 4%. Ahora es de cero y cuando la inflación se acumule habrá ahorradores que digan: “Voy a empezar a convertirme en inversor”. Bienvenida sea esa mutación de ahorrador a inversor.

Ambas patas pueden ser tractoras para un gran cambio la economía española.

 Uno puede encarar el futuro con cierto optimismo, pero siempre bajo el supuesto base de que la Covid-19 se acaba ya, bien sea por la vacunación u otras circunstancias. No sé si peco de optimista, pero el ser humano ha demostrado su capacidad para hacer frente a una pandemia en tiempo récord. El ser humano es capaz de haber dado en unos meses con una vacuna. Esto se acaba y nos tenemos que poner a pensar en el crecimiento económico, en el futuro y cómo conseguir una economía que genere empleo, que eleve el nivel del bienestar y que sea mucho más resistente. La iniciativa pública y la privada pueden trabajar juntas para ello.

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